La orden profesional de los químicos farmacéuticos en el departamento de Lambayeque atraviesa un momento histórico de consolidación y análisis técnico sobre los retos que enfrenta la salud en el norte del país. La institución conmemora seis décadas de existencia institucional y pone sobre la mesa una serie de preocupaciones que van desde la fiscalización sanitaria hasta la formación académica de los nuevos profesionales.
Martín Silva Romero, decano del Colegio de Químicos Farmacéuticos de Lambayeque y líder de esta orden que agrupa a 765 profesionales en la región, destaca que el rol principal de su colegiado es garantizar el uso seguro, racional y efectivo de los medicamentos, alimentos y agentes tóxicos, mejorando así la calidad de vida de la población lambayecana.
Institucionalidad y retos
La historia del Colegio Químico Farmacéutico en Lambayeque se remonta a 1966, sumando 60 años de gestión ininterrumpida. Para conmemorar este aniversario, la actual directiva programó actividades simbólicas que incluyeron una paraliturgia, el reconocimiento a profesionales destacados y la develación de una galería de decanos para honrar la trayectoria de quienes lideraron la orden. Además, la institución proyecta el crecimiento de su infraestructura con el inicio de la construcción del tercer piso de su local institucional, financiado mediante fondos recaudados solidariamente.
Sin embargo, detrás de la solidez institucional, existe una preocupación latente: la ausencia de la carrera en las universidades de Lambayeque.
"Lamentablemente ya no existe la carrera en la academia local. Había una universidad particular que formaba profesionales, pero por cuestiones de acreditación ante la Sunedu no logró continuar", explica Silva Romero. Actualmente, el norte del país sufre un vacío académico que obliga a los interesados a trasladarse a Trujillo o Piura.
Esta carencia ha generado una brecha de profesionales difícil de cubrir, especialmente en zonas rurales del departamento. Según el decano, el interés en la academia persiste y el colegio está brindando soporte técnico para impulsar nuevos proyectos curriculares tanto en el sector público como privado, con el fin de cubrir las plazas vacantes en hospitales y centros de salud que actualmente operan al mínimo de su capacidad técnica.
Vigilancia sanitaria
Uno de los pilares de la gestión de Silva Romero es la fiscalización del mercado farmacéutico y alimentario. El decano advierte que la ausencia de un profesional químico farmacéutico en establecimientos de expendio de medicinas facilita la incursión en delitos como la venta de productos adulterados, falsificados o de contrabando. Ante ello, hace un llamado enérgico a la Gerencia Regional de Salud, a la Policía Nacional y al Ministerio Público para intensificar los operativos de control.
Más allá del medicamento, la orden profesional ha puesto especial énfasis en la seguridad alimentaria y la toxicología. Silva Romero, quien también se desempeña como perito en toxicología en el Instituto de Medicina Legal, alerta sobre los riesgos del consumo de alimentos procesados y frituras en la vía pública, donde el uso indiscriminado de aceites reutilizados genera radicales libres y resinas altamente cancerígenas.
"Hemos realizado análisis en Lambayeque y observado que el aceite descompuesto se convierte en una resina que termina en nuestras arterias. Incluso en estudios realizados en mercados locales sobre piezas de pollo, hemos detectado trazas de cadmio, un metal pesado inductor de cáncer", revela el decano. Esta problemática evidencia la necesidad de un control sanitario más riguroso por parte de las municipalidades, trabajando de la mano con los químicos farmacéuticos para prevenir enfermedades cardiovasculares y oncológicas antes de que generen gastos mayores al Estado.
El cadmio es un metal pesado altamente tóxico que se acumula en el cuerpo, principalmente en los riñones, causando disfunción renal, fragilidad ósea (osteoporosis), daño pulmonar severo por inhalación y cáncer.
Desafíos en la industria y el sistema de salud
El desabastecimiento de medicamentos en el sector público es otra de las batallas que libra la orden profesional. Aunque el químico farmacéutico genera los reportes técnicos necesarios para una administración eficiente, la deficiencia presupuestal y las malas decisiones en los procesos de compra a nivel central terminan afectando al paciente.
En el ámbito de la industria farmacéutica, Silva Romero señala fallas en el control de las importaciones. "Ingresan más medicamentos de los que se pueden controlar. El producto debería ingresar al mercado verificado, pero a veces se detectan problemas tras cinco años de comercialización, cuando el daño ya está hecho", sostiene. Por ello, el colegio respalda proyectos de ley que buscan dar mayor autonomía técnica y presupuestal a la Digemid para modernizar su estructura y agilizar su capacidad de respuesta.
Finalmente, el decano exhorta a sus colegas a seguir integrando el sector salud con una visión activa y participativa.
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