up

Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque: 125 años al servicio del desarrollo regional

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1434

Las instituciones sólidas no se sostienen únicamente por el paso del tiempo, sino por la calidad moral, la visión y el compromiso de los hombres y mujeres que la han conducido. Por ello, celebrar los 125 años de vida institucional de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque (CCPLAM) no es solo un acto conmemorativo, sino un ejercicio de memoria, reconocimiento y responsabilidad con el futuro.

Desde aquel 27 de enero de 1901, cuando un grupo de emprendedores lambayecanos decidió reunirse para analizar la compleja realidad económica de un departamento que aún se recuperaba de las secuelas de la Guerra del Pacífico, la Cámara se erigió como una institución piloto del desarrollo regional. Su vigencia, presencia y prestancia la convierten, sin lugar a dudas, en una de las entidades gremiales más representativas del norte del país.

Nacida como Cámara de Comercio y Agricultura de Lambayeque, en un contexto donde la economía regional giraba en torno a la gran hacienda azucarera, la institución respondió a una necesidad histórica: articular, defender y proyectar los intereses de los empresarios lambayecanos. Visionarios como Narciso Salazar, Mariano Salazar, Nicanor Carmona, Genaro Barragán, Juan Aurich, Francisco Muro, Agustín Torres, entre otros, convocados por Daniel C. Urrea, entendieron que el desarrollo no era posible sin organización, representación y diálogo.

A lo largo de estos 125 años, la CCLAM ha sorteado crisis económicas, cambios políticos, transformaciones productivas y nuevos desafíos globales, consolidándose como un actor clave en la promoción del progreso local y regional. En su seno se han debatido los grandes proyectos para Lambayeque y se ha forjado una cultura empresarial comprometida con el empleo, la inversión y la formalidad.

Hablar de la Cámara es también evocar a quienes la engrandecieron con su liderazgo y vocación institucional. Recuerdo con especial estima a Luis Vega Corrales, Óscar Vega Quiñones, Jorge Escuza Lora, Otto Zoeger Navarro, Germán Fernández Castro y Fortunato Salazar Beleván, con quienes dialogué en innumerables ocasiones sobre el legado de los fundadores, el presente desafiante y el futuro que la institución debía construir con responsabilidad para su sostenimiento.

Hace 25 años tuve el honor de editar el primer libro de la centenaria institución, “Mi Lambayeque: en los 100 años de la Cámara de Comercio”, una obra de más de 350 páginas basada en la valiosa investigación histórica de José de la Flor Valle. Hoy, a 125 años de su fundación, urge actualizar esa memoria institucional, porque —como bien dice el refrán— mucha agua ha corrido bajo el puente.

El presente plantea retos impostergables. Bajo la presidencia de Juan Manuel Scander Chikhani, la CCLAM enfrenta el desafío de impulsar cambios estructurales, entre ellos la digitalización integral de la actividad gremial, indispensable para ofrecer mejores servicios a los asociados y responder a las exigencias de un entorno empresarial cada vez más competitivo.

Este aniversario adquiere una relevancia especial en un contexto de proceso electoral nacional y de reconfiguración del sistema político con la reinstauración de dos cámaras legislativas. La Cámara, con su autoridad moral y representatividad, debe asumir un rol vigilante, informativo y propositivo. El país necesita leyes que enfrenten con firmeza la criminalidad y la corrupción, y representantes que devuelvan la confianza ciudadana. Desde el gremio empresarial debe impulsarse una corriente de información responsable que contribuya a una mejor decisión ciudadana.

No hay duda de que la CCLAM posee una legitimidad histórica que la convierte en una voz autorizada del desarrollo lambayecano. En ella confluyen quienes generan empleo, tributan, innovan y apuestan diariamente por el crecimiento regional y nacional.

Como asociada, anhelo que sus 26 comités gremiales trabajen de manera articulada y eficiente, haciendo realidad la modernización institucional, la digitalización de servicios y la creación de una oferta empresarial que atraiga a más socios. El Consejo Directivo 2025–2028 tiene una responsabilidad histórica: obtener resultados concretos que beneficien a los asociados y fortalezcan la institución.

La Cámara necesita hoy estar interconectada con sus pares del país y del mundo, impulsar convenios internacionales, dinamizar la comunicación con sus asociados y convertir su infraestructura —adquirida durante el primer mandato de Olivio Huancaruna— en un verdadero centro empresarial donde confluyan entidades públicas, financieras, académicas y de servicios, a favor del empresariado lambayecano.

El tiempo avanza inexorablemente. Ya hemos recorrido un cuarto de siglo rumbo al bicentenario de la Cámara. Si queremos permanecer y ser competitivos, la modernización no es una opción, es una necesidad. Apostar por la tecnología, la capacitación permanente y la innovación institucional es apostar por el futuro sostenible de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque.

Gracias a los fundadores por su visión y legado. Para mí, es un honor formar parte de esta histórica institución.

Feliz 125 aniversario, Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque.

-------

Licenciada en Comunicación

Editora - Directora fundadora.

Leer más