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JESÚS SALAZAR: “DEBEMOS ESTAR ATENTOS A LA NUEVA GESTIÓN, PERO SIN PONERLE ZANCADILLAS”

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1461

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  • El presidente del Instituto para el Desarrollo Industrial Sostenible – IDIS, se muestra optimista sobre lo anunciado por la presidenta Keiko Fujimori el 28 de julio.
  • No obstante, lamenta que el tema de la industria no se haya sido tocado en el mensaje presidencial.

El mensaje a la nación de la presidenta Keiko Fujimori ha generado diversas reacciones en la ciudadanía. Desde el sector industrial, su primera alocución con la banda presidencial se recibe con optimismo, pero también con mucha cautela, puesto que no se ha definido con claridad cuál es la visión de país que se quiere a largo plazo. Jesús Salazar Nishi, presidente del Instituto para el Desarrollo Industrial Sostenible – IDIS, señala que no debe confundirse el ser oposición con ponerle escollos al nuevo gobierno, cuyo éxito -refiere- será el éxito de todos los peruanos.

“Después de años de haber escuchado discursos extensos, mal estructurados y que comunicaban muy mal lo que se decía desde el gobierno, hemos escuchado un mensaje presidencial corto, directo y bien estructurado, que ha tocado puntos clave. Cuarenta y cinco minutos podría parecer mucho, pero es corto para todo lo que un gobierno quiere hacer (…) Debemos ser optimistas, también críticos del gobierno, pero sin ponerle zancadillas”, sostiene Salazar Nishi.

Visión de país

Destaca que el mensaje presidencial tocó los puntos que la población quería escuchar como las obras para contrarrestar el Fenómeno El Niño, la lucha contra la delincuencia común y organizada y las grandes obras de infraestructura. Sin embargo, cuestiona que haya temas que no se hayan mencionado, aunque -en aras de darle el beneficio de la duda- sostiene que puede ser por un tema de tiempo.

“¿Qué hubiera pasado si al inicio de la gestión presidencial nos hablaban de un plan de desarrollo a largo plazo? Todas las medidas que ha anunciado la presidenta son muy buenas, pero yo pregunto ¿a dónde nos conducen como país esas medidas? Yo le pregunto a la presidenta, ¿dónde queremos ver a nuestro país en el 2050? ¿Esas medidas colaboran para concretar satisfactoriamente esa visión de país?”, se pregunta.

Asimismo, refiere que en algunos casos no se ha mencionado cómo se lograrán sus ofrecimientos. Por ejemplo, rescata que en el mensaje presidencial se habló de disminuir la pobreza infantil de los niños de cero a once años de 22 % a 11 %, cifra que en el discurso parece loable, pero que no se condice con los seis años que se llevan desde la pandemia sin poder recuperar el nivel de pobreza que se tenía.

“¿Cómo vamos a hacer en cinco años para bajar al 50 % la pobreza? Es algo que me parece difícil de cumplir. No me gustaría que este sea un gobierno que se dedique a hacer promesas que después no sean cumplidas. Hay que ser bastante optimistas, pero con metas claras. Cómo bajamos la pobreza a 50 % en cinco años, si es que hace seis años no podemos siquiera recuperar el nivel de pobreza de 20 % que teníamos”, discute.

Incremento del sueldo mínimo 

Otro punto sobre el cual hace hincapié es el ofrecimiento de incrementar la remuneración mínima vital de S/1130 a S/1300. Precisa que es una contradicción hablar de incrementar el sueldo mínimo cuando se pretende también reducir la informalidad laboral que ronda entre el 72 % y 73 %. Para ello, explica el análisis que hizo el Banco Central de Reserva del Perú.

“El Banco Central hizo hace unos años un análisis sobre estas dos variables importantes: el incremento del sueldo mínimo y la elasticidad que tiene con la pérdida del trabajo formal. Según el estudio, por cada punto que se sube el sueldo mínimo, se pierde 0.13 % de trabajo formal. Hoy se pretende subir el sueldo mínimo en 15 %. Eso impactaría en la disminución del 1.97 % del empleo formal. Eso en puestos de trabajo formales representa poco más de 100 mil”, manifiesta.

