En el marco de las actividades del III Congreso Internacional de Educadores FIC 2026, la Secretaría General de la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción – FIC, participó de una conferencia de prensa dirigida a los medios de comunicación lambayecanos para informar sobre el estado actual de los procesos de beatificación de los venerados fundadores: monseñor Alfonso María de la Cruz Sardinas y madre Clara del Corazón de María.
Durante el encuentro con la prensa local, la hermana Jaqueline Maquera Ticona, secretaria general de la congregación, compartió detalles sobre el camino espiritual y jurídico que se sigue en la Santa Sede, al tiempo que remarcó el profundo arraigo histórico y patriótico que dio origen a la congregación en el siglo XIX.
Un legado de santidad
La hermana Maquera evocó las palabras del papa Francisco durante su visita apostólica de 2018, cuando definió al Perú como una "tierra de santidad". En ese sentido, destacó que los fundadores de la familia FIC son peruanos que respondieron con fe y visión social a un periodo sumamente convulso de la historia nacional.
La congregación fue fundada el 6 de diciembre de 1883, en el contexto crítico posterior a la Guerra con Chile. Según detalló la religiosa, la obra nació del encuentro de dos vocaciones extraordinarias: monseñor Alfonso María de la Cruz Sardinas, quien concibió la idea tras recuperarse milagrosamente de severas fiebres durante una misión en Sayán gracias a una promesa a la Virgen Inmaculada; y madre Clara, educadora limeña conmocionada por la desprotección y la falta de instrucción que sufrían miles de niñas y jóvenes víctimas del conflicto bélico.
"Ambos unieron sus ideales con el propósito de educar y formar a la mujer. Vislumbraron que a través de la educación se podía reconstruir nuestra patria. La mujer es la base de la sociedad y de la familia; bien formada en valores y con el amor de Dios, se convierte en el motor transformador de la comunidad", expresó la secretaria general.
De la fase diocesana a la fase romana
Al abordar el itinerario canónico, la hermana Jaqueline Maquera confirmó que, tras concluir con éxito la fase diocesana instruida en la Arquidiócesis de Lima, los expedientes que examinan la vida, virtudes heroicas y fama de santidad de monseñor Alfonso y de madre Clara se encuentran actualmente en la fase romana, bajo la evaluación de la Dicasterio para las Causas de los Santos en el Vaticano.
La representante congregacional hizo hincapié en que este proceso no constituye un simple trámite formal, sino una propuesta viva de santidad para el ámbito educativo contemporáneo. Explicó que educar es una vía concreta para alcanzar la plenitud espiritual, recordando que la santidad no exige hechos prodigiosos al alcance de pocos, sino realizar las tareas cotidianas del aula con amor, dedicación, ternura y entrega generosa hacia los estudiantes.
Registro de milagros
Uno de los anuncios más relevantes fue la presentación formal de los cuadernos de registro de milagros, favores y gracias concedidas por intercesión de ambos fundadores. La hermana Maquera explicó la distinción entre un milagro —acontecimiento extraordinario e inexplicable para la ciencia— y las múltiples gracias o auxilios espirituales que la feligresía experimenta diariamente al encomendarse a los siervos de Dios.
Para fundamentar la fama de santidad ante el Vaticano, la congregación requiere documentar de manera rigurosa estos testimonios. En ese sentido, la secretaria general formuló una abierta invitación a la ciudadanía chiclayana y a la comunidad lambayecana para acercarse a la sede del Colegio Santa María Reina de Chiclayo y registrar por escrito cualquier favor recibido por intercesión de monseñor Alfonso o de madre Clara.
"Necesitamos que estos favores queden registrados, porque demuestran la vivacidad de su intercesión ante Dios. Invocamos a la población a rezar con fe y amor, y a dejarse acompañar por las biografías de nuestros fundadores que hemos compartido con la prensa y los educadores", concluyó la religiosa, reafirmando el compromiso FIC de continuar formando ciudadanos íntegros que amen a Dios, al prójimo y trabajen por un Perú más humano y solidario.
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