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PERCY MUENTE: “El Perú multiplicó por seis sus exportaciones agrícolas”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1466

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  • CEO de Cerro Prieto explica cómo el Perú se convirtió en el principal productor de arándanos de la región.
  • En el 2024, aproximadamente 17 mil personas migraron a Lambayeque para trabajar en la agroexportación.

En las últimas dos décadas, el panorama del campo peruano se ha transformado de manera radical. Lo que antes eran pampas áridas e improductivas hoy se erigen como valles tecnificados que abastecen a los mercados más exigentes del planeta. Este dinamismo ha convertido a la agroexportación en uno de los principales motores económicos del país, sustentado en cifras históricas de envíos, una generación masiva de mano de obra y avances en productividad sin precedentes en la región.

El desempeño del sector agroexportador en los últimos años refleja un salto cuantitativo y cualitativo de gran envergadura. Las exportaciones agrícolas del Perú se han multiplicado por seis, consolidando una canasta diversificada que sobrepasó las 274 000 hectáreas cultivadas en 2024 y bordearía las 300 000 hectáreas en la actualidad, un avance que contrasta notablemente con las 57 000 hectáreas registradas en el año 2004.

Percy Muente Kunigami, CEO de la empresa agroindustrial Cerro Prieto, destacó el impacto de este proceso durante una reciente ponencia sobre la evolución del sector, presentada en la Primera Cumbre Empresarial organizada por el Comité Gremial de Comercio de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque.

Todos se benefician

El ejecutivo afirmó que la agroexportación se multiplicó por seis y ha sido un motor fundamental de desarrollo para el país. Asimismo, señaló que este crecimiento ha generado muchísimo empleo y permite romper el primer mito en torno a la actividad, que sostiene que solamente los grandes exportan, pues en el año 2025 un total de 2792 compañías exportaron productos agroindustriales, llegando a más de 147 mercados con una oferta superior a los 500 productos.

“La participación dentro de este circuito comercial ya no es exclusiva de las grandes unidades productivas, sino que involucra a pequeños, medianos y grandes productores que forman parte de una cadena logística internacional que ha extendido su huella geográfica a lo largo y ancho del territorio nacional. Históricamente, la actividad estuvo ligada a valles costeros tradicionales, pero la expansión técnica ha descentralizado la producción hacia regiones del interior del país, incorporando de manera activa a departamentos como Junín, Cajamarca, Arequipa, Moquegua, Cusco, Ayacucho, Tacna y Tumbes”, mencionó.

Dijo que esta descentralización de las inversiones agrícolas ha generado un cambio en las tendencias demográficas y laborales del Perú. La agroexportación impulsó la creación de más de 4 millones de empleos totales en el país durante el año 2025, generando de manera directa más de 2.4 millones de puestos de trabajo repartidos entre la agricultura tradicional y no tradicional.

El surgimiento de estos polos económicos regionales ha ralentizado la migración masiva hacia la capital y ha propiciado un saldo migratorio positivo en los departamentos productores. Al respecto, Percy Muente Kunigami explicó que las personas ya no tienen que dejar sus regiones para buscar empleo, pues estas se han convertido en polos de atracción. Mencionó que, en el año 2024, Lambayeque e Ica registraron un saldo migratorio positivo de 17 000 personas cada una, mientras que La Libertad sumó 10 000 personas, lo que demuestra que hay más gente llegando a trabajar y estudiar a estas zonas de la que se va, gracias a las oportunidades y emprendimientos que se generan localmente.

El boom del arándano

Dentro de la canasta agroexportadora peruana, el arándano se ha posicionado como el caso de éxito más emblemático. De acuerdo con los datos presentados por la International Blueberry Organization, el Perú ha logrado superar a competidores históricos en términos de rendimiento por hectárea, registrando una productividad promedio de 15 toneladas de arándanos por hectárea. Esta cifra cobra dimensión al compararse con el desempeño de otras potencias agrícolas como Chile, que alcanza 10 toneladas por hectárea; México, con casi 8 toneladas; y Estados Unidos, con 7.5 toneladas por hectárea.

