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LA INMACULADA CONCEPCIÓN: Patrona oficial de la Ciudad y de la Diócesis de Chiclayo

Escribe: Velia Beltrán Centurión (*)
Edición N° 1453

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La espiritualidad franciscana fue precursora de la devoción a la Inmaculada Concepción de María hasta que en 1854 el papa Pío IX la definió como dogma de fe que declara que, por gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.

Contexto Físico

A fin de contextualizar físicamente esta reseña, es preciso recordar que en su momento convivieron en torno al espacio que conforma el actual parque central de Chiclayo dos templos católicos. El primero fue la Iglesia Matriz, conocida como “Santa María de los Valles de Chiclayo” y formaba parte del monasterio franciscano (posteriormente conocido como convento). Este templo había cumplido un papel protagónico en la vida de varias generaciones de chiclayanos, hasta que en 1961 la destruyen totalmente sin haber elaborado ningún tipo de levantamiento.

Por su parte la iglesia Santa María desde el inicio de su construcción en 1869 era conocida como la “Iglesia Nueva” porque Chiclayo no era aún sede episcopal y por ende no podía tener Catedral, hasta el momento en que finalmente fue consagrada (el 7 de diciembre de 1959 a los Sagrados Corazones de Jesús y María) por el primer obispo de Chiclayo, Monseñor Daniel Figueroa Villón acompañado por el párroco de la Matriz Monseñor Jerónimo Mondoñedo.

La Inmaculada Concepción de María, es una advocación eminentemente ibérica que según los cronistas aparece desde los primeros años del surgimiento del poblado en el valle de Chiclayo.

Contexto Histórico

La evangelización de los pueblos de nuestra región se había iniciado en 1533 cuando llega desde Cajamarca a pie, el sacerdote franciscano Alonso de Escarcena “ganoso de decir la Palabra de Cristo entre los indios de Cinto y Collique” convirtiéndose en el primer evangelizador de nuestra tierra. Es así que Chiclayo fue, según Córdova y Salinas, el segundo lugar del Perú donde se escucha el mensaje del Evangelio, después de Cajamarca.

Según Zevallos Quiñones en 1559, la Real Audiencia autorizó apoyo económico, así el síndico del convento trujillano Alonso Jofré actuando también por el “de Chiclayo que se dize de Nuestra Señora del balle ques en Collique” entrega el aporte a Fray Antonio de la Concepción “bicario de la casa de Nuestra Señora de Collique” que habría sido el primer nombre que se pensara para el monasterio.

Este aporte consolidaría la evangelización de los numerosos nativos de estas tierras iniciada por los discípulos de Asís.

Alrededor de 1580 los frailes franciscanos ya plenamente establecidos en estos parajes, inician la construcción de la iglesia Matriz, bajo la advocación de “Santa María de la Concepción del valle de Chiclayo”.

Fue en torno a estas edificaciones de factura religiosa española, que hacia finales del siglo XVI comenzó la paulatina expansión del pueblo chiclayano al cual prestaron servicios de culto católico por cerca de cuatro siglos.

La Purísima

Como sabemos se trata exactamente de la misma advocación de la bienaventurada Virgen María que fue preservada inmune de toda mácula, sólo que los chiclayanos la llamaron siempre con el cariñoso apelativo de La Purísima y su festividad según los cronistas fue de primerísimo orden desde los inicios de la evangelización de estas tierras.

En otros lugares de todo el territorio hispanoamericano que también fueron evangelizados por la orden de los frailes franciscanos encontramos que igualmente se la conoce como La Purísima.

La más notoria es la de Nicaragua cuya hermosísima imagen según refiere su historia tenía a Perú como destino final en 1562 y era traída nada menos que por don Alejo de Cepeda, el mismo hermano de quien más tarde llegaría a los altares como Santa Teresa de Ávila, pero avatares del viaje desviaron su camino hacia allá en donde se entronizó para siempre.

En el interior de la Iglesia Matriz permanecía la primera efigie de Nuestra Señora de la Purísima Concepción la cual se encontraba ubicada en el centro del retablo del altar mayor todo dorado. En esta variante iconográfica el manto es campaniforme (no husiforme que es cuando el manto envuelve el cuerpo de la Virgen), representación conocida como la Virgen Velada, con la cabeza cubierta con un velo o mantilla, y el cabello muy largo y suelto.

Estaba enmarcada por un arco trabajado en plata y llevaba una corona de oro en lugar del nimbo o aureola de doce estrellas relacionadas con las cuentas del rosario que más apropiadamente le correspondería lucir.

Esta imagen que nos acompaña hasta la actualidad consta de solo cabeza, brazos y pies y sobre su origen hay diversas versiones y tradiciones como que fue perdida y vuelta a encontrar por don José Leonardo Ortiz a inicios del siglo XIX.

