La actividad gremial en el Perú ha evolucionado hasta convertirse en un motor crucial para la formulación de políticas públicas, la defensa de la institucionalidad empresarial y el impulso de la competitividad en el comercio exterior. En un contexto marcado por la inestabilidad política, las brechas de infraestructura y la exigencia de los mercados internacionales, la articulación entre el sector privado y las instituciones del Estado se erige como una herramienta indispensable para garantizar el crecimiento económico sostenible del país.
Así lo sostuvo Rafael del Campo Quintana, vicepresidente de la Asociación de Exportadores - ADEX, durante su presentación centrada en el rol e impacto de la representación empresarial en el desarrollo del país. Desde su perspectiva, la labor gremial trasciende la mera protesta y exige la elaboración de propuestas técnicas y sustentadas que permitan transformar las problemáticas del empresariado en normativas vigentes que fortalezcan el tejido productivo nacional.
Al abordar el rol de las instituciones representativas en la agenda pública, el dirigente destacó la necesidad de diferenciar la crítica destructiva de la construcción de agendas públicas fundamentadas. Del Campo señaló que el empresariado ha sido clave para mantener a flote la operatividad del país frente a diversos periodos de incertidumbre política e institucional. En ese marco, enfatizó la importancia del trabajo técnico que deben realizar las cámaras de comercio y las asociaciones gremiales al dialogar con los distintos ministerios. Para el vicepresidente de ADEX, las demandas del sector privado no deben basarse en reclamos informales o titulares de prensa, sino en expedientes técnicos sólidos que demuestren el impacto real de cada medida regulatoria.
El vocero gremial remarcó que existen problemas que sobrepasan la capacidad de gestión de una sola compañía.
"Hay problemas que ninguna empresa sola puede resolver. La empresa resuelve su negocio, el sector comparte el problema y el gremio convierte ese problema en una agenda. ¿Y qué hace luego el Estado? Esa agenda la convierte en norma o en ley", afirmó Rafael del Campo Quintana.
En esa misma línea, recalcó la importancia de mantener una postura independiente frente al Poder Ejecutivo, colaborando con las autoridades sin perder la capacidad crítica necesaria para velar por la estabilidad macroeconómica y jurídica, añadiendo que "un gremio moderno no está para defender privilegios; está para identificar barreras, construir propuestas y sentar en una misma mesa a quienes pueden resolverlos".
Terminal portuario
Uno de los temas centrales abordados fue el desarrollo de la infraestructura portuaria y logística, particularmente en regiones estratégicas como Lambayeque. Al analizar proyectos clave como el Terminal Portuario de Lambayeque, el dirigente explicó que las obras públicas de concreto y carecen de sostenibilidad económica si no están respaldadas por un volumen de carga continuo generado por las empresas exportadoras.
Del Campo, quien ejerce la representación del sector privado en el directorio de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), explicó que la obtención de aprobaciones como el Plan Maestro constituye solo la primera fase administrativa dentro de un proceso complejo de desarrollo de proyectos.
El representante empresarial enfatizó que la atracción de inversiones internacionales para el desarrollo de concesiones portuarias depende de la capacidad regional para consolidar un hinterland productivo, integrando parques industriales, agroexportación y redes viales eficientes. Sobre este punto, subrayó la dependencia del sector logístico respecto a la producción real.
"Sin carga el puerto no existe... El dueño del puerto, el que va a meter los 600 millones de dólares, quiere saber si ese puerto va a tener movimiento. Y no va a depender del Estado, va a depender de ustedes de crear ese círculo necesario para que un puerto funcione", sostuvo el vicepresidente de ADEX.
Cifras nacionales
En el ámbito macroeconómico, el comercio exterior peruano ha consolidado una posición dominante en los indicadores nacionales. Las exportaciones representan cerca del 26.4% del Producto Bruto Interno (PBI), generando más de 4.4 millones de empleos vinculados directa e indirectamente a la actividad de más de 9000 empresas exportadoras. Sin embargo, Del Campo advirtió que mantener la posición competitiva del Perú frente a potencias globales exige atender brechas de productividad y capital humano. Al comparar los niveles de eficiencia laboral en la región y a nivel global, indicó que existe un trecho considerable por recorrer para equiparar los estándares de otros países competidores.
Respecto a estos desafíos de eficiencia, el dirigente aportó cifras comparativas sobre el rendimiento productivo en el mercado global.
"Lo que hacen 100 personas en Perú, lo hacen 72 colombianos, lo hacen 46 chilenos, lo hacen 32 coreanos y 20 americanos. El gremio útil convierte esta brecha en agenda: infraestructura, regulación, capital humano y facilitación", detalló Rafael del Campo Quintana.
En ese marco, cuestionó la proliferación de feriados decretados sin un análisis previo de su impacto sobre el sector productivo, señalando que la pérdida de días laborables resta puntos porcentuales a la productividad global del aparato empresarial en momentos donde se requiere incentivar el empleo formal.
Lambayeque y el crecimiento
Asimismo, hizo referencia al desempeño de la región Lambayeque, cuyo PBI registró un crecimiento del 6.1 % en 2025, superando el promedio nacional de 3.4 %. No obstante, remarcó que existe una disparidad pendiente por resolver, dado que Lambayeque representa solo el 1.2 % del total de las exportaciones peruanas a pesar de su dinamismo agrícola y su peso demográfico.
Para concluir, el vicepresidente de ADEX subrayó que el crecimiento sostenido de la agroexportación peruana —con productos emblemáticos como los arándanos, uvas y maracuyá— ha sido posible gracias al trabajo técnico de organismos estatales descentralizados como el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), PromPerú y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). El dirigente enfatizó la importancia de preservar la estabilidad de los cuadros técnicos en las instituciones públicas, evitando rotaciones excesivas que frenen los avances alcanzados en la apertura de mercados internacionales.
Del Campo hizo un llamado a no perder de vista el objetivo de fondo en la gestión del comercio internacional. "El reto gremial no es celebrar la cifra, es defender las condiciones para que estas sigan creciendo", sentenció el representante de ADEX.
Finalmente, reiteró que la agenda de destrabe de proyectos de irrigación permitirá multiplicar las hectáreas dedicadas a la agroexportación en los próximos años, pasando de las aproximadamente 350 000 hectáreas actuales a un potencial que duplicará o triplicará la frontera agrícola, lo que exigirá una articulación aún más estrecha entre el sector público y el privado para asegurar que la infraestructura, los incentivos tributarios como el drawback y la facilitación del comercio se mantengan como políticas de Estado permanentes.
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