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MIRAR AL MAR PARA GOBERNAR MEJOR: Una reflexi贸n para la regi贸n Lambayeque

Escribe: Ruy D铆az Sotomayor (*)
Edición N° 1435

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Hablar del mar, no es solo referirse a un espacio geográfico o a una ventaja natural. Hablar del mar es hablar de visión de país, de un modelo de desarrollo, de conocimiento, de infraestructura, de cultura, de relaciones internacionales y, sobre todo, de decisiones políticas bien informadas.

Una reciente conversación sostenida con dos profesionales de distintas disciplinas, pero unidos por una profunda preocupación por el país, permitió confirmar una idea central: el desarrollo no ocurre por casualidad, ocurre cuando el conocimiento se articula con visión y voluntad política.

Gobernar es comprender la realidad

Gobernar no es un acto improvisado ni una simple aspiración electoral. Gobernar implica comprender la complejidad social, reconocer potencialidades y convertirlas en políticas públicas sostenibles. En ese sentido, la experiencia académica y política de Moisés Montenegro es ilustrativa. Desde su formación en economía, gobernabilidad y gestión pública, hasta su constante trabajo en planes de gobierno, queda claro que el conocimiento no puede permanecer encerrado en aulas o en partidos políticos, sino que debe circular, abrirse y ponerse al servicio de quienes toman decisiones.

Ahora, el Perú adolece de un problema estructural, muchos de quienes aspiran a gobernar desconocen profundamente los sectores estratégicos del país. Se gobierna desde la superficie, sin comprender los cimientos. Y uno de esos cimientos olvidados es, precisamente el mar.

El mar como infraestructura estratégica

El crecimiento económico de las naciones está estrechamente vinculado a su infraestructura. Hoy, no solo hablamos de carreteras o aeropuertos, sino de infraestructura portuaria, logística y digital. El impacto que ha tenido el TP de Chancay ha vuelto a poner el tema marítimo regional en la agenda nacional, evidenciando algo que los especialistas vienen señalando desde hace años: el Perú puede y debe consolidarse como un Hub Logístico del Pacífico Sur.

Pero un puerto, por sí solo, no garantiza desarrollo. Se necesita planificación, articulación territorial, capital humano especializado y visión de largo plazo. Aquí es donde el conocimiento técnico cobra un valor estratégico. Y la experiencia internacional del doctor Manuel Urcia, forjada en Europa, demuestra que los países que entienden el mar como sistema, y no como recurso aislado, logran ventajas competitivas sostenibles.

Educación, economía y salud

Toda sociedad que aspira al desarrollo necesita tres pilares sólidos: educación, economía y salud. Sin ciudadanos sanos no hay productividad; sin educación no hay cuadros técnicos; sin una economía sólida no hay recursos para sostener políticas públicas. Esta trilogía, suele olvidarse cuando se gobierna sin visión y esto sucede cuando algunas personas se presentan para gobernar sin saber cómo gobernar.

La formación de líderes en países desarrollados no es casual. En Oxford o en el Politécnico de Milán, lugares por donde ha transitado el Dr. Urcia, forman líderes para gobernar, forman mentalidades capaces de observar más allá de la superficie, de comprender contextos históricos, culturales y geopolíticos.

Cultura, identidad y mar

El mar es cultura, identidad y memoria. Lambayeque ha construido históricamente su vida económica, social y cultural en torno a él. Sin embargo, las autoridades suelen reducir el modelo de desarrollo regional a tres sectores: comercio, agricultura y turismo, sin comprender que el mar los atraviesa a todos de manera transversal.

Las industrias culturales sostenibles, como bien se enseña en las escuelas europeas de gobernabilidad, no solo generan empleo y recursos, sino que preservan la identidad de los pueblos. Un país que no conoce su historia marítima difícilmente podrá proyectarse como potencia.

El conocimiento como acto de servicio

Una idea recorre toda esta reflexión: el conocimiento es un acto de servicio, no basta con saber; hay que saber transmitir, articular y poner en práctica. Como señalaba el papa Juan Pablo II, el ser humano dispone de tres dones fundamentales: inteligencia, tiempo y libertad. La forma en que los usemos definirá si contribuimos al bien común o si desperdiciamos oportunidades históricas.

El Perú se encuentra en un momento decisivo. La reconfiguración del comercio mundial, la inseguridad alimentaria, el cambio climático y la competencia geopolítica obligan a repensar nuestro rol en el Pacífico. En ese escenario, el mar deja de ser un paisaje para convertirse en una política de Estado.

Mirar al mar para mirar al futuro

Nuestro país necesita líderes que comprendan que el desarrollo no se decreta, se construye, y que el mar no es un límite, sino un puente hacia el mundo. Articular conocimiento técnico, visión política y compromiso ético es el verdadero desafío para muchos que aspiran a ser futuras autoridades locales.

Mirar al mar es, en realidad, mirar al futuro, para gobernar mejor. Y ese futuro exige preparación, humildad intelectual y la valentía de rodearse de quienes saben.

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(*) Ingeniero Naval, magíster en Gestión Pública y con maestría en Administración Marítima y Portuaria.

 respuesta de Cintya el 2026-02-06.

Excelente bendiciones profesor ????

 respuesta de Cintya el 2026-02-06.

Excelente bendiciones profesor ????

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