Sube!

LUIS PERALTA:“La Inteligencia Artificial no es intrínsecamente enemiga de la educación”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1471

  comentarios   

  • El director regional de International Business and Education Corporation – IBEC, destaca la importancia de poner la tecnología al servicio de la educación.
  • El emprendedor apunta como necesario implementar un programa de Inteligencia Artificial generativa que desarrolle el pensamiento crítico en los estudiantes.

Contrario a la corriente relacionada a que la Inteligencia Artificial ha llegado a dinamitar el rol de los educadores en las escuelas, para Luis Peralta Nogales, director regional de International Business and Education Corporation – IBEC, para la región andina, apunta que los colegios católicos deben tener otro enfoque, puesto que el Vaticano no plantea que la Inteligencia Artificial – IA, sea intrínsecamente enemiga de la educación, sino que plantea que esta deba estar ordenada con fines auténticos de la educación y la alfabetización digital.

“La Inteligencia Artificial debe promover el pensamiento crítico, el discernimiento. Cuando no es verificable, la Inteligencia Artificial puede producir desinformación, por lo tanto, debemos implementar en nuestras instituciones un formal de IA generativa que permita desarrollar en nuestros jóvenes el pensamiento crítico”, abordó el especialista en el marco del III Congreso de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción - FIC.

Escuelas innovadoras

Peralta Nogales señala que actualmente la malla curricular del Perú ya prevé procesos de innovación educativa por lo que ya se puede acudir a sistemas que permitan certificar internacionalmente las habilidades y destrezas de los estudiantes. Agrega que la competitividad global no se demuestra necesariamente con lo ostentoso de la tecnología, sino con el rol que juegan los estudiantes.

“Una escuela innovadora puede no tener el laboratorio más nuevo, pero sí estudiantes que verifican, crean, regulan, colabora y, sobre todo, cuidan el entorno. Por lo tanto, la innovación invisible ocurre cuando existe un valor educativo real, pero no hay trazabilidad, comparabilidad ni reconocimiento externo suficiente para que el mercado lo perciba con claridad”, destaca el director regional de IBEC, organización especializada en la formación, evaluación y certificación internacional de competencias digitales e idoneidad tecnológica.

Escuela católica

Apunta que hablar de innovación en las escuelas puede hacer referencia a contar con renovados laboratorios, dispositivos de última generación y plataformas de entornos digitales. No obstante, existe otra innovación que no se ve, lo que él llama como innovación invisible, que está relacionada a la capacidad que queda instalada en la persona cuando se apagan los dispositivos.

“En la escuela católica, el centro no puede ser la herramienta, el laboratorio o la Inteligencia Artificial. El centro debe estar en la libertad responsable, el juicio, la relación y el bien común. Con el avance de las nuevas tecnologías de la información y herramientas de la IA surge la necesidad de desarrollar en los estudiantes las habilidades blandas, competencias transversales enfocadas en el desarrollo del pensamiento crítico, resiliencia y la capacidad para la resolución de problemas”, manifiesta.

Comenta que muchas instituciones han invertido en infraestructura y tecnología, pero no han invertido en estas competencias que son fundamentales para el desarrollo de la persona. Así, señala que la innovación educativa adquiere sentido cuando la herramienta tecnológica amplía la capacidad humana en lugar de sustituirla.

“La escuela católica sabe cuál es su rol. Lo que vengo hoy yo a decir es que la misión de estas escuelas es convertir aquello que hacen bien en formación de capacidades observables. La propuesta formativa debe implementar de manera transversal las habilidades blandas. Es allí donde logramos un fuerte componente para lograr la innovación en nuestros centros educativos”, manifiesta.

Agrega que la identidad de la escuela católica no supone un reto para la innovación, dado que son los valores a través de los cuales forman a los estudiantes los que convierten el proceso en una mejora. “La identidad no es un freno para innovar”, finaliza.

Deja tu Comentario