Solo en la historia de Chiclayo se ha podido encontrar una institución tan “sui géneris” en estilo y modalidad que las noticias de sus actividades cruzaron las fronteras del departamento y del Perú.
Pero mucho antes de que existieran los “marcianos”, a inicios de la segunda década del siglo XX, se fundó una Institución - también en Chiclayo - con el humorístico nombre de “Los Hijos de Zebedeo” (Según la biblia, Zebedeo fue un pescador judío del siglo I cuya esposa se llamaba Salomé y sus hijos fueron discípulos de Jesús; Juan Evangelista los llamó “Hijos del trueno” por su temperamento y fuerte carácter).
Integrantes de "Los hijos de Zebedeo"
Los integrantes de la institución “Los Hijos de Zebedeo” se reunían los domingos para degustar apetitosos potajes y buen licor como pisco y vino, congregándose en la entonces “Quinta Zamora” - más tarde hogar de la familia Fernández Chonate de la Oliva -. Se abría la sesión a la una de la tarde con una buena copa de pisco y luego venían los cebiches, humitas, chicharrones, la causa, el chilcano, el espesadito etc. etc., sin faltar la jarra de chicha de jora, no durando tales ágape más allá de las 4 o 5 de la tarde.
Los integrantes de esta “Hermandad” la conformaban: Don Manuel Gregorio Bocanegra y Salcedo (Chiclayo1878/Lima1977), Fidel Arana Rodríguez (Lambayeque 1857/ Chiclayo1935), Pedro Pablo Samillán Celis (Chiclayo1878/Lima1941), Luis Baigorria Vértiz (Chiclayo1872/1948), Ramón Vélez Pacheco (Túcume1878/Lima1965), Adánm W. Grillo Núñez (Lima1871/1957), Tomás Becerra Vilchez (¿ /Chiclayo1978), José Barbero Cámara (Rábano-España 1880/?), Edmundo Deville Guiot (Nimes-Francia1883/Lima 1948 – Quien llegó a ser Alcalde de Chiclayo)), Gregorio Bulnes, Nicanor Silva, José María Saavedra, Benedicto Chanduví, un Sr. Hector Zevallos (Quien era jefe en la Casa Grace de Chiclayo) y Sóstenes Velazco Ruiz (Navarra-España 1861/Chiclayo1919), ciudadano español radicado en Chiclayo a quien se le ocurrió el peculiar nombre de “Los Hijos de Zebedeo” a quien cuando le preguntaban porque ese nombre, ruborizado contestaba “Pues porque todos somos hijo de un… meneo”. Esta Hermandad comía bien los domingos pero no hicieron obras de asistencia Social. Por las funciones de carácter gastronómico y festivo podemos decir que estos fueron los antecesores o precursores de los llamados “Marcianos”.
Pero también, ya en la segunda mitad del siglo XX, paralelamente a los “Marcianos” existió otra institución creada unos años después (1959) llamada “Los Osos” quienes para sus sesiones se reunían alrededor de una mesa provista de suculentos platos y al acorde de alegres piezas de baile. La obligación de ellos era asistir junto a sus esposas, siendo el tope de 24 parejas. Los nombres de su Directiva era peculiarmente especial. Al Presidente le llamaban el gran Oso blanco, al Vicepresidente Gran Oso Gris, el fiscal era el Oso negro y así por el estilo; su insignia era un oso con una argolla en la nariz. Por el carácter gastronómico y festivo fue otro grupo de personas que se reunían para pasarla bien. Muchos “Marcianos” también fueron “Osos”. Es decir no existió antagonismo entre estas dos instituciones.
Grupo de marcianos
Volvamos al tema que nos ha llamado comentar: La “Hermandad Marciana” empezó el martes 26 de noviembre de 1955 en la Quinta “Fray Martín de Porres” en Reque. El Sr. Pedro Arbulú y Arbulú, invitó a un almuerzo criollo al Dr. Francisco Cabrera Castro (Chiclayo1903/?) como agradecimiento por una operación exitosa realizada a un familiar. En el auto que se dirigía el Dr. Cabrera hacia Reque, encontró por una calle de Chiclayo al periodista José Arana Cuadra (Chiclayo1907/1992) a quien invitó a subir. Ya en la reunión estuvieron también: Manuel de la Puente, Luis Cabrera, Mauricio Arbulú Neira (Chiclayo1911/1980), José Cabrera Castro (Chiclayo1902/1968), Gustavo Moncloa Fry (Lima1917/ ?), Agustín Arbulú Neyra y Eugenio “Cuchi” Quiñones Romero.
El éxito de esta reunió propició se repita para el siguiente martes, doblando el número de invitados y en aquella reunión se acordó por unanimidad la denominación de “Marcianos”. (No había estatutos ni cuota de ingreso o mensualidad) Solo se necesitaba para ser “marciano” haber asistido tres veces a una “marcianada” y decir “si juro” cuando se le preguntaba si quería ser “marciano”. Y el “desencilleo” era la operación de depositar en el transcurso del almuerzo su sencillo en una bolsa que sería entregada a una familia pobre que realmente lo necesitara. Su lema de lo “Marcianos” era: “Vivir bien y procurar el bien”.
