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EL INTERIOR DEL PALACIO MUNICIPAL: GUARDA LA MEMORIA DE CHICLAYO Y SE MANTIENE VIVA GRACIAS A SU CENTRO CULTURAL

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1468

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El Centro Cultural Municipal de Chiclayo convierte el primer nivel del Palacio Municipal en un espacio abierto al arte, la memoria y la identidad. Aunque las actividades culturales se desarrollan allí desde la reapertura del inmueble en 2010, en 2025 la Municipalidad Provincial de Chiclayo formalizó su creación mediante una ordenanza. Hoy, este espacio reúne exposiciones históricas, arte, documentos, objetos antiguos y ambientes destinados a la investigación y la formación cultural.

Hay lugares que cuentan una historia y otros que, por sí mismos, son parte de ella. El Palacio Municipal de Chiclayo pertenece a ambos mundos.

En el primer nivel de esta emblemática edificación, ubicada en la calle San José N.° 823-825, funciona el Centro Cultural Municipal de Chiclayo: un espacio concebido para acercar a la ciudadanía a su patrimonio, su historia y sus distintas manifestaciones culturales.

La propuesta no nació de la noche a la mañana. Desde la reapertura del Palacio Municipal en abril de 2010, este primer nivel comenzó a albergar actividades culturales, así como exposiciones permanentes y temporales. Sin embargo, fue en 2025 cuando la Municipalidad Provincial de Chiclayo formalizó su creación mediante la Ordenanza Municipal N.° 0025-2025-MPCH/A, aprobada por unanimidad por el Concejo Municipal.

La norma declara al primer nivel del Palacio Municipal como Centro Cultural Municipal de Chiclayo y establece que allí funcionen salas temporales y permanentes, el Centro Documental de la Memoria Histórica y los ambientes de la Subgerencia de Turismo y Cultura. Esta última difunde la “Ruta de León”, muestra gráfica de todo el recorrido pastoral del obispo emérito Robert Francis Prevost (actual papa León XIV).

Pero más allá de la norma, el propósito es sencillo y poderoso: que los chiclayanos conozcan de dónde vienen y que quienes llegan a la ciudad puedan descubrirla a través de su patrimonio y su memoria.

Una casa que cuenta su propia historia

El edificio que alberga este centro cultural también tiene mucho que contar.

El Palacio Municipal fue construido entre 1919 y 1924 bajo los planos del arquitecto Pedro Geraldino Villalba, e inaugurado el 9 de diciembre de 1924. Por su valor histórico y arquitectónico, fue declarado Monumento Integrante del Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Ministerial N.° 329-1986-ED.

Su recuperación permitió darle nuevos usos culturales al primer nivel; hoy, ese mismo espacio funciona como una puerta de entrada a la historia de Chiclayo.

Jorge Adhemar Vázquez Orrego, coordinador del Departamento de Cultura y responsable del Centro Cultural Municipal, explica que la propuesta busca que el visitante no solo observe objetos o fotografías, sino que comprenda el proceso de construcción de la ciudad.

La primera parada es, precisamente, la propia casona municipal. La Exposición Historiográfica de la Casona Municipal de Chiclayo ocupa dos ambientes y presenta información documental, gráfica y museográfica sobre la existencia de la Casa Consistorial desde 1908 hasta la actualidad. Fotografías, documentos y maquetas permiten reconstruir parte de la historia del inmueble y comprender su importancia para la vida pública de la ciudad.

Después aparece el Museo de Antigüedades, también distribuido en dos ambientes. Allí, muebles, máquinas, relojes, instrumentos y otros objetos de los siglos XIX y XX muestran cómo fue cambiando la tecnología y la vida cotidiana con el paso del tiempo. Es, en cierto modo, una conversación entre generaciones: piezas que alguna vez fueron parte de la vida diaria y que hoy permiten comprender el pasado.

Chiclayo se mira en sus fotografías

La memoria de una ciudad también está en sus calles, sus edificios, sus actividades económicas y en la vida de sus habitantes.

Por ello, el Centro Cultural cuenta con la Exposición Permanente Historiográfica de Chiclayo, siglos XIX-XX, distribuida en dos ambientes. A través de fotografías y documentos, la muestra presenta de manera sinóptica la evolución social, económica y urbana de Chiclayo entre mediados del siglo XIX y el siglo XX. Es una oportunidad para reconocer una ciudad que ha cambiado, pero que conserva en sus imágenes las huellas de lo que fue.

A esta propuesta se suma la exposición permanente Brüning y los Mochicas, dedicada al peruanista Hans Heinrich Brüning y a su valioso aporte al estudio de la cultura Lambayeque. Fotografías costumbristas y material relacionado con su trabajo acercan al visitante a una figura fundamental para el registro y conocimiento de las expresiones culturales de la región.

Siete salas para el arte y la creación

La memoria no permanece encerrada en el pasado; también se construye desde las expresiones artísticas del presente.

