En setiembre de 1926, exactamente hace 100 años, apareció el primer número de una revista que, en su tiempo, fue expresión del pensamiento revolucionario de nuestro país, autodefinida como de Doctrina, Arte, Literatura, Polémica. Su fundador y director: José Carlos Mariátegui. EI nombre de la publicación: Amauta. Nicanor de la Fuente Sifuentes, Nixa, colaboró allí desde 1927 a 1930.
Cincuenta años después del primer número de Amauta, en 1976 me llegó la colección en facsímile, de la revista más representativa del Perú contemporáneo. Gracias a la perspectiva iluminada por el paso de los años, puede reconocerse ahora el alcance profético de las palabras con las cuales José Carlos Mariátegui selló la presentación de Amauta: “Habrá que ser muy poco perspicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica” (Amauta Nº 1, Lima IX-1926, Pag. 1).
En esta revista, Nixa publicó once poesías: Agosto, Palabra Amiga, 1º de Mayo, Naturaleza Muerta, Y va uno a la costurera, Nocturno, Contraseña, Rodaja, Acuarela, El Puerto y Los Poemas Rurales. Y tres comentarios de los libros Parábolas del Ande, de Nazario Chávez; Hacia una estética económica, de Magda Portal; y de Cantos del Arado y de las hélices, de César Miró Quesada. La última colaboración de Nixa en Amauta, fue una carta de adhesión ante la muerte de José Carlos, en la trigésima edición de la revista que dos números después terminaría su ciclo.
El “Agosto” de Nixa
Fue, como su “A propósito”, anecdótica la aparición de Nixa en Amauta. En 1926 había remitido su poema “Agosto”. El N° 5 lo anunciaba en su sumario, con memorables poemas y narraciones. Revisando, el poema de Nixa nunca estuvo en ese número. Recién apareció en enero de 197, en el sumario y contenido de la Nº 6, con otros 18 poemas, entre ellos, dos del chiclayano Juan José Lora, a quien se dedicó toda una página.
“Agosto”, de Nixa no solo se refería al mes del calendario, sino también a la frialdad que junto con él traen sus días invernales, silenciosos, aburridos, desolados. Creo que el poeta lo sintió entonces, en 1926, como algunos lo sentimos, a veces, en los agostos de cada año: “El sol de agosto viene descalzo…/ Sus pies de campesino humilde/ para los adoquines de la calle/ son como dos noticias malas./ El viento se baja de los techos/ sin escala, sin nada;/ nos echa sus vahos/ y rompe con una carcajada/ los cristales/ de las mamparas del silencio./…
Como yo venía haciendo estos descubrimientos públicamente en La Industria, Nixa aprovechó sus “A propósito” para escribir el 7 de enero de 1994. Pág. 2: “Larcery Diaz viene haciendo relato de Amauta, y de la parte que me tocó, como colaborador de la revista de José Carlos Mariátegui. Y entre la descripción que hace de mi intervención destaca la pequeña odisea de mi poema ‘Agosto’, que figuraba en el sumario del número 5 y que sólo salió publicado en el número 6. Para el novato que era yo en poesía, habría de suponerse el mal momento que pasé cuando leí mi nombre en el Sumario, y al ojear la revista, no estaba ‘Agosto’. Fue un pequeño disgusto y algo de desengaño, porque los amigos me preguntaban lo sucedido y yo no tenía explicaciones que dar. Pero me llegó una carta de José Carlos, brindando disculpas por el asunto, que se debía como dijo, “al exceso de material en las cajas’. Se había quedado y saldría en el siguiente número, como que, en efecto, así fue. Y luego en otra carta me decía:
‘Hay sobreproducción poética. Los poemas se estorban unos a otros, en las cajas, para salir los primeros. Muchos, lógicamente, envejecen en la imprenta. Los obreros claman porque ahorremos espacio. Una de nuestras palabras de orden debe ser: la vuelta a la prosa. La prosa es disciplina y construcción. El verso es un riesgo de deserción y exceso. No lo digo por usted, que es, ante todo, poeta...’. Agradezco a Larcery Diaz, su propósito de historiar la vida de Amauta y hacer notar, con elocuentes palabras mi presencia en esa gran publicación literaria de los años 26, 27, 28 y 29, un poco olvidados y desconocidos para las nuevas generaciones”.
Al siguiente día, con el título: “Anécdota de un A propósito”, respondí: “En su ‘A propósito’ del 7 de enero de La Industria, Nixa me agradece el propósito de historiar la vida de Amauta y con ello su paso por la revista de Mariátegui; a la vez que explica el por qué su poema “Agosto”, que aparecía en el Sumario de la edición Nº 5, no se publicó en ese número sino en el siguiente, como anecdóticamente hice notar. EI hecho es que no fue la única vez que ocurrió esto con las colaboraciones de Nixa. Exactamente un año después, en febrero de 1928, Amauta Nº 12 anunciaba en su sumario el poema “Nocturno”, de Nixa, que no iría a aparecer sino en el contenido del Nº 13; anécdota para otro comentario.
En “Correspondencia, de Mariátegui”, epistolario al que Nixa ayudó a compilar, encontré la carta de la “superproducción poética...”, a la que hace referencia. Es la quinta que el vate chiclayano recibió, fechada el 12 de noviembre de 1928; es decir, casi dos años después de publicada su primera entrega que da pie a la anécdota de su “Agosto”; y ocho meses después de la de su “Nocturno”.
AlIí, además, José Carlos traslada a Nixa su creencia que los mismos poetas deben disciplinar un poco sus medios de expresión y construcción en la prosa; y le dice que ya se está produciendo una corriente en este sentido. Abril -refiriéndose a Xavier- y otros poetas, están volviendo a la prosa, afirma. La carta es en respuesta a una de Nixa dirigida el 21 de octubre, luego de que éste “hubo anclado en todo el fondo de las cartas que usted me remite”.
En una anterior, fechada el 7 de octubre, Mariátegui le escribe: “Querido Nixa. Permítame llamarle desde Lima por este nombre fraternal e íntimo”; a lo que el aludido poeta contesta el 21: “Mi querido José Carlos. Quiero que se tome usted la facultad de llamarme tal como lo autorice su corazón. Acaso estamos demasiado aislados dentro del marco de un tratamiento que en nada justifica nuestras ideas y sentimientos. ¡Por eso, ya que usted busca la forma de llegar más a mi espíritu, hurra por eso! Contento estoy de tener un sitio en su recuerdo y también de recibir de vez en vez sus cartas con tanta vida y entusiasmo”.
Lo que Nixa también olvida en el tintero de su “A propósito” que me escribió, es que, en esa carta del 12 de noviembre, Mariátegui le informa estar trabajando activamente para reganar el tiempo perdido en sus labores durante la crisis en su salud. Le envía también sus “7 ensayos” y “Labor”, su nuevo periódico. Asimismo, le hace conocer dificultades y demora de su trabajo por escasez de recursos y le plantea a Nixa la posibilidad de organizar en Lambayeque un sólido grupo de “Amigos de Amauta”.
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(Extracto del estudio historiográfico NIXA y su relación con Amauta, del autor de este artículo).
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