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Edición Nº 442, Del 7 al 13 de octubre 2005

SEMBRADORES DE AMOR: ROSENDO y LUCIO FERNÁNDEZ: PAGINA 2
tros para comprometerse en una educación en valores.
Al finalizar la convención y durante el programa de clausura, el Consorcio de Colegios Católicos, entregará la Condecoración “Divino Maestro” a los padres Rosendo Huguet Peralta y Lucio Fernández Solís, reconocimiento que se hace con el propósito de inspirar y difundir entre los educadores del Perú el ideal de la auténtica Educación Católica, fomentando en ellos el amor y el servicio a la Educación como Ministerio de Evangelización que lleva al Educador Católico a conocer, vivir y difundir el mensaje evangélico en la escuela.
Esta condecoración se otorga como testimonio de parte de la comunidad cristiana y civil, y de justo reconocimiento a los años de sacrificio y dedicación a la labor educa-tiva y evangelizadora, que han realizado por más de tres décadas los educadores católicos, tanto en los colegios Manuel Pardo y San Agustín.
Con esta condecoración, conferida a Huguet Peralta y Fernández Solís, se persigue además estimular en la juventud los sentimientos de respeto y admiración debidos a los educadores y un mayor interés hacía esta profesión y misión, así como posicionar a los educadores ejemplares como modelos productivos, dentro de una sociedad en perma-nente transformación.

LUCIO FERNÁNDEZ SOLÍS
Nació en Santibáñez de Murias, Aller-Asturas –España. Su trayectoria religiosa es reconocida en los campos educativo, pastoral y de formación en el Seminario San Agustín de Lima. Es una persona jovial, alegre, que sabe matizar la percepción, interés y atención de los oyentes; tiene una claridad en sus exposiciones; es exigente en sus compromisos, directo en las afirmaciones, categórico en las creencias y consecuente en su vida.
Ha sabido estar en cada momento de su vida obediente y solícito a los distintos encargos recibidos de sus superiores. En momentos difíciles tanto en España, Colombia y Perú, ha tenido que lidiar contra situaciones muy comprometidas.
Se caracteriza por su singular síntesis de llevar a la práctica tanto personal como para otros la vivencia real. Amante de la simplicidad en lo personal, caracterizado por la sencillez en trato afable y ameno.
Tiene la facultad de adaptación a los nuevos tiempos. Con espíritu emprendedor y atento, mantiene fresca su memoria con nuevas informaciones y actualizaciones estando al día en los nuevos acontecimientos.
Desplegar su etapa última de formador en el Seminario San Agustín y como Maestro de novicios a sus 80 años es digno de reconocimiento de admiración y de ejemplo. Su vitalidad asombra a propios y extraños, convirtiéndole en paladín de nuevas generaciones.
El reverendo Padre Lucio Fernández tiene un humor matizado con la profundidad del mensaje, que hace posible esa simbiosis perfecta del hombre en tensión permanente hacia el ideal pisando tierra, ha cumplido 52 años de servicios en la educación católica.

ROSENDO HUGUET PERALTA
Nació en Ribaforada- Navarra-España. Sacerdote de origen español con más de 40 años en el Perú desarrollando una proficua labor pastoral y educativa en Parroquias y Centros Educativos Escolares; ase-sor de las Obras Misionales Pontificias.
De espíritu misionero, tiene enraizado su carisma a la asistencia a los pobres. Luchador a favor de una cultura de diálogo, de conciliación y de paz, apuesta por una educación basada en libertad responsable, cultivando la autonomía de la recta conciencia. Convencido que la educación es para formar jóvenes felices, y que solo se es feliz viviendo en la verdad que nos hace libres, Rosendo Huguet, como sacerdote de origen español, se formó en el carisma de San Vicente de Paúl, quien caló hondamente en su personalidad y salió a cumplir su misión. Es así que hace casi cuatro décadas llegó al Perú, afincándose en los Andes Centrales (Tarma) donde desarrolló una proficua labor.
Posteriormente fue enviado a Ica y hace 18 años llegó a Chiclayo, específicamente al “Colegio Manuel Pardo”, donde desempeñó la labor de director espiritual, ganándose el aprecio, afecto y cariño de alumnos, maestros, padres de familia y colectividad en general. El carisma, la sonrisa a flor de labios, una palabra de aliento y comprensión, no le es ajeno a él.
Está presente en los eventos culturales o religiosos, como ponente o participante, llevando su mensaje y palabras esperanzadoras a creyentes o no, a católicos o no católicos, y a todas las personas sin distinción, con la única ilusión de anunciar la Buena Nueva del Salvador.
Como Misionero: Los Padres Vicentinos de la “Congregación de la Misión”, tienen enraizado su carisma a la asistencia a los pobres de todos los rincones del mundo. Por eso los encontramos en el Continente Africano, Asiático, Europeo y Americano, y en países como el nuestro. En Chiclayo está llevando su más alto esplendor misional desde dos puntos de vista: Como Asesor de la OMP CEDIMIS (Centro Diocesano Misionero) quien conjunta-mente con el R.P Enrique Mangana apoyan a este centro formado por laicos, hombres y mujeres, de espíritu misionero, que realizan y cristalizan obras dignas de imitar; y como director del Colegio “Manuel Pardo” entiende el dolor y el derecho de la cooperación económica con los más necesitados. Por eso, todo el personal aporta mensualmente un Nuevo Sol para obras que la Misión realiza en muchos países .
Como Educador: Aunque los jóvenes estudiantes del Siglo XXI vi-ven dentro de una cultura que predica el “Relativismo Moral”, “La Ley del menor esfuerzo”, el “consu-mismo” y el “derroche en todo”, el Padre Rosendo siempre apuesta a una educación basada en la Libertad Responsable donde no es tan capi-tal estar llenando de normas a los alumnos para que éstos actúen bien, sino que es necesario cultivar la autonomía de la recta conciencia, alimentada e iluminada por la lectura del Evangelio en la Oración de todos los días y en los diversos Retiros Espirituales que cada Grado de Estudios tiene. Siempre exhorta a cultivar el Silencio: “unos minutos de reflexión antes de empezar el día, es vivir con sabiduría”.
Él es un convencido que la educación es para formar jóvenes felices y solo se es feliz viviendo en la verdad que nos hace libres, dentro de un clima de amor exigente y a la vez compasivo
Como buen pastor de lengua y literatura, es siempre fiel defensor del lenguaje, del idioma hablado correctamente, donde las expresiones muy simplistas, populares o vulgares no tienen cabida. Por eso su repetido proverbio: “la calle no entra al colegio, sino el colegio educa a la calle”.
Como Administrador: Ser administrador de un colegio de esta categoría lo ha llevado a poner en juego toda su experiencia sacerdotal y profesional o simplemente como persona. Su capacidad lo lleva a hacer frente y resolver todos los problemas que a diario se presentan en una institución Educativa. Por las mañanas escucha a maestros y alumnos; sus palabras son de orientación diaria para llevar en forma agradable un día más de tarea productiva.
Rosendo Huguet tiene su propia filosofía de la vida que se reúne en el siguiente trípode: «Libertad Responsable»: “Debemos obrar porque debemos hacerlo y no por mandato.
«Formar personas»: Personas que gocen de todos sus deberes primero y que luego reclamen sus derechos.
«Todo es estudio». Primero es el estudio, segundo es el estudio y el tercero también es el estudio.
Huguet está dedicado 32 años a la vida religiosa en la Comunidad Vicentina.
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