El Centro Cultural dispone de siete ambientes para exposiciones temporales, destinados a muestras artísticas, culturales y documentales con una duración mínima de un mes. Fotografía, artes plásticas, escultura, artesanía y muestras etnográficas encuentran en estos espacios un lugar para ser apreciadas por el público.

A ello se suman dos ambientes destinados a talleres artísticos, concebidos para la enseñanza práctica de las artes plásticas, música, fotografía, manualidades y artesanía, entre otras expresiones. La apuesta, por tanto, no es únicamente exhibir cultura, sino también generar espacios para aprender, crear y compartir. Universitarios, escolares, artistas, investigadores y visitantes nacionales o extranjeros forman parte de un público cada vez más diverso.

La memoria también se investiga

Uno de los espacios más importantes del Centro Cultural es el Centro Documental de la Memoria Histórica de Chiclayo.

Su origen se encuentra en una colección documental que inicialmente funcionaba como la Sala Lambayeque en la Biblioteca Municipal. Con el tiempo, este material fue trasladado al Palacio Municipal para acercarlo a investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados en la historia de Chiclayo y de la región.

El centro reúne material bibliográfico y documental sobre historia, cultura, arquitectura, turismo, economía y diferentes aspectos de la vida social de Chiclayo y Lambayeque. Cuenta, además, con un espacio destinado a la lectura y la investigación. Entre sus usuarios se encuentran estudiantes y profesionales de carreras como arquitectura, sociología, comunicaciones y derecho, quienes recurren a sus fondos documentales para desarrollar sus investigaciones.

Entre los materiales destacan publicaciones de autores vinculados a la historia regional y ejemplares de gran valor documental, incluidas referencias a los trabajos de Hans Heinrich Brüning y otras investigaciones sobre Lambayeque. Aquí, la cultura deja de ser solo contemplación y se convierte también en conocimiento.

Un espacio abierto a la ciudad

El Centro Cultural Municipal tiene una característica fundamental: es un espacio abierto a la ciudadanía. Sus ambientes pueden acoger exposiciones de artistas e instituciones vinculadas al arte y la cultura. La programación también contempla actividades educativas, documentales y de difusión cultural.

El patio del Palacio Municipal cumple un papel especial dentro de esta propuesta. Este espacio de usos múltiples está destinado a actividades como inauguraciones de exposiciones, proyecciones de cine, conciertos de música y otras expresiones culturales. El objetivo es que el Palacio no sea solo un edificio que se visita desde afuera, sino un espacio vivo.

De acuerdo con la información proporcionada por el Centro Cultural, durante 2025 alrededor de 12 mil personas visitaron sus instalaciones. Para agosto de 2026, esa cifra ya había sido superada y la expectativa es cerrar el año con más de 15 mil visitantes.

El interés también ha crecido por la llegada de visitantes extranjeros y estudiantes universitarios de intercambio, así como por exposiciones vinculadas a acontecimientos de especial interés para la ciudad, como la muestra dedicada al papa León XIV y su vínculo con Chiclayo.

Una puerta de entrada a Lambayeque

Para Vázquez Orrego, el valor del Centro Cultural trasciende las paredes del Palacio.

Chiclayo es una ciudad de tránsito y de llegada para miles de visitantes que recorren posteriormente los principales atractivos turísticos de Lambayeque. En ese recorrido, el Palacio Municipal puede convertirse en uno de los primeros puntos de contacto con la identidad local. El visitante puede conocer parte de la historia de la ciudad antes de continuar su viaje por otros espacios patrimoniales y turísticos de la región.

Pero la invitación también está dirigida a los propios chiclayanos. «Aquí van a encontrar identidad», es la idea que resume la propuesta del responsable del Centro Cultural. Porque conocer la historia de una ciudad ayuda a comprenderla. Reconocer sus transformaciones permite valorar su patrimonio y entender que los edificios, fotografías, documentos, objetos y obras de arte no son piezas aisladas: forman parte de una memoria colectiva.

El reto: convertir toda la casona en un gran referente museográfico

El Centro Cultural Municipal representa un primer paso. La visión a futuro apunta a que toda la casona municipal pueda convertirse progresivamente en un gran referente museográfico de Chiclayo, incorporando incluso espacios dedicados a la historia contemporánea y republicana de la ciudad y la región.

Ese desafío requiere conservación, mantenimiento, investigación y una programación cultural permanente. La propia ordenanza establece que el Centro Cultural será administrado por la Subgerencia de Turismo y Cultura, y que las acciones de conservación, operación y mantenimiento deberán realizarse respetando las características patrimoniales del inmueble, en coordinación con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque.

El mensaje es claro: preservar el Palacio Municipal no significa únicamente cuidar un edificio antiguo; significa proteger una parte de la memoria de Chiclayo. Y mientras sus puertas permanezcan abiertas, sus salas seguirán haciendo algo fundamental: permitir que la ciudad se mire a sí misma.

Porque detrás de cada fotografía, cada documento, cada objeto antiguo y cada obra de arte existe una historia. Y esa historia también pertenece a quienes hoy caminan por las calles de Chiclayo.

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