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Edición Nº 470, Chiclayo, del 11 al 18 de mayo 2006 |
| LAMBAYEQUE: NUEVO MACHU PICCHU DEL PERÚ: |
Con la concentración de museos arqueológicos, el departamento de Lambayeque se ha convertido en la capital museológica del país y estamos ante un nuevo Machu Picchu en el Perú, aseguró este jueves el director del Instituto Nacional de Cultura, doctor Luis Guillermo Lumbreras Salcedo, durante la ceremonia de reapertura del Museo Nacional Brüning.
Escribe: LARCERY DÍAZ SUÁREZ
Apenas uno ingresa al remodelado museo, se impregna de toda la pasión que a favor de la arqueología y lo etnográfico imprimió el arqueólogo alemán Henrich Brüning, para quien está dedicada una sala especial.
El primer piso, a la mano derecha, recibe al visitante una bien cui-dada colección en la que se consigna la etnografía Muchik en la fo-tografía de Brüning, captada entre 1886 y 1925. Muchas de estas fotos fueron legadas por el mismo Brüning a los archivos de los Museos de Antropología de Hamburgo y Berlín.
A través de las vistas, uno recorre huacas, cerros, pueblos, restos de iglesias viejas, cerámicas de la colección de Brüning, tejedores de sombreros de Eten, cargadores de agua, limpias de acequias, casas de chacra y chacras mismas, hilanderas de Chiclayo, alforjas; danzas, indios de nuestra serranía; fiestas y procesiones. En fin, personajes de todo tipo, que aún habitan los poblados lejanos de las ciudades lambayecanas, ferreñafanas y chiclayanas.
Según se sabe, Brüning tomó más de 2000 placas, la gran ma-yoría durante su estadía en el Perú.
En sus estudios etnohistóricos, publicados luego por Richard Schae-del, Brüning fue quien tuvo la única percepción (en su tiempo), de que la historia regional de un pueblo incluye el concepto de continuidad. Ello trasunta nítidamente su primer fascículo, la Monografía de Lambayeque, en donde penetra a los oríge-nes prechimú de la dinastía Naymlap, registrada por Cabello de Balboa, pasando por la transformación del pueblo colonial de Lam-bayeque hasta elevarse al rango de villa luego de la destrucción de Zaña. Aún cuando Brüning no hurgó en la historia colonial ni en la del siglo XIX, nos legó un manuscrito sobre la historia de Chiclayo en el que enfatiza los cambios hegemónicos de la provincia y el departamento de Lambayeque en torno a las ciudades de Lambayeque y Chiclayo. También dejó monografías de Olmos y Jayanca, donde sed observa un panorama mucho más claro del concepto de continuidad y de la dinámica entre los indígenas y los usurpadores españoles y criollos (a los que Brüning llamó “mistos”).
En el segundo piso del Museo Brüning están los ceramios de todo tipo, algunas momias que han sido especialmente ubicadas y que hace muchos años nos hicieron estremecer, cuando éstas se hallaban a duras penas guardadas en una casona que mostraba a los visitantes las reliquias arqueológicas lambayecanas.
El tercer piso resume la suerte de idiosincrasia lambayecana que en algunos pueblos aún permanece con las mesas de curanderismo. Y el cuarto piso muestra las vivencias de nuestros accesos y aún las nuestras, con pescadores en caballitos de totora, artesanos de grandes botijas y ceramios, cocineros y vendedores de chicha de jora, tejedoras en tela...(continúa)
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