Ministro de Agricultura del 15 de diciembre del 2003 al 12 de julio del 2004, José León Rivera es una de las voces autorizadas para hablar del sector agrario. Durante su ejercicio al frente de esta complicada cartera hizo frente al Fenómeno El Niño, evento climatológico que ahora, precisamente, amenaza con prolongarse en el país y del que espera se adopten las medidas necesarias para mitigar los daños y socorrer a los agricultores, quienes -afirma- han sido víctimas del abandono por parte de los gobiernos en los últimos veinte años.
“Los gobiernos que han pasado han sido ingratos con los agricultores. Han sido malagradecidos con quienes le dan la seguridad alimentaria al país. Los han dejado abandonados. Y esto no pasa solamente con los cañicultores, pasa también con los arroceros, con los que se dedican al cultivo de la papa”, señala León Rivera.
Medidas impostergables
Para el también excongresista, se debe trabajar en dos frentes la mitigación de daños ante el Fenómeno El Niño. Uno de estos es la prevención, donde es urgente hacer la descolmatación de los ríos, a fin de que se haga una “caja de agua”, que consiste en bajar el lecho del río para evitar los desbordes, ya que el caudal de los afluentes que puede incrementar hasta 300 metros cúbicos por segundo cuando hay lluvias.
“También se deben ejecutar las defensas ribereñas. Antes esta era una tarea fundamental de los hacendados, quienes tenían maquinaria en los cauces durante todo el año, pero hoy solo se hace cuando se anuncia este tipo de fenómenos. Para ello se necesita equipamiento y dinero. Los técnicos hemos calculado que para esta primera etapa de descolmatación y preparación de los cauces de los ríos se necesitan mil millones de soles porque se requiere comprar mucha maquinaria”, sostiene.
Una de sus propuestas es que inmediatamente el gobierno adquiera 500 tractores y que se delegue la responsabilidad de dirigir casi la totalidad de estas tareas a los batallones del Ejército, quienes ya en su momento han demostrado haber hecho un gran trabajo en situaciones de emergencia.
“Con el respeto que se merecen los oficiales del Ejército, dejen de limpiar los fusiles para una guerra que no va a haber en los próximos años. Que salgan y nos ayuden con la prevención”, exhorta.
En tanto, el otro frente en el que sostiene que se debe trabajar es en la reconstrucción, puesto que es imposible que se evite la ocurrencia de daños. En esa línea, señala que se debe echar mano a la caja fiscal para emitir bonos, a fin de compensar el perjuicio que sufrirá la agricultura.
“Tenemos que dejar un presupuesto significativo para que los agricultores puedan recomponer su actividad que les da de comer y hacer vivir a su familiar. Un pequeño agricultor tiene en promedio dos, tres, cinco hectáreas. Si las pierde, se queda en la calle. Estos hermanos peruanos que están en la zona de impacto de El Niño tendrán que sembrar cultivos alternativos como el camote, maíz, hortalizas, y para ello necesitarán plata. El Estado debe destinar presupuesto para financiar actividades que repongan la agricultura perdida y aseguren también que los productos lleguen a los mercados”, manifiesta.
Seguros
Añade que otra medida que se debería implementar, y de la que poco se habla, es de la adopción de seguros agrarios, algo que sí se hace como parte de la planificación de las agriculturas desarrolladas del mundo. Al ser el agro un sector muy sensible ante las contingencias del tiempo y el clima, se hace necesario que las cosechas se aseguren, a fin de que los hombres de campo no se vean afectados económicamente si pierden sus cultivos por fenómenos como El Niño.
“No tenemos una cultura de seguros, cuando los seguros agrarios deberían ser ya una norma de vida en el país. Hay que procurar hacerlo mediante un apalancamiento del Estado que invite a las aseguradoras del mundo a que participen de esta iniciativa. Hoy te aseguran el peinado de Mbappé y las piernas de Messi, ¿cómo es que en el Perú no tenemos seguros para los agricultores que son los que nos dan de comer”, cuestiona.
