Luis Miguel Castilla Rubio, exministro de Economía y Finanzas y director ejecutivo de Videnza Instituto, sostiene que el Perú enfrenta un escenario económico hacia el 2026 que combina señales de recuperación con riesgos estructurales que podrían comprometer su sostenibilidad. Así lo expuso en Chiclayo, invitado por Expresión, durante la presentación del estudio La economía al 2026: oportunidades y desafíos, un análisis que sitúa al país en un contexto global marcado por la incertidumbre comercial, el deterioro fiscal y una creciente crisis de inseguridad ciudadana
Castilla Rubio sostuvo que el escenario internacional ha cambiado de manera significativa respecto a los años previos a la pandemia. La economía global se desenvuelve hoy en un entorno de mayor volatilidad, con tensiones comerciales persistentes, desaceleración en las principales economías y un reordenamiento de los flujos financieros. “Nos hemos alejado, por ahora, de una recesión global, pero la incertidumbre seguirá siendo una constante”, señaló al referirse a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional para el periodo 2025–2030.
Uno de los factores centrales de este nuevo entorno es la errática política comercial de Estados Unidos, que ha incrementado aranceles efectivos a diversos países y ha generado picos en los índices de incertidumbre económica y comercial. Explicó que este escenario afecta las decisiones de inversión y el crecimiento mundial, aun cuando la reciente tregua comercial entre Estados Unidos y China ha reducido el riesgo de una recesión inmediata. “La probabilidad de una recesión global se ha descartado por ahora, pero eso no significa estabilidad”, precisó.
Recuperación económica con bases frágiles
En el plano interno, el exministro indicó que el 2025 ha sido un año de crecimiento moderado para el Perú, con una expansión promedio del PBI de alrededor de 3,3 %, impulsada por la demanda interna, el sector externo y la recuperación de actividades primarias y de la construcción. A este desempeño se suma una inflación baja y expectativas inflacionarias bien ancladas, factores que han contribuido a estabilizar el consumo privado y el crédito al sector privado.
Castilla Rubio destacó que el empleo muestra señales de recuperación, especialmente en los sectores agropecuario, comercio y servicios, y que la inversión privada comienza a repuntar, sobre todo en su componente no residencial no minero. Sin embargo, advirtió que estos avances no son suficientes para garantizar un crecimiento sostenido. “El crecimiento proyectado para 2026 se mantiene en torno al 2,7 %, pero el mayor riesgo es una desaceleración asociada al contexto preelectoral”, alertó.
Según el análisis presentado, el Perú ha mostrado una notable resiliencia macroeconómica pese a la inestabilidad política crónica de los últimos años. No obstante, remarcó que esta resiliencia tiene límites. “La economía ha logrado mantenerse a flote, pero está cada vez más condicionada por factores políticos e institucionales que no se están resolviendo”, afirmó.
Lambayeque: crecimiento regional con potencial estratégico
Un capítulo especial del estudio estuvo dedicado a Lambayeque, región que, según cifras del INEI, ha registrado un crecimiento superior al promedio nacional y cuya contribución al PBI del país se ha fortalecido en los últimos años. Castilla Rubio subrayó que la agroexportación continúa siendo el principal motor regional, con mercados de destino diversificados y una demanda externa sostenida.
No obstante, advirtió que el futuro de proyectos estratégicos como Olmos resulta clave para consolidar este crecimiento. “Lambayeque tiene un enorme potencial productivo, pero necesita certidumbre institucional y continuidad en sus proyectos de infraestructura hídrica y agrícola”, señaló de manera indirecta al analizar los escenarios regionales.
El deterioro fiscal como amenaza estructural
Uno de los puntos más críticos del diagnóstico de Videnza es el deterioro de las finanzas públicas. Luis Miguel Castilla recordó que el Perú acumula tres años consecutivos de incumplimiento de las reglas fiscales, una situación que, según el Consejo Fiscal, podría derivar en un escenario de insostenibilidad de la deuda si no se corrige a tiempo.
La deuda pública global, explicó, se ha estabilizado en torno al 235 % del PBI mundial en 2024, mientras que en el Perú el déficit fiscal y la pérdida de disciplina presupuestal generan señales de alerta. “El problema no es solo el nivel de deuda, sino la falta de una hoja de ruta clara para corregir el desequilibrio fiscal”, enfatizó.
Sostuvo que el populismo legislativo, intensificado en un contexto electoral, dificulta cualquier intento de ordenamiento fiscal. “El Congreso seguirá promoviendo medidas de corto plazo con alto costo fiscal, lo que compromete la sostenibilidad de las cuentas públicas”, advirtió.
Inseguridad y economías ilegales
El estudio identifica a la inseguridad ciudadana como el principal problema percibido por la población y como uno de los factores que más impacto tiene sobre la economía. Castilla Rubio reveló que en 2024 se superaron los 2000 homicidios, un 30 % más que en 2023, y que al tercer trimestre de 2025 ya se habían registrado 1689 asesinatos, lo que representa un incremento adicional del 13 %.
El impacto económico de esta situación es significativo. Según estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas, el costo de la inseguridad asciende a S/19 mil 800 millones, equivalente al 1,7 % del PBI. De ese total, S/13 mil 900 millones corresponden al gasto del sector privado en seguridad y S/5900 millones al gasto público destinado a la reducción del delito.
Luis Miguel Castilla advirtió que el aumento de la tasa de homicidios entre 2019 y 2024 habría restado entre 0,4 y 0,8 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI. “La inseguridad no solo es un problema social, es un freno directo al crecimiento económico”, sostuvo.
A ello se suma el avance de las economías ilegales, cuyo tamaño anual se estima en al menos US$ 9 mil 805 millones. Actividades como la minería ilegal, el narcotráfico, la tala ilegal y la extorsión han extendido su influencia territorial y política. “Estas economías ilícitas ya no son marginales; están infiltrando la política y debilitando al Estado”, alertó el director de Videnza.
Economía resiliente, gobernabilidad frágil
En sus conclusiones, Castilla remarcó que el Perú llega al 2026 con una economía que aún muestra capacidad de recuperación, apoyada en la estabilidad monetaria, los buenos términos de intercambio y el impulso de sectores como la minería y las asociaciones público-privadas. Sin embargo, el escenario base está severamente condicionado por la fragilidad institucional y la incertidumbre política.
“El gran desafío no es económico, es político”, afirmó de manera directa. Según explicó, la sucesión de gobiernos, la alta rotación ministerial y la dependencia del Ejecutivo respecto al Congreso han afectado la continuidad de la gestión pública, especialmente en carteras clave como Economía e Interior.
Castilla concluyó que, de cara a las elecciones generales de 2026, el país enfrenta un riesgo elevado de mayor fragmentación y polarización política, lo que podría exacerbar los problemas de gobernabilidad. “La economía peruana ha demostrado resiliencia, pero no es inmune. Sin reformas institucionales y sin un acuerdo mínimo por la estabilidad, ese capital acumulado puede agotarse rápidamente”, sentenció.
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