Recordemos que, el presidente, Balta no solo promovió la construcción de la Catedral, y proyectó la creación del Departamento de Lambayeque con Chiclayo como capital, sino que además anteriormente había obsequiado un manto con bordados de oro y plata a la Virgen Purísima como muestra de gratitud al aguerrido pueblo chiclayano. Tal vez como desagravio al haber aceptado los chiclayanos postergar la celebración de su festividad en diciembre de 1867 para brindarle al caudillo el apoyo que tan urgente necesitaba en aquellos momentos.

Nos refiere el Padre Ricardo Guerrero Orrego que esta imagen pasó a la catedral cuando desaparecieron a su primera casa, la Iglesia Matriz. Según narra Guillermo La Torre Carrasco, en algún momento a fines de la década de los años setenta y a instancias del Padre Hilarión Rubio se le retiró su ancestral mantilla y quedó así hasta hace poco tiempo, tal como se aprecia en la imagen.

El 08 de diciembre día de la Inmaculada Concepción, solía ser una fiesta patronal muy celebrada en Chiclayo. Paulatinamente, se le dejó de llamar Purísima para llamarla con mayor propiedad La Inmaculada Concepción. La desaparición de la Iglesia Matriz marcó el ocaso de las celebraciones de esa Festividad; como fiesta popular.

Monseñor Jesús María Moliné Labarta nos confirma que, desde el punto de vista religioso, la efeméride continúa vigente como una de las principales dentro del calendario litúrgico católico tanto en España como en los demás países hispanos.

Es esta primigenia imagen religiosa es la que actualmente tiene un lugar privilegiado en un llamativo retablo al extremo izquierdo del transepto de la catedral y la que nuevamente está siendo motivo no de adoración sino de culto y veneración multitudinarios chiclayano gracias a un renacido fervor católico en nuestra tierra.

Sus Efigies en Santa María Catedral

En otra variante iconográfica de la Inmaculada Concepción la Virgen María es representada por una mujer muy joven descendiendo a la tierra, con la mirada dirigida hacia ésta, envuelta en un manto sobrepuesto o husiforme, con las manos en posición orante unidas sutilmente sobre el pecho, (tal como se le apareció a doña Beatriz de Silva, religiosa católica portuguesa fundadora de la orden religiosa de La Sagrada Concepción) y aplastando con sus pies a la serpiente tentadora que sostiene en la boca una manzana (como contrapartida del pecado original), en donde además se puede encontrar una media luna o el globo terráqueo.

Es en esta versión que podemos apreciar las dos imágenes de la Inmaculada Concepción propias de la catedral: la externa, monumental que remata el frontón de la fachada y la que encontramos al interior colocada en el ábside.

En el centro superior de la fachada de la catedral a modo de acrotera, entre ambas torres emerge desde 1958, la hermosa imagen de “La Inmaculada Concepción”, patrona de Chiclayo, de la diócesis y de la catedral. Confeccionada en granito reconstruido, con sus cuatro metros y medio de altura, obra creada y generosamente donada al pueblo chiclayano por el artista pimenteleño don Miguel Baca Rossi, cuyos trabajos escultóricos engalanan edificios y plazas tanto en el Perú como en diversas partes del mundo.

La representación de la virgen que encontramos al interior del templo actualmente está escoltando a la par con la imagen de San José sobre sendas repisas, al crucifijo que preside desde lo alto del ábside todo el templo. Esta imagen de la Inmaculada que es venerada en la catedral desde su consagración a finales de los años cincuenta. Originalmente se encontraba en un nicho al centro del ábside en la parte superior sobre una peana, presidiendo desde ese lugar privilegiado el templo en su calidad de patrona de la catedral y de la diócesis de Chiclayo, luego de una remodelación pasó a la repisa lateral que hoy ocupa.

Resulta conveniente aclarar que ni los autores de las primeras fuentes de la historia de Chiclayo, ni los sacerdotes que fueron testigos del cambio de domicilio de esta atávica imagen de la patrona de nuestra ciudad, recuerdan que haya sido epónima de la demolida Iglesia Matriz. Este templo fue conocido como “Santa María de los Valles de Chiclayo” refiriéndose más a la denominación del nuevo poblado de origen mochica (que surgía durante la administración del virrey Toledo) que a la imagen de la Purísima a la cual estaba siendo consagrado.

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NOTA: Actualmente con el nombre de Santa María del Valle se identifica la parroquia de una comunidad católica muy activa y rebosante de juventud en el pueblo joven Fanny Abanto Calle.

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Fuentes

  • ARAUJO, O., «Trocitos de historia sobre la Diócesis y Catedral de Chiclayo»1975
  • AROSEMENA G., G. «El coronel José Balta 1814-1872», 1945.
  • BACHMANN, C. J., «Monografía Histórico-Geográfica Departamento de Lambayeque», 1921.
  • BRÜNING, E., «Referencias sobre gobierno, idiomas, religión y costumbres», en Estudios Monográficos del Departamento de Lambayeque, 1922.
  • DIAZ TORRES, M.A., «Epopeya Chiclayana: La Revolución de Balta» Semanario Expresión Edición 822 ZEVALLOS QUIÑONES, J., Historia de Chiclayo Siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, 1995.

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