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CON LARCERY DíAZ: LAMBAYEQUE CONSIGUE OTRO GRAN TRIUNFO PERIODíSTICO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 835

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Lo reconocemos. La región Lambayeque se da el lujo de contar con uno de los mejores periodistas del país. Así lo acreditan sus, hasta hoy, siete premios de periodismo y otros más como escritor, que a nivel nacional se ha hecho merecedor Larcery Díaz Suárez, editor del semanario Expresión y docente de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Señor de Sipán. Con su trabajo en torno a las campanas que repicaron hace 364 años en la aparición del Niño Jesús en Ciudad Eten, el periodista Larcery Díaz fue elegido como ganador del Primer Puesto en prensa, en el Concurso Nacional de Periodismo "Cardenal Juan Landázuri Ricketts" 2013, convocado por la Conferencia Episcopal Peruana. La Comisión de Comunicación Social hizo el anuncio, dando a conocer que la ceremonia de premiación se realizará el viernes 25 de octubre en la Conferencia Episcopal Peruana, en Lima. "Si uno ama lo que hace y además lo premian por lo que uno hace con amor, ¿para qué más? Agradezco a Dios, a la gente que me rodea, a mi familia y amigos que contribuyen a sentirme realizado y seguir haciendo lo que me gusta en la mejor de sus expresiones", remarcó el reconocido periodista, quien dijo compartir el premio con los colegas lambayecanos. En prensa, el segundo lugar fue para el periodista Nivardo Córdova Salinas, del diario El Peruano, con "Padres Franciscanos cumplen una gran labor en favor de la Cultura Peruana". Nivardo Córdova laboró durante mucho tiempo en el semanario Expresión y luego pasó a las gilas de la revista Caretas. El artículo por el que se premia a Larcery Díaz, fue publicado en el Semanario Expresión y da cuenta de la historia de dos renovadas campanas del templo de Santa María Magdalena, en Ciudad Eten, en una de las cuales se ha descubierto que fue refaccionada en 1669; es decir, 20 años después de la primera aparición del Divino Niño en la Hostia Consagrada y que, al parecer, habría sido la que hace 364 años repicó ante tan portentoso milagro. En su investigación, el periodista conversó con el párroco del lugar, el padre Eleuterio Vásquez Gonzales - "padre Lute", como amigablemente le llaman los fieles-, a quien le ha llevado varias semanas refaccionar la nave y exteriores de la iglesia de esa localidad también conocida como "la Tercera Ciudad Eucarística del Mundo". Así, al descolgar las campanas de bronce, con el fin de refaccionarlas para que su sonido se escuche mejor, el sacerdote se dio con la sorpresa que éstas eran antiquísimas. La admiración fue mayor cuando en una de ellas apareció la siguiente inscripción: "Soy reformada por la Municipalidad de San Martín de Requeen, el 11 de noviembre. Año del Señor de 1669. Me hiso (sic) Rufino". Las hipótesis de los entendidos en la historia de Ciudad Eten, como el profesor Eduardo Cumpa, estiman la posibilidad que esta campana estuvo en la antigua iglesia de Ciudad Eten, justo en el momento de las apariciones del Divino Niño del Milagro; después fue llevada para su refacción al vecino distrito de Reque. El constante repique Larcery Díaz refiere que la historia de las campanas en Ciudad Eten se remonta así, a cerca de 400 años. Ello se suma a la leyenda del Cerro Las Campanas, que aún circula en esa población. En uno de los cerros de arena o médanos de Eten, se veían dos grandes piedras que golpeadas con un martillo tenían vibraciones de campanas. Se dice que los ángeles repicaron en dichas piedras, imprimiéndoles el sonido metálico; hasta que, a fines de 1800 fueron dinamitadas en la creencia que allí había oro. Sea como fuere, durante muchísimos años y a través de códigos especiales en sus sonidos, que ya conocía la comunidad, el repique de campanas en Ciudad Eten siempre sirvió no solo para llamar a misa, matrimonios, o bautizos, en esta población altamente religiosa, sino para situaciones de emergencia, como los continuos desbordes del caudaloso río, que, a pesar de ello, en repetidas oportunidades causó serios estragos en la población. Ello, hasta que, a comienzos de los años 70, el repique fue prohibido por el párroco Feliciano Muñoz, porque muchas veces los pobladores eran alarmados sin que se produzca inundación alguna. La historia de las campanas en Ciudad Eten se remonta así, a cerca de 400 años, a inicios de la colonia, junto con la evangelización del catolicismo traído por los padres franciscanos cuando llegaron a esta población que, primitivamente estuvo asentada a orillas del mar desde que, según la leyenda, una tribu mochica llegó a las playas de