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EL MÚSICO QUE LE CANTÓ A LA “CHICLAYANITA”: EMILIO SANTISTEBAN NIÑO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1126

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De las marineras que existen, “Chiclayanita” es una de las más importantes, populares y bellas. Su autor, Emilio Santisteban Niño, fue un músico autodidacta, concertista de guitarra, ciego desde los 11 años y cuyo legado sigue presente hasta nuestros días.

 

Emilio Santisteban Niño no tuvo hijos, pero sí una familia con muchos músicos, uno de ellos su sobrino nieto José Soto Guerrero, hijo de su hermana Alicia.

“Medía 1.50 metros por lo menos, bajito, gordito, invidente. Según mi abuela, quedó ciego desde los 11 años de edad. Cuenta mi abuela que le gustaba ir a la compuerta a bañarse y se lanzaba al agua de cabeza y de un golpe se le desvió el nervio óptico. Cuenta que participando del Festival de Amancaes (que se realizaba en junio, en Lima), siendo presidente Augusto B. Leguía, mi tío se presentó con el conjunto ‘La Típica Lambayecana’ y el presidente lo reconoció. Tanto la familia de mi tío como la de Leguía eran lambayecanas. Le ofreció operarlo, pero la familia tuvo temor y se quedó ciego. Era la década del 20 del siglo pasado”, relata.

Santisteban Niño, además de tocar mandolina, bandurria y banyo, era concertista de guitarra; es decir, realizaba presentaciones con solos de guitarra. Fue maestro de notables músicos, algunos incluso de talla internacional.

“Estando ciego empieza a tocar guitarra. Yo lo conocí cuando tenía 13 años, en la década del 70, y ya tenía varias composiciones. Cuando era cumpleaños de mi abuela llegaba él, mi tío Everardo Guerrero, que también fue músico, y todo un grupo de cantantes. A su composición más famosa que es ‘Chiclayanita’ se suma la marinera ‘¿Cuál es mejor?’ y muchos valses. Un vals de su autoría, cantado por Panchito Jiménez y Los Mochicas, se llama ‘Así será’, cuya letra dice: ‘Muchas veces lloramos cuando sufrimos, sin saber que sufrimos cuando amamos, al final de esa etapa, cuando olvidamos, ignoramos que fue verdad y nos reímos’. Otro vals es ‘Noche buena’”, menciona.

Emilio Santisteban también es autor del famoso vals “Todos somos chiclayanos”, que inmortalizó la voz de Nicolás Seclén Sampén, de Los Mochicas. Por muchos años vivió en la cuadra dos de la calle Tacna, en el centro de Chiclayo, junto a una de sus hermanas, hasta que murió en 1983.

“Para mí es motivo de orgullo ser su descendiente y haber heredado parte de su talento. Fui su alumno. Mi padre me llevó a que él me enseñara a tocar guitarra, pese a que yo ya tocaba en las peñas y recuerdo que me dijo: ‘Estás en nada’. Todos los días tocaba su guitarra, que de española solo tenía la etiqueta, porque ya estaba recontra parchada. Se despertaba a las 3:00 de la mañana y a esa hora empezaba a tocar. Tenía un oído muy fino y enseñaba técnicas académicas para el uso de guitarra. Con él aprendí el solo de guitarra del Cóndor Pasa y Vírgenes del Sol. Me siento orgullo de ser su descendiente y cultivar el arte que tanto amó”, recuerda.

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