Aclara que esta medida no les afecta a las grandes empresas, cuyos trabajadores se encuentran por encima del sueldo mínimo, sino que afecta directamente a las micro y pequeñas empresas, las cuales sí tienen trabajadores con la remuneración mínima. A su juicio, el gobierno no debe caer en el facilismo de las medidas populistas, sino que debe orientarse a incrementar la productividad nacional, cuya consecuencia natural será el aumento de las remuneraciones.

“Esta medida le afecta al bodeguero, al que tiene una peluquería, al del pequeño negocio que tiene un empleado o dos con sueldo mínimo. Si a ellos les dices que deben subir el salario en 15 %, no van a poder mantener su planilla y terminarán despidiendo a sus trabajadores y contratando a otros de forma informal. Ese es el efecto contrario a la formalización que tiene el incremento de la remuneración”, asevera.

Regímenes tributarios

En contraste, ve con buenos ojos la intención de reducir los regímenes tributarios a un solo régimen escalonado, puesto que actualmente el régimen general solamente agrupa al 7 % de los tributos, mientras que el 93 % se encuentra repartido entre los regímenes especiales.

“En el Perú tenemos varios regímenes, pero el régimen general debería ser el mayoritario. Los especiales son casos específicos y deberían ser un porcentaje mínimo, pero la tributación general estar en el régimen general. Hay que ir hacia un solo régimen escalonado”, señala el líder industrial, quien -eso sí- señala que la microempresa no puede estar en el mismo régimen del 30 % que el régimen general a la gran empresa.

Fenómeno El niño

De otro lado, señala que desde el IDIS se llamó la atención a los diferentes gobiernos durante el último quinquenio, a fin de poner atención en los eventos climatológicos como el Fenómeno El Niño, pero no fueron escuchados. Asegura que hoy las medidas a adoptar ya no son preventivas, sino reactivas, puesto que el impacto del Niño ya se nota en la industria primaria que ha caído en más del 40 % como el caso de la pesca que ha reducido hasta un 80 %.

“Ahora ya no estamos para transiciones. Debimos haber empezado un trabajo hace diez meses y continuarlo de manera inmediata en este gobierno. Pero no solo ese es el problema, sino que a fin de año se van los gobernadores y alcaldes, quienes son los directamente involucrados en el problema, quienes ahora deberían estar descolmatando ríos, identificando zonas de riesgo, haciendo trabajo preventivo. Todo ese trabajo se verá truncado a fin de año”, asevera.

Señala que ahora el gobierno central necesita dar las tareas a ejecutar a los gobiernos subnacionales, a fin de no repetir historias pasadas como la  de El Niño Costero del 2017, evento después del cual se creó la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios- ARCC, a la que el gobierno le dio 25 mil millones de soles que no se han visto reflejados en una verdadera reconstrucción.

“¿Se hizo una reconstrucción? Y si se hizo, ¿fue con cambios? ¿o nuevamente habrá desbordes en los mismos ríos, en las mismas zonas y con los mismos perjudicados? El Perú no tiene estos problemas por falta de recursos, sino de gestión. La tarea del gobierno central estará en transferir presupuesto, pero con capacitación. Es decir, que las transferencias económicas no sean a libre albedrío como un cheque en blanco, ya que allí es donde ingresa la maldita corrupción”, manifiesta.

Regiones

Finalmente, señala que el gobierno de la presidenta Fujimori debe ver el desarrollo del país desde las regiones, con un enfoque de desarrollo sostenible con foco territorial, pues es en el interior del país donde están las ventajas comparativas.

Si no se hace eso -asegura- el PBI del país podrá crecer a un ritmo de 3.5 % como en los últimos treinta años, pero eso no se trasladará en el desarrollo del territorio, con inversiones productivas sostenibles a largo plazo.

“Lo que más nos dolió a nosotros desde el IDIS es que no se mencione el término industria en el mensaje presidencial. No se habló de generar una industria nacional fuerte, potente, que nos saque hacia el desarrollo. No se habló de cómo hacer para industrializar nuestras materias primas y dejar de ser un país primario exportador y convertirnos en un país manufacturero de alto valor agregado que salga a conquistar los mercados globales. Eso faltó”, enfatiza. 

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