“Esta eficiencia no es exclusiva del arándano, pues el Perú también exhibe rendimientos de escala global en cultivos como la caña de azúcar y la uva de mesa. Ante una misma planta y en las mismas condiciones de infraestructura técnica, como el uso de macetas o sustratos, el suelo y el clima peruano logran duplicar el volumen de producción obtenido en territorio estadounidense”, mencionó.

Factores que impactan

Percy Muente señaló que transformación del Perú en una potencia agrícola mundial responde a la combinación estratégica de siete factores clave. En primer lugar se encuentran las condiciones naturales privilegiadas, pues la costa peruana opera como un invernadero natural continuo con temperaturas moderadas que nunca llegan a ser congelantes ni sobrepasan los 40 grados Celsius, sumado a suelos franco-arenosos que facilitan el crecimiento de las raíces y una baja presencia histórica de plagas endémicas.

El segundo factor reside en la innovación y adopción tecnológica, donde la incorporación masiva del riego por goteo fue el hito que permitió habilitar tierras desérticas para la agricultura, seguido por el uso de sustratos y macetas especializadas que terminaron de afinar el paquete tecnológico para el cultivo intensivo.

Como tercer y cuarto factor se ubican los marcos regulatorios y las obras públicas de infraestructura. La Ley Agraria otorgó predictibilidad a la inversión privada de largo plazo, mientras que la labor del Servicio Nacional de Sanidad Agraria - Senasa, resultó fundamental en la negociación y validación de protocolos fitosanitarios para la apertura de mercados externos. A esto se sumó el desarrollo de infraestructura hidráulica mayor, mediante obras como Olmos, Chavimochic y Gallito Ciego, que permitieron el trasvase de agua intercuencas y la irrigación de miles de hectáreas eriazas.

“Los últimos tres elementos que completan esta receta de éxito corresponden a la estabilidad macroeconómica, la red de acuerdos internacionales y el esfuerzo del sector privado. Desarrollar una sola hectárea de arándanos con tecnología de punta exige una inversión cercana a los 130 000 dólares, por lo que mantener la estabilidad de la moneda y un entorno económico sólido ha sido una condición indispensable para atraer dicho capital. Esto se complementa con los 23 Tratados de Libre Comercio vigentes que garantizan el acceso preferencial a las principales economías del mundo, y con el empuje de trabajadores, técnicos y empresarios que apostaron por el desarrollo de zonas que hace dos décadas eran completamente desérticas”, señaló.

El marco legal que regula la agroindustria ha sido objeto de debate público en los últimos años, particularmente respecto a las tasas impositivas del sector. Sin embargo, la legislación incorpora mecanismos de compensación directa al trabajador que impactan en las planillas agrícolas.

Sobre este punto, el CEO de Cerro Prieto resaltó la importancia del Bono de Promoción Agraria, conocido como Bono BETA, precisando que el sector agrícola es el único que paga este concepto como una capa adicional al salario mínimo. El ejecutivo detalló que las empresas destinan al año 1627 millones de soles en este bono, un monto que supera el impacto de la reducción en el impuesto a la renta, destacando que es una medida positiva porque beneficia directamente a los trabajadores del campo.

El caso de Cerro Prieto

El proceso de conversión de tierras desérticas en valles productivos se ejemplifica en la trayectoria de empresas situadas en los límites regionales del norte del país. La empresa Cerro Prieto, ubicada justo en el límite entre Lambayeque y La Libertad, recibe recursos hídricos procedentes de la represa Gallito Ciego, en Cajamarca, tras haber construido un canal de derivación de 27 kilómetros desde el canal de Talambo. Donde hace dos décadas las imágenes satelitales mostraban únicamente desierto y dunas de arena, hoy se aprecian miles de hectáreas cubiertas de cultivos tecnificados.

Muente Kunigami concluyó señalando que actualmente la compañía se ubica como el primer exportador de arándanos orgánicos del Perú y el quinto exportador general de este fruto en el país. Durante la última campaña, la firma alcanzó una producción de casi 20 000 toneladas de arándanos, equivalentes a 20 millones de kilos, que son destinados principalmente a los mercados de Estados Unidos y Europa, con envíos complementarios hacia Asia. El desarrollo de la agroexportación en el Perú reafirma cómo la combinación de recursos naturales, inversión en tecnología, políticas públicas estables y capital humano puede transformar la estructura productiva de una nación, posicionándola como un proveedor clave de alimentos para el mercado global.

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