Agrega que las contingencias en el sector agrario también pueden darse por eventos no relacionados al clima. Por ejemplo, señala que los cañicultores podrían tener un seguro por si el Grupo Gloria no les compra su producción y esta se seca.
“Si el agricultor se queda ocho o diez días con esa caña, esta se seca y se pierde. Allí tendría que entrar a tallar el seguro. Es un tema que lo he dicho públicamente y se lo he dicho también al ministro Marco Vinelli. Debemos recuperar la rentabilidad de la agricultura familiar. Si eso no se hace, la pobreza siempre acompañará a los pequeños agricultores”, afirma.
Bajos precios
El exministro se pregunta cómo es posible que a los cañicultores les quieran pagar 80 soles por tonelada de caña, monto que considera un abuso.
“Abusan de ellos. Los ven y no les quieren moler su caña. Les dicen que su caña tiene extra de brix y los condicionan a que ‘si quieren’ les pagan S/80 por tonelada, sino que se vayan a otro sitio. Y después de diez días la caña ya se honguea. No estamos siendo solidarios con quienes han construido el verdadero cultivo industrial del azúcar en el Perú”, señala el ministro.
Apunta que solo en Lambayeque hay casi mil cañicultores, quienes junto a sus familias hacen aproximadamente cinco mil personas que dependen de la caña de azúcar. Estas dependen casi exclusivamente de un comprador que es el Grupo Gloria, ya que -salvo Pomalca- el resto de ingenios azucareros está quebrado.
“Yo le jalo las orejas a Indecopi, que es el que tiene la obligación de intervenir de oficio cuando se hace una mala práctica de mercado. Lo que se hace con los cañicultores es un desbalance entre la oferta y la demanda. Hay un solo comprador del producto y miles de vendedores. Ese comprador es quien domina el precio del mercado. Eso se llama monopsonio y es una mala práctica que Indecopi debería fiscalizar porque no solo pasa en el azúcar, pasa también con la papa y el arroz”, menciona.
Crecimiento y desarrollo
De otro lado, José León refiere que la presidenta Keiko Fujimori deberá explicar en estos 100 primeros días de gobierno qué hará para que el crecimiento de la agroindustria se vea reflejado también en el desarrollo de la zona de influencia donde se genera esta industria de alto valor y cómo incluir también a la agricultura familiar.
“El empresario agroexportador ha crecido, sigue creciendo y crecerá aún más económicamente, pero la tarea de este gobierno es concretizar ese crecimiento en desarrollo. Por ejemplo, que se instalen los servicios que hoy no existen en los sitios donde se producen el arándano, el espárrago, la palta, productos que son estrellas en el mundo. Qué va a hacer Keiko Fujimori para que allí haya escuelas, hospitales, para que los agricultores que está en esa zona produciendo riqueza en dólares puedan tener los servicios básicos y salir de la pobreza”, manifiesta.
Aranceles
En cuanto a la política exterior, señala que la diplomacia peruana debe protestar enérgicamente ante el arancel adicional del 12.5 % que el gobierno de Estados Unidos ha impuesto a importaciones procedentes del Perú, ya que es algo que no se encuentra contemplado en el Tratado de Libre Comercio que el Perú firmó en el 2006.
“El Perú le está haciendo un favor a los Estados Unidos al contribuir con sus productos para que completen la nueva pirámide alimentaria que ahora ha hecho Donald Trump, cuyo gobierno -preocupado por la ingesta de carbohidratos y comida chatarra- ha sacado una ley para comer sano. Esa pirámide alimentaria se puede implementar siempre y cuando los países que producen alimentos sanos y de alto valor como el Perú puedan exportarlos. Y, siendo ellos los beneficiados, no está bien que la diplomacia peruana acepte alegremente el incremento de 10 a 12.5 %”, asevera.
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