En marzo del presente año, escribí un artículo que fue publicado por Expresión, el cual titulé “Crisis política: ¿El fin del ‘milagro económico’ peruano?”, señalando que, “la variación porcentual del PBI durante el año 2022, ha sido de 2.68%, como consecuencia de la crisis política que vive actualmente nuestro país, y que nos esta llevando a un ‘enfriamiento’ de nuestra economía”, el tiempo terminó dándome la razón. Según el último Informe Técnico de Producción Nacional publicado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la producción nacional en el periodo enero-junio de 2023 disminuyó en 0,45% y durante los últimos doce meses (interanual), julio 2022-junio 2023, presentó un incremento de solo 0,74%. Tenemos un “Niño Global” ad portas y, como casi siempre, no se están adoptando las medidas adecuadas y oportunas para afrontarlo de la mejor manera, con las consecuencias, ya conocidas, por experiencias anteriores, de una contracción en la producción.
Recesión Técnica
Según Ana Karen García (El Economista, México, 2019), un país se encuentra en recesión técnica cuando se registran contracciones del PBI (Producto Bruto Interno) nacional durante dos trimestres consecutivos; sin embargo, ella señala que una recesión técnica no necesariamente implica que estamos en una crisis económica, cuando remarca que “una crisis económica representa una pérdida de ritmo en el crecimiento económico y además implica desestabilidad financiera pronunciada con efectos negativos a nivel macro y microeconómicos. Por su parte, una recesión técnica atiende a ligeras contracciones que son posibles de corregir a través de cambios en el gasto público”.
De acuerdo al INEI, durante el primer trimestre del presente año, la producción nacional (PBI) disminuyó en 0.4%, y se prevé que, para el segundo trimestre, la caída sea aun mayor, estimándose que el crecimiento entre abril a junio 2023, será de entre -0.5% y -0.7%, lo que significaría que nuestra economía se encuentra en una recesión técnica.
El actual gobierno, presidido por Dina Boluarte, ha implementado una serie de medidas de carácter económico para revertir la situación y que la recesión técnica no se convierta en una crisis económica, sin embargo, dada la tibieza y lentitud con la que se vienen ejecutando dichas medidas, se estima que para el presente 2023, el crecimiento del PBI no superará el 1%, pese a que las expectativas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) consideren un crecimiento superior al 2% anual.
PBI Real de Lambayeque
En el año 2007, el PBI real de la región Lambayeque fue de 6,880 millones de soles y, en el año 2022 (a precios constantes del 2007) alcanzó los 13,104 millones de soles; es decir, en un periodo de 15 años, la producción de nuestra región se duplicó, creciendo a un ritmo de 4.53% anual, crecimiento que se vio interrumpido, únicamente, por la pandemia del Covid-19, en el año 2020, cuando el PBI disminuyó en 6.24%, afectación menor a la registrada a nivel nacional (-11%).
Los sectores que más aportaron al PBI de la región Lambayeque durante el año 2022, fueron el comercio con 2,430 millones de soles, representando el 18.17% del total producido, seguido por la agricultura y ganadería con 1,489 millones de soles (11.13%), manufactura con 1,293 millones de soles (9.67%) y construcción con 1,179 millones de soles (8.82%), manteniendo la misma estructura porcentual (por sectores) del año 2007.
Los sectores con menos incidencia en el PBI de la región Lambayeque fueron la pesca y acuicultura, que aportó solo 27 millones de soles, representando el 0.20% del total producido y, el petróleo, gas y minerales con 35 millones de soles (0.26%).
El “Niño Global”
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) el Fenómeno El Niño Global ya se ha iniciado, evento climático que ganaría potencia con el paso de los meses y podría tener un impacto entre moderado y fuerte en Perú.
La ingeniera Rina Gabriel, vocera de la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) ha señalado que, “El Niño Global recién se está desarrollando en el mundo. El fenómeno aún no se siente (en Perú) porque aún se está calentando en la zona central (del océano Pacífico)”. Según la experta, este fenómeno golpeará nuestras costas a finales del 2023 o inicios del 2024.
Como sabemos, este tipo de fenómenos naturales, generan fuertes lluvias en toda la zona norte de nuestro país, incluida nuestra región, trayendo como consecuencia la disminución de la actividad productiva, por lo que, desde el gobierno central se han destinado recursos para la ejecución de proyectos que buscan mitigar el impacto negativo del referido fenómeno en nuestra infraestructura y economía; sin embargo, la ejecución de proyectos de prevención como la “Construcción de defensas ribereñas en las márgenes del río Reque, en los distritos de Ciudad Eten y Monsefú, provincia Chiclayo, departamento Lambayeque”, a cargo del Gobierno Regional con un presupuesto de S/ 3’435,336 tienen un avance presupuestal (al 22 de agosto de 2023) de tan sólo el 0.3%; o sea, solo se han gastado S/ 8,000 hasta la fecha, por citar solo un ejemplo.
Futuro poco alentador
No puedo dejar de señalar otra variable que afecta directamente la producción nacional, como es la productividad, medida como Producto Bruto Interno (PIB) por hora de trabajo, y que según la página “Nuestro Mundo en datos”, en nuestro país es de US$ 11.00 por hora, una de las más bajas de Latinoamérica, muy por debajo de Argentina (US$ 29.4/hora), Chile (US$ 28.4/hora), Brasil (US$ 19.2/hora), Colombia (US$ 17.0/hora) y Ecuador (US$ 15.3/hora).
Si a la recesión técnica le sumamos la posibilidad de un fenómeno climático (que se prevé entre moderado y fuerte), la perspectiva de crecimiento del PBI para lo que queda del 2023 y el 2024 no es muy alentador. La articulación entre el gobierno central y los gobiernos regionales y locales es fundamental para la implementación de medidas (vía gasto público) que permitan una rápida reactivación de la economía y la ejecución de proyectos de prevención frente al denominado “Fenómeno del Niño Global”.
(*) Economista y docente universitario.
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