Para Mirtha Cervera Vallejos, reconocida docente, investigadora y doctora en Ciencias de Enfermería, no se puede hablar de educación sin hablar de familia. Y más aún en los colegios católicos. Durante su participación en el III Congreso FIC 2026, hizo hincapié en las palabras del papa Francisco respecto a la familia como cuna de aprendizaje del amor, lo cual a su juicio se evidencia en el sistema educativo.
“El papa León dice que la familia es un pilar de esperanza para mover la sociedad y el papa Francisco decía que era el primer lugar donde se aprende a amar (…) La familia no es una isla. Trabaja en alianza con la escuela, con la sociedad. Una profesora, un director, una familia puede mover la sociedad, puede mover el mundo”, señala Cervera Vallejos.
Familias que resisten
Mirtha Cervera reconoce que es innegable no ver que cada vez son menos los matrimonios que se consolidan y más los divorcios. Apunta que este no es un problema del cual la sociedad en su conjunto pueda verse ajena, sino que -por el contrario- debe involucrarse para fortalecer su núcleo base.
“Estamos en crisis y tenemos que ser partícipes de la respuesta que nos pide nuestra Santa Madre Iglesia. Debemos priorizar el tiempo compartido en familia, el perdón, trabajar con las parejas”, señala la especialista.
Resalta que el catecismo de la Iglesia Católica formula a la familia como la sociedad natural, motivo por el cual deberá prevalecer en el tiempo, pese a las dificultades.
“Nosotros somos lo que somos porque alguna vez fuimos escuchados por papá y mamá, porque fuimos capaces de dialogar, de respetar las diferencias. Debemos luchar por reparar esos vínculos que nos unen y allí los padres juegan un papel importante”, afirma.
Primeros maestros
En esa línea, sostiene que los padres son los primeros educadores y encargados de formar la autoestima de los hijos. Para ella, los padres aportan el 90 % de la educación dentro de las familias, lo que supone un gran esfuerzo y la responsabilidad de permanecer estables y equilibrados para salir adelante.
“Los padres afrontan los problemas de cualquier índole que se presentan en las familias. Moldean el carácter sólido de los hijos y su capacidad de decisión para saber qué les conviene o no (…) Ellos son quienes deben conocer más que nadie a sus hijos. Los chicos no pueden estar tristes ni sentirse solos. Si un padre ve eso, debe intervenir inmediatamente”, comenta.
Comunicación en familia
Asimismo, señala que la comunicación en familia siempre debe ser bidireccional y en positivo, aunque las situaciones sean adversas. No debe caer en el asistencialismo, sino tener una participación activa.
“Los padres pueden transformar no solo un centro educativo, sino a la sociedad en general. Pero para eso debemos cambiar de paradigmas. Pensamos que las labores le competen o solo al colegio, o solo al padre o solo al Estado. No, tenemos que cambiar esa visión y formar alianzas”, indica.
Agrega que los casos de violencia escolar tienen la génesis muchas veces en la falta de amor en las familias, donde a los hijos no se les enseña a controlar sus emocionas y los padres no logran una comunicación sencilla, transparente, clara y concreta para con ellos.
“La familia es una aliada estratégica que amerita corresponsabilidad. Es un centro íntimo al que hay hacerle caso. Si estamos cansados, hartos, también hay que decirlo. Eso debemos hablarlo para fomentar momentos de descanso, de distracción. Los pilares para la formación son cuatro: la familia, el educador, el estudiante y la comunidad”, sostiene.
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