esta tierra, precisamente donde existe la hoy sepultada capilla del milagro y allí fundaron su pueblo llamado "Aeten" o "Atín", es decir "al amanecer, o muy temprano", según la lengua mochica. En uno de los cerros de arena o médanos de Eten vense dos grandes piedras, que golpeadas con un martillo, tienen la vibración de las campanas. Los etanos, para encarecer más el prodigio de la aparición del Niño, dicen que cuando ésta se verificó los ángeles repicaron en dichas piedras, imprimiéndoles el sonido metálico que hasta hoy tienen. Las dos piedras son conocidas con el nombre de las campanas de Eten", refería Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas. La población se extendía desde el cerro llamado Las campanas (Morro de Eten), hasta 6 kilómetros al noroeste del mar. En 1649, gobernando el Perú el virrey conde de Salvatierra, aconteció en Eten un prodigio sobre el que se levantó sumaria información, que Córdova y Salinas copia en su crónica franciscana. "Fue el caso que la víspera de Corpus el cura fray Jerónimo de Silva Manrique y las quinientas almas que formaban el vecindario de Eten vieron en la Hostia divina la imagen de un niño muy rubio con una tuniquilla morada. Don Andrés García de Zurita, obispo de Huamanga y a la sazón electo para Trujillo, ordenó se conservase la Hostia en la Custodia hasta que él pudiera ir a Eten y celebrar su suntuosa fiesta". La presencia del Niño Dios El miércoles 2 de junio de 1649 convirtió a Eten en una ciudad eucarística ante la primera aparición del Niño Dios en la Hostia Consagrada. Fray Diego de Córdova, de la Orden de San Francisco, refiere la declaración de muchos testigos, que un día antes del Corpus, en el pueblo de la Magdalena de Eten, "habiéndose dicho las vísperas con gran solemnidad y descubierto el Santísimo Sacramento y colocada en su Custodia sobre el Sagrario; al tiempo que el padre predicador Fray Jerónimo de Silva Manrique, religioso de la misma Orden, cura y vicario de dicho pueblo, subió al altar Mayor para guardar la Custodia en el Sagrario, se dio la aparición visible, en la misma Hostia consagrada una figura del Niño muy hermoso de medio cuerpo para arriba, que distintamente fue visto por dicho padre Vicario y de todo el pueblo que estaba congregado en la iglesia; el Niño estaba vestido con una vestimenta como morada, siendo el círculo de la Hostia muy blanco de manera que había distinción de un color a otro y los cabellos tenía partidos por la frente, la mitad de un lado y la mitad de otro, rubios, que le llegaban cerca de los hombros, la cara y carnes de cuerpo humanos, que hacía distinción de la hostia". En esta declaración, que lleva la firma de Fray Diego Córdova aparecen las campanas, una de las cuales, sería la hoy refaccionada. "Los músicos cantaban y tocaban las chirimías y trompetas y repicaban las campanas y todos aquellos de los alrededores y los pueblos se han llenado de alegría y gozo con deseos y afectos a la mayor veneración al Santísimo Sacramento; y a todas las partes ha llegado la fama de tan grande maravilla". Según refirieron quienes atestiguaron los milagros concedidos por el Niño Jesús, en setiembre de 1773 el señor Manuel del Castillo navegaba en un barco velero. Tras atravesar el estrecho de Magallanes, el día 14 se levantó tremenda tempestad. Los tripulantes y pasajeros carecían de medios humanos para salvarse, sus fuerzas desfallecían tras dos días y noches seguidas de angustia y desesperación, pues la braveza del mar continuaba. Puesto de rodillas, Del Castillo levantó los brazos al cielo y pidió fervorosamente al Divino Niño que calmara aquella tempestad. En su oración ofreció construir una gran capilla, muy cerca al sitio donde apareció en Ciudad Eten. Casi terminada la oración la tempestad calmó al instante. El milagro ocurrió el 16 de setiembre y Del Castillo cumplió su promesa. Tras haber abandonado la población, los mismos etenanos construyeron una capilla muy cerca a la primera, a orillas de la playa, para mantener allí la imagen del Divino Niño y luego, al celebrarse la fiesta patronal en su honor, llevarlo a la ciudad para rendirle homenaje y pasearlo por las principales calles. Sin embargo, las fuertes lluvias torrenciales hicieron que la segunda capilla quede deteriorada, construyéndose una tercera que lleva el nombre de Santuario "Divino Niño del Milagro". Bajo este santuario y a sus alrededores se han encontrado los vestigios de la primera capilla. En 1750, cien años después del portento, por motivos que se desconocen y que, en efecto, algunos aducen a las fuertes tempestades de arena, la población de Ciudad Eten se trasladó al lugar que hoy ocupa, donde los franciscanos levantaron el templo de Santa María Magdalena. Hasta