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JOSÉ DEL CARMEN SOLANO: “URGE AMPLIAR LA INFRAESTRUCTURA DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN LAMBAYEQUE”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1126

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El médico José del Carmen Solano Torres es uno de los ciudadanos más destacados de Chiclayo. Fue director del Hospital Central del Norte, antes de convertirse en el “Almanzor Aguinaga Asenjo”, decano del Colegio Médico, regidor de la provincia, presidente de la Asociación de Exalumnos del Colegio Nacional de San José. Por su experiencia, hace un análisis de la situación de la seguridad social en el departamento, concluyendo en la necesidad de ampliar la infraestructura existente.

 

Tras la unificación del Hospital Obrero y del Hospital del Empleado se formó el Hospital Central del Norte, para la seguridad social, el mismo que tuvo como primer director al galeno Guillermo Ayala Noriega, quien pasó a ocupar la jefatura del Hospital Edgardo Rebagliati Martins. En su reemplazo fue designado Solano Torres entre 1980 y 1982.

“En esa época el hospital era nuevo, tenía unas condiciones magníficas, no como las que tenemos ahora y pudimos dar apoyo al Estado durante el conflicto con el Ecuador. Nuestro hospital en esa época tenía una organización tan buena, que fue calificado como apto para poder recibir a los combatientes que llegasen de la Cordillera del Cóndor y el Falso Paquisha”, recuerda.

 

FACTOR HUMANO

José del Carmen Solano considera que el manejo de la seguridad social ha cambiado mucho y esto ha originado una serie de deficiencias en la resolución de las necesidades que tiene la población asegurada del departamento y la macro región norte.

“Son varios factores. En primer lugar, el favor humano y profesional tiene deficiencias. Antiguamente uno ingresaba al hospital como médico ayudante, pasaba a ser asistente, luego de servicio, jefe de servicio, jefe de división, sub director y después director. Durante ese período uno se capacitaba, conocía cómo marchaba el seguro social, desde la periferia hasta el nivel más alto. Ser director se ganaba por mérito. Posteriormente empezaron a prevalecer los factores políticos y desde ese momento no todos los que han asumido la dirección de los hospitales tienen la misma calificación ni conocen los estamentos que tiene la función médica. No quiero decir que no haya profesionales capacitados, hay maestros y doctores, pero solo en la parte teórica, no en la práctica”, afirma.

El reconocido médico asegura que un buen director debe conocer cómo funcionan todas las áreas de un hospital y ese conocimiento es el que hoy percibe ausente.

“El hospital se hizo para atender a la clase asegurada de Lambayeque, pero al crearse el Instituto Peruano de Seguridad Social – IPSS, creándose los hospitales nacionales, lo que se originó fue el desborde de la capacidad. Fue con Luis Castañeda Lossio que se cambia al Hospital Central del Norte por Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo”, menciona.

 

LOS RECURSOS

Solano Torres indica que un serio problema en la administración de dicho nosocomio es la mínima capacidad que existe para el gasto del presupuesto con estándares de calidad, eficiencia y transparencia.

“Como no ha habido capacidad de gasto al año siguiente la calificación presupuestal ha ido disminuyendo y, por consiguiente, el hospital ha perdido nivel de recursos. Hay falta de capacidad de gasto o a lo mejor desconocimiento para aplicar los presupuestos. Cuando yo fui director, el doctor Juan Aita Valle era el gerente regional y me daba todo el apoyo, pero a nivel nacional la presidencia ejecutiva se preocupaba por ayudarnos en la gestión. Como muestra, los ascensores funcionaban perfectamente, teniendo incluso ascensoristas. Había vigilancia propia, no había tercerización. Si se quemaba un foco, se llamaba a ingeniería hospitalaria a inmediatamente lo reponían. Hoy para cambiar un foco pasa una semana”, manifiesta.

El exdirector del Hospital Central del Norte admite que en todo centro asistencial siempre hay deficiencias, pero estas disminuyen cuando existe capacidad administrativa.

 

INFRAESTRUCTURA

“Si uno programa bien y coordina con todas las jefaturas para elaborar un petitorio que permita satisfacer las necesidades de los pacientes y los trabajadores, indudablemente se logrará una mejor atención. Si uno tiene ambiente propios puede implementarse dos o hasta tres turnos de atención. Todo eso dependerá de la capacidad administrativa de quien dirige. De esa manera se podría evitar las cosas, la postergación de actividades quirúrgicas y demás procedimientos”, refiere.

Añade que, lógicamente, tratándose de un hospital nacional, cuya influencia abarca desde Chimbote hasta Tumbes y el nororiente, se reduce la capacidad resolutiva para atender a la población asegurada local.

“Hace mucho se debió hacer crecer a los hospitales de la periferia para que estos permitan descongestionar las atenciones en el Hospital Almanzor Aguinaga. En Piura o Lima se hacen ampliaciones y mejores, ¿y en Chiclayo? Salen las resoluciones, pero no llega el dinero para mejorar la infraestructura de la seguridad social. La población debe entender que si hay hacinamiento no es por culpa del médico, sino de quienes administran el número de referidos a determinado nosocomio. Urge ampliar la infraestructura de la seguridad social en Lambayeque”, precisa.

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