Con tres décadas de trayectoria en el sector privado, José “Pepe” Dongo Ávalo es una figura emblemática de la gastronomía y el turismo en la región Lambayeque. Su reciente incorporación a la contienda política como candidato a primer regidor de la Municipalidad Provincial de Chiclayo, integrando la lista del partido Alianza Para el Progreso que encabeza Edwin Vásquez Sánchez, marca un hito en su carrera. Lejos de abandonar sus raíces culinarias, busca proyectar su experiencia empresarial hacia la gestión pública en un momento crítico para la ciudad, caracterizado por la inminente llegada de miles de visitantes ante eventos internacionales de gran envergadura y la urgencia de reordenar el espacio urbano.
El empresario analiza el impacto económico de la gastronomía, plantea propuestas técnicas para convertir a Chiclayo en un destino atractivo y reflexiona sobre el rol que debe asumir la sociedad civil para alcanzar un desarrollo sostenible.
Motor económico
El crecimiento del sector gastronómico en el Perú ha transformado la dinamización de las economías locales. Para José Dongo, esta actividad va más allá del arte culinario; constituye un pilar de desarrollo que genera empleo digno y formal. La visibilidad que adquiere Chiclayo ante la llegada del papa León XIV y el flujo masivo de turismo representan, a su juicio, un punto de inflexión que la ciudad debe capitalizar de forma permanente y no coyuntural.
"En este momento estamos apostando por una idea y un sueño que tenemos los hijos de Chiclayo de poder darle una imagen más competitiva, más cosmopolita, más moderna. Creo que la gastronomía en Lambayeque y en el Perú en general ha sido un parteaguas económico también. Yo soy producto de ello”, menciona.
El candidato recalca que la experiencia del visitante no empieza ni termina en el restaurante. Requiere una infraestructura receptiva articulada que abarque desde la salida del aeropuerto, la presencia de policía de turismo y la preparación de la ciudadanía para ejercer un rol de anfitriona de primer nivel, en concordancia con el histórico distintivo de Chiclayo como la “Capital de la Amistad”.
"Nos interesa que la gente que visite Chiclayo genere ingresos para todos: para el taxista, para el guía, para la gente que se dedica a servicios. Pero esto deberíamos proyectarlo de una manera sostenible. Para mí, esta es tu tarjeta de presentación ante el mundo”, refiere.
Ordenamiento urbano
Uno de los principales problemas que enfrenta precisamente esta “Capital de la Amistad” es la proliferación de iniciativas informales y la falta de planificación en el uso de los espacios públicos. Frente al desarrollo de ferias itinerantes en vías principales, José Dongo señala que, si bien la intención de apoyar a los pequeños emprendedores es válida, la ejecución improvisada genera caos vehicular, acumulación de residuos e inseguridad.
"Muchos de los aspectos que hemos puesto sobre la mesa es que, en este afán de promover la gastronomía, se tiene que contar con un plan estratégico. Tú no puedes promover algo tan serio y majestuoso en parques... La ejecución actual genera congestionamiento, desorden y alienta la informalidad”, menciona.
Como alternativa técnica, el empresario plantea la creación de corredores gastronómicos formales y equipados adecuadamente. Estos espacios permitirán ofrecer condiciones de salubridad, seguridad e higiene sin perjudicar el ornato de la ciudad ni el tránsito peatonal y vehicular.
"Se deben hacer corredores gastronómicos en los cuales se preste seguridad, higiene y servicios, y que realmente ensalcen el ornato y la experiencia de lo placentero que es comer rico. Pero tiene que haber una estructura y un plan estratégico”, acota.
Del municipio fiscalizador al municipio promotor
La relación entre las autoridades ediles y los comerciantes locales ha estado marcada históricamente por un enfoque punitivo. Dongo Ávalo sostiene que la Municipalidad Provincial de Chiclayo debe reformular su función, transitando de un modelo meramente sancionador a una entidad promotora que capacite y brinde herramientas de formalización a los pequeños negocios.
"Siempre hemos visto a los entes ediles como órganos persecutores y castigadores. Yo creo que por ahí no va la cosa. La misión fiscalizar dentro de un sistema competitivo: preparar, capacitar y hacer un seguimiento en inocuidad y defensa civil”, refiere.
El candidato argumenta que las sanciones o clausuras de establecimientos deben ser el último recurso de una escala gradual de fiscalización, aplicada solo tras haber otorgado plazos y asesoría técnica a los propietarios. Recordando sus propios inicios en el comercio itinerante, enfatiza el valor de guiar al emprendedor hacia la formalidad.
"Empecé en la calle vendiendo anticuchos; después pasé a mi casa, me formalicé y construí un negocio familiar. En ese paso, el gobierno municipal debe intentar que la gente se formalice. Hay que apostar por la gente que quiere progresar”, acota.
Independencia en la gestión pública
Ante las prevenciones que suscita el tránsito de la actividad privada a la esfera política, José Dongo reafirma que su incursión no responde a intereses económicos ni a la búsqueda de un empleo público. Detalla que su rol en el Concejo Municipal, de resultar electo, estará centrado en la fiscalización rigurosa y en la aportación de criterio técnico independientemente de las coyunturas partidarias.
"Tengo la suerte de que gestiono un grupo empresarial y esa gestión me da la independencia de opinión que me permitirá decir no cuando tenga que decir no. La municipalidad no es una fuente de trabajo para mí; es un reto para devolverle a Chiclayo lo que me dio”, manifiesta.
Asimismo, expresa su preocupación por las deficiencias visibles de la ciudad, como el deterioro de la red vial y el deficiente manejo de los residuos sólidos en los accesos urbanos. Sostiene que estas deficiencias exigen una postura firme y sin complacencias en la administración edil.
"Me salir a las calles y encontrar cráteres en la pista o cúmulos de basura a metros del aeropuerto. Me preocupa cómo nos ven; nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Si eso conlleva poner una voz discrepante, la tendrán de mi parte”, asegura.
Articulación institucional
Para revertir el atraso de la provincia, Dongo Ávalo considera indispensable la articulación entre el Gobierno Regional de Lambayeque, la municipalidad, la empresa privada y las universidades. Señala que la falta de un diálogo unificado entre estos actores ha postergado la ejecución de proyectos integrales de desarrollo sostenible.
"Veo varios entes que están flotando sin llegar a mezclarse: un gobierno regional y una municipalidad que parecen hablar idiomas distintos. En la medida en que la sociedad civil, el gobierno y la academia se articulen y conversen de buena fe, las cosas van a cambiar”, sostiene.
En ese sentido, destaca las iniciativas de responsabilidad social que ejecuta junto a su equipo de trabajo en alianza con instituciones educativas locales. Mediante talleres prácticos de cocina, higiene e inocuidad alimentaria orientados a jóvenes de sectores vulnerables, busca promover la cultura del esfuerzo y el emprendimiento técnico.
"Para que Chiclayo cambie, primero tenemos que cambiar nosotros mismos. Si no somos buenos vecinos ni gente de bien, difícilmente cambiará la ciudad. Si sueñas y eres capaz de pagar el precio del esfuerzo, la disciplina y el sacrificio, se puede llegar a donde se quiere”, enfatiza.