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LA PRIMERA TROMPETA DE LAMBAYEQUE: ENCARNACIÓN RODRÍGUEZ CHISCUL

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1126

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“Lo que se hereda, no se hurta”, reza el refrán que bien puede aplicarse a la vida de Carlos Raúl Rodríguez Souquon, hijo del reconocido músico lambayecano, Encarnación Rodríguez Chiscul.

“De mi papá heredé el oído musical. Puedo saber quién toca y quién no, quién afina o desafina, así como qué acordes están bien o mal”, cuenta Carlos Raúl, quien lidera una orquesta desde hace muchos años y en el ambiente musical sigue recibiendo hasta ahora innumerables elogios cada que le preguntan si es hijo del buen Encarnación Rodríguez.

Carlos Raúl cuenta que su padre, además de esforzarse siempre por darles lo mejor a él y sus seis hermanos, siempre tenía detalles para con ellos acompañado de su fiel trompeta. “Incluso cuando ya hemos estado casados, mi papá se aparecía tocando ‘Las Mañanitas’ en nuestros cumpleaños”, recuerda.

Revela que Encarnación Rodríguez, quien era recano de nacimiento, fue formado en la música por su tío Desiderio Incio. Integró desde muy joven distintas orquestas como la Bossa Jazz y otras del departamento, algunas de las cuales lo llevaban exclusivamente para competir en los concursos.

“Hubo un tiempo en que mi papá perteneció a la Base Militar del Grupo Aéreo Nº 6 de las Fuerzas Armadas del Perú – FAP, y era el único músico que salía de Chiclayo a Lima para conformar la banda principal de la institución”, sostiene.

Pocos saben que Encarnación Rodríguez no siempre fue bien recibido en la banda del San José. Carlos Raúl cuenta que su papá empezó trabajando en el colegio Ramón Castillo de Pucalá, con cuya banda conformada por niños de primaria ganó mucho prestigio en la zona; luego pasaría al Santa Lucía de Ferreñafe, donde en uno de los tantos desfiles que dirigió a la institución fue observado por el profesor Fernando Chirinos del San José.

“El director de la banda del San José, Victorino Amaya Paiva ya se había jubilado, y el profesor Chirinos al observar cómo dirigía mi papá lo invitó a trabajar al San José. Sin embargo, los exalumnos del colegio que conformaban la banda se resistieron al cambio de director, lo que ocasionó que mi padre quisiera renunciar”, recuerda.

Sin embargo, cuenta que Fernando Chirinos le dijo a su padre: “Encarnación, tú no has venido a pedir trabajo, a ti te hemos invitado a integrar la plana del San José, así que tú toma las decisiones que debas tomar”. Fue así que en ese momento Rodríguez Chiscul preguntó a los chicos quiénes quería integrar realmente la banda, pues estaban a un mes de un desfile. Muchos de ellos, sobre todo exalumnos, se abstuvieron de participar, por lo que les agradeció por su tiempo prestado y empezó a convocar a jóvenes de segundo y tercer año de secundaria. Su esfuerzo sirvió, pues ese año, 1986, ganaron el concurso departamental, regional y fueron campeones nacionales en el concurso de banas escolares en Tacna.

“Dicen que me parezco mucho a mi papá. Tengo 36 años como docente y los que me conocen también han compartido con mi papá y me lleno de orgullo cada vez que recibo elogios sobre su persona”, sentencia.

Encarnación Rodríguez falleció en julio del 2017 a los 80 años de edad.

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