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EL HOMBRE MULTIFACÉTICO: ALFONSO TELLO MARCHENA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1126

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Si Alfonso ‘Fuco’ Tello Marchena no hizo más cosas en su vida sin duda fue porque no le alcanzó el tiempo. Fue pintor, escritor, profesor, publicista, periodista e investigador, oficios que desempeñó con un alto sentido del honor y la responsabilidad.

De eso sabe muy bien su hijo Alfonso Telllo Gamarra, quien desde pequeño respiró el arte en su hogar. A casa del popular ‘Fuco’ asistían distintas personalidades de ese mundo como Juan Moreno Marti, Teodoro Rivero Ayllón, Antonio Medina y demás, con quienes la bohemia siempre se hizo presente.

Esa vena artística le fue transmitida con creces a Tello Gamarra. Cuenta que su padre hacía pergaminos para las diferentes instituciones de Chiclayo, labor en la cual todos sus hijos le ayudaban desde los 12 años, primero pasándolos con lápiz y luego con tinta china; trabajo que su padre siempre les remuneró.

“Una vez llegó a la casa un amigo de mi papá pidiéndole que le hiciera un pergamino. Eran aproximadamente las tres de la tarde y necesitaba el trabajo para las nueve de la mañana del día siguiente. Mi papá le dijo que no podía hacerlo en tan poco tiempo, pero ante tanta insistencia accedió. Ese día recuerdo que mi papá se sentó a trabajar ni bien cerraron el acuerdo y no se levantó del asiento hasta el día siguiente. Recuerdo despertarme alrededor de las seis de la mañana y verlo todavía allí. Cuando terminó, se bañó, tomó su desayuno y con las mismas se fue a trabajar al Colegio de San José. Así de trabajador era él”, comenta.

Uno de los recuerdos que tiene Tello Gamarra de sus primeros acercamientos con el arte ocurrió en 1960 cuando el Instituto del Libro Lambayecano organizó una feria en el Parque Infantil de Chiclayo. En ese entonces, su padre era subdirector de la Revista Huerequeque y Vicente Nisizaka Mejía, quien dirigía la publicación, le comentó que quería representar en el pasacalle al ave que le daba nombre a la revista.

Ni corto ni perezoso, Tello Marchena ofreció a su hijo para que representara al huerequeque. “Mi papá me diseñó un traje en papel maché y me enseñó algunos movimientos para promocionar la revista durante toda la feria. Me pagó 10 soles que por ese entonces era un montón de plata”, revela.

Pero ese padre trabajador también era un hombre sumamente cariñoso dentro del hogar. Tello Gamarra cuenta que su papá era un hombre afectuoso, cariñoso, protector y comunicativo. Con frecuencia hacía sobremesa en el almuerzo o la cena, donde aprovechaba para preguntarles a sus hijos sus inquietudes.

“Mi papá también era un hombre muy alegre. Recuerdo verle disfrutando de las fiestas que hacían en las campiñas mis tíos. Lo he visto bailar marinera con arpa y disfrutar de las jaranas que hacían con Los Mochicas que, por cierto, eran muy amigos suyo”, señala.

Y como buen periodista, recuerda que su padre aprovechaba también sus clases de actividad artística para tratar con sus alumnos la problemática de Chiclayo. “Hay mucha gente que lo recuerda por eso”, sentencia.

Alfonso Tello Marchena nació en Cayaltí, en 1923, y falleció en 1986.

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