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CON EL USO DE PURIFICADORES: VOLUNTARIOS BUSCAN DESCONTAMINAR EL AGUA DE MÓRROPE

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1126

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  • El estado de emergencia en Mórrope por la concentración de arsénico en el agua lleva más de un año.
  • Más de tres mil pobladores serán beneficiados.

 

Desde el 8 de mayo del 2018, la Presidencia del Consejo de Ministros – PCM, a través del Decreto Supremo Nº 047-2018-PCM, declaró el estado de emergencia en 10 localidades de Mórrope por la contaminación de su agua con arsénico. Desde entonces, la declaratoria ha sido ampliada en siete oportunidades. Ante la inacción de las autoridades para darle una respuesta a este problema, la red Soy Voluntario Lambayeque tomó la iniciativa de brindar ayuda a los pobladores del distrito llevando purificadores para hacer que el recurso hídrico sea apto para el consumo humano.

 

El coordinador de Soy Voluntario Lambayeque, Franklin Varillas Salazar, explica que este problema no tiene un origen claro. Por un lado, un estudio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos  arroja como una de las posibles causas la sobreexplotación de los acuíferos; es decir, los pozos tubulares.

No obstante, Varillas Salazar señala que en su momento la gerente regional de Salud, María Esther Collantes Santisteban, ensayó como explicación el hecho de que la actividad minera en Cajamarca podría producir la concentración de arsénico.

Afirma que la propuesta del Estado es hacer pozos tubulares con una profundidad superior a los 150 metros, pues a partir de ese nivel el agua del distrito ya no tiene dicho mineral.

 

CONSECUENCIAS

Varillas Salazar explica que el consumo de agua contaminada con arsénico afecta principalmente a las madres gestantes y los niños, siendo su consecuencia directa la anemia, afección en la que Mórrope es uno de los distritos de Lambayeque con más alto índice.

“En Mórrope, de cada 10 niños, cinco o seis padecen esta afección. A la larga, eso produce que la esperanza de vida sea menor en los pobladores, mientras que en el día a día se originan otras enfermedades como las diarreicas o el cáncer a la piel”, sostiene.

Señala que si hay agua contaminada, por más que el Estado reparta las ‘chispitas’ (micronutrientes), la anemia no se reducirá.

Según el Reporte Regional de Indicadores Sociales del 2018 que elabora el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social - MIDIS, el porcentaje de anemia en niños de seis a 35 meses es del 41 % (creció 3.4 % respecto al 2017), mientras que en jóvenes de 15 a 19 años alcanza el 18 % (disminuyó 0.7 %). En tanto, Mórrope es el cuarto distrito más pobre del departamento con un índice de pobreza de 41.4 %, siendo solo superado por Salas (66.7 %), Incahuasi (81.7 %) y Cañaris (90.3 %).

 

DONACIONES

Mientras el Estado busca una solución, Varillas Salazar comenta que, de la mano con el Banco de Alimentos, su organización ya entregó la primera donación de ocho mil purificadores caseros de agua en tres comunidades: Las Pampas, Santa Rosa y Quemazón, donde atienden a mil 800, 900 y 400 personas, respectivamente.

Explica que con los purificadores se puede potabilizar entre 40 a 50 litros de agua en forma inmediata, quedando apta para que pueda consumirse directamente o sea usada para cocinar.

Sumado a eso, también han entregado otro tipo de ayuda consistente en cuatro mil frascos de champú para niños, gel antibacterial, jabón líquido y kits de aseo que contienen pastas de dientes, cepillos y cremas para que se protejan de la contaminación del arsénico en su piel.

Para orientar a los pobladores de dichas comunidades respecto al uso de los purificadores, así como otras medidas de higiene, señala que trabajan de la mano con estudiantes de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG, quienes capacitan a los habitantes y a cambio reciben un certificado de proyección social por parte de Soy Voluntario Lambayeque, el mismo que les sirve como requisito para obtener su bachiller.