allí no sólo llevaron las campanas sino también una enorme puerta de esa época, con broches de bronce que también hasta ahora permanece. Sin embargo, el tiempo deterioró el antiguo edificio. En 1908 el techo de la nave se derrumbó. El templo fue refaccionado, conservando sus mismas características; pero en 1970, ante un proyecto del padre Feliciano Muñoz Aguar, a esta infraestructura se la trajeron abajo. Se trataba de levantar un templo remozado. Al hacerse cargo de la Parroquia, en 1974, el R.P. Emigdio Sandoval Guevara, siguió el proyecto de dos arquitectos, los Hnos. Marquina Odar y dirigido por el ingeniero Francisco Suyón, bajo la mirada del maestro de obra Alejandro Salazar Castro, presidente del Comité Multisectorial. El 30 de marzo de 1975 se colocó la primera piedra y el domingo 10 de abril de 1977, el obispo de la Diócesis de Chiclayo, monseñor José María de Orbegoso y Goicoechea la puso al servicio del pueblo. Treinta años después, el padre Santiago Gonzales Gamonal (actual párroco en Motupe), inició la reparación del templo, dándole brillo especial al nuevo altar. Hoy, bajo la gestión del padre Lute, se continuó con la reparación. Esta vez con un descubrimiento espectacular: el de las campanas que quizá fueron las que repicaron desde la primera aparición del Divino Niño. Pero aún permanece sepultada la capilla Santa María Magdalena de Eten, bajo cuya nave, según la tradición, apareció el Niño del Milagro. No obstante, este sigue siendo un trascendental espacio arqueológico colonial, que simboliza parte esencial de la memoria colectiva Muchik. Un reciente proyecto, dirigido por el arqueólogo Jorge Alberto Centurión, trató de recuperarlo, pero al parecer por motivos extra culturales, su accionar quedó trunco. En esta zona, la Diócesis de Chiclayo tiende a convertir al distrito de Ciudad Eten en un agente evangelizador del mundo, en una real ciudad eucarística, a partir de la construcción de un Santuario y la construcción del Convento de Religiosas con Carisma de la Eucaristía; e incluir en el Calendario Litúrgico Católico al "Niño del Milagro de Eten" como festividad religiosa nacional.
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SUS LOGROS PROFESIONALES Larcery Díaz, editor del semanario Expresión y docente de la Universidad Señor de Sipán, tiene amplia trayectoria en medios de comunicación como los diarios Correo, La Industria, El Comercio, El Tiempo; América Televisión, radios Délcar, Star, Chiclayo, entre otros. Los premios nacionales obtenidos por Larcery Díaz son: - II Concurso Nacional de Periodismo, convocado por la Asociación de Exportadores (ADEX), en 1990. - Concurso Nacional de Periodismo "Redescubramos nuestro 28 de Julio", convocado por la Asociación Civil Transparencia, en 2005. - Concurso Nacional de Periodismo "Historias de Éxito: el Perú no está para Cuentos Chinos", convocado por el Grupo Gloria y la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), en 2007 - Concurso Nacional de Periodismo "Trata de Personas", convocado por el Centro Humano Social Alternativo y la Embajada de los Países Bajos, en 2008. - Concurso Nacional de Periodismo "Denuncia la trata en el Perú: tu voz es su libertad", convocado por el Centro Humano Social Alternativo y la Embajada de los Países Bajos, en 2009. - Concurso Nacional de Periodismo "Peruanos construyendo futuro. La historia detrás de las obras", convocado por Odebrecht. Asimismo, el año 2012 ganó el Concurso Internacional de Novela "Emiliano Niño Pastor & Ezra Pound", con su novela "El cielo detrás de la casona". El galardonado periodista también tiene en su haber los libros de poesía "Para conocer mejor a esta ciudadela", "Antología poética a mamá" en dos ediciones; y "Hablan los Periodistas. Del Periodismo y de los Periodistas". Igualmente ha prologado las ediciones de diversos autores lambayecanos, cuya publicación ha sido editada en la imprenta del semanario "Expresión" y tiene inéditos el libro de periodismo ya terminado "Con olor a papel y tinta. Crónicas, Reportajes y otras historias" y la novela "El cielo detrás de la casona", así como el libro "Chiclayo. 20 distritos en la crónica". Además de su labor periodística, por la que ha sido Decano del Colegio de Periodistas del Perú filial Lambayeque, Larcery Díaz tiene estudios de maestría en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo y es graduado en la Primera Escuela Nacional Anticorrupción de USAID-PERÚ- Consejo Nacional para la Ética Pública (PROÉTICA). Se ha desempeñado como catedrático en la Universidad de Chiclayo, Universidad de San Martín de Porres y desde el año 2006 ejerce la docencia en la Universidad Señor de Sipán.

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