Asimismo, entregaron alrededor de cinco toneladas de bebidas entre jugos en caja y yogurts, así como biberones de vidrio.

Indica que tienen proyectado realizar una segunda entrega, para lo cual están elaborando un informe que les autorice a sacar un segundo conjunto de donaciones, aunque para eso también dependen de las empresas que estén disponibles en ese momento para donar.

“Si hoy me autorizan dos empresas de leche para sacar donaciones de su almacén, será eso lo que podremos entregar. Es por eso que estamos haciendo un trabajo bastante dedicado con la comunidad. Se han formado comités en cada una de estas de modo tal que la entrega sea transparente y las empresas sepan que la ayuda está llegando a los destinos que previstos”, asevera.

 

ALIANZAS

Varillas Salazar afirma que esto no hubiera sido posible si no se hubiese firmado una alianza con el Banco de Alimentos, institución sin fines de lucro que se encarga de recibir comestibles en buen estado de empresas y fábricas que por distintos motivos ya no pudieron sacarlos al mercado. Una vez entregados, la entidad se encarga de distribuirlos entre las organizaciones civiles aliadas.

“Somos la primera organización fuera de Lima que ha hecho una alianza directamente con el Banco de Alimentos, para lo cual los voluntarios hemos estado cerca de un mes en Mórrope empadronando a las familias y concientizando a la comunidad porque este es un proyecto en el que participamos los tres entes. Estamos atendiendo a poco más de tres mil beneficiarios, pero la idea es expandir la ayuda a más personas y con más productos hasta que el Estado pueda dar una solución integral a esta problemática”, sostiene.

 

VOLUNTARIADO

Por otro lado, cuenta que Soy Voluntario Lambayeque surgió en el 2015 gracias al ímpetu de diferentes jóvenes de entre 15 y 20 años que querían hacer algo por el departamento.

Desde entonces, relata que han realizado diversas actividades, entre las que destaca una cruzada con motivo del Fenómeno El Niño Costero, donde capacitaron a 50 jóvenes de la organización para ser brigadistas de Defensa Civil y llevaron cerca de 200 toneladas de ayuda social que recabaron en carpas que instalaron en la Plazuela Elías Aguirre, para luego repartir esa ayuda entre los 38 distritos de Lambayeque.

Afirma que actualmente congregan a 35 voluntarios, todos ellos jóvenes de entre 15 y 24 años, quienes dedican su tiempo libre al trabajo social enfocándose en programas de reforestación que trabajan con el Estado y otros en defensa del agua.

Sobre este último, refiere que actualmente trabajan en un proyecto para fortalecer la participación juvenil en el Perú en materia ambiental, aprovechando que él como cabeza de la organización es delegado ante el Consejo Mundial del Agua.

“Cada cierto tiempo viajo fuera del país representando a los jóvenes del continente, siendo la misión promover que los jóvenes de América, pero sobre todo de las zonas rurales, puedan dar sus aportes y sean escuchados en el Foro Mundial del Agua, espacio donde se toman las decisiones de políticas públicas referentes al recurso hídrico que luego son adoptadas como lineamientos generales en todos los países. La red de voluntarios en Lambayeque trabaja bajo la misma premisa”, afirma.

Asimismo, comenta que trabajan en proyectos que promueven el empoderamiento de las niñas en comunidades vulnerables y tienen planificado uno nuevo en Olmos referente a prevenir el embarazo adolescente.

En tanto, todos los fines de año realizan intervenciones navideñas en las que hacen importantes entregas a diferentes comunidades de la zona rural del departamento, beneficiando entre cinco mil y siete mil niños.

Explica que para ser parte del voluntariado, ellos abren una convocatoria anual en julio, aunque se puede ayudar en cualquier época del año bajo la modalidad de aspirante y luego regular su participación en la fecha del llamamiento y a partir de allí trabajar de manera articulada, donando todo el tiempo que tenga disponible.

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