Parte de la “Canción de los marcianos” inspiración de José Arana Cuadra dice así:
“Para asentar el marisco. PISCO/ Para el hígado en destronque: Yonque / Para el dolor de cabeza: CERVEZA / Para el flojo intestino: VINO / Para los males del corazón y del riñón: RON / Y contra la desdicha la espumante: CHICHA.”
También tuvieron su “Himno Marciano” escrito por el periodista y poeta Nicanor de la Fuente “NIXA”, (quien con sus lisuras moderadas y elegantes, su fina ironía hacía reír a carcajadas) cuyos primeros versos dicen así:
“Hermanos marcianos rendid homenaje al plato criollo que hace el menú / roguemos al cielo que después de todo / que después del comer nos quede salud / funcionen marcianos los platos esperan / que el humor dispense notas de amistad / que con apetito demos la faena / y en las copas demos su tonalidad / marcianos hermanos / que viva el Perú / brindemos alegres / como chiclayanos por este menú”.
También algunos miembros de la Directiva tenían peculiares nombres como: El aguatero, el veedor, el maestro de ceremonias, el soplapito, el cohetero cumplían con sus deberes con entusiasmo.
Personalidades
Hubo personalidades como socios marcianos, fue el caso del Dr. Rómulo Paredes González (Illimo1877/Chiclayo1958 – Escribió junto con Augusto León Barandiarán en 1935 el libro “A Golpe de Arpa”) a quien alguna vez le preguntaron sus impresiones sobre la reunión “Marciana” a lo que respondió sonriendo: Aquí no se come, amigo, aquí se traga... ¿ Y usted que hace doctor? - Yo no me quedo atrás, pero con un buen pisco se asentativo… Quien en una reunión “Marciana” se animó a posar ante un pianito ambulante.
Las reuniones se realizaban tanto en domicilios de los socios como en locales conocidos de “buena comida” como de Panchita Roalcaba, la Boni, Julca, Ña Petita, Chombo, Julia Guerrero, Chitón y muchos otros lugares.
Otros puntos de reunión se dieron en huertas de Lambayeque, Ferreñafe, Eten, Pimentel, Tumán, camino a Olmos, Palomino, Yéncala. Sobre este almuerzo en Yéncala, fundo ganadero de don Humberto Fernandini, el cual se realizó en 1957 aproximadamente, tuvo resonancia ya que se efectuó en homenaje a la Federación de Periodistas de Perú que realizó una Jornada o Congreso en Chiclayo. El almuerzo fue financiado por los marcianos Luis de la Piedra, Juan Pardo Vargas, Arturo Walter Vargas ((Iquitos1915/Lima1987), Héctor Parodi Medina (Nazca1914/Lima1991), Atilio Galindo Céspedes (Ica1927/ ? ), Félix Chullen León (Callao1927/ ?), José Baigorria. Alegrando en la parte musical estuvo Nicolás Seclén Sampén (Chiclayo1926/Lima2017) con su flamante agrupación “Los Mochicas”. Se realizó una novillada en donde un visitante del anfitrión don Pablo Pestana Gutierrez (Pimentel1895/Lima1975) realizó la “Suerte de Tancredo” (Lance taurino con cierta afición en la primera mitad del siglo XX); a Manuel de la Puente el novillo le dio una revolcada y a Jorge Stewart Bedoya (Arequipa1923/ Chiclayo1973) le dio una quemada en la pierna.
En otra oportunidad, en un almuerzo memorable en el “Mochica Country Club”, fue invitado el doctor Claudio Fernández Concha Presidente del Jockey Club de Lima ya que tenía muchos amigos y principalmente dirigentes y fundadores del Jockey de Chiclayo, este almuerzo se organizó por Fiestas Patrias. Un grupo de marcianos se vistieron de jockeys (causando hilarante risa entre los asistentes ya que ninguno poseía las características necesarias para serlo), otro grupo de marcianos se vistió a la usanza de comienzos del siglo XX quedando perennizados en una foto.
Queremos no dejar de mencionar a otros “marcianos” como lo fueron: El Dr. Ernesto García Agurto (Piura 1919/ ?), José de la Torre Ugarte Rodríguez (Zaña1919/ Chiclayo1980), Ricardo Guerra Quintín, Nicanor de la Fuente Sifuentes (San José-Pacasmayo1902/Chiclayo2009), Cesar Miranda Souza (Lima1907/?), Alfonso Tello Marchena (Cayaltí1923/Chiclayo1986), El Director del diario “La Industria” de Chiclayo Miguel Benigno Febres Fernandini (Lima1908/ 1978), el Director del diario “El Tiempo” de Chiclayo Julio A. Hernández García (Lima1886/1975), Jun Barturen Dueñas, Guillermo Arana Cuadra, Ernesto Luthy Meyer (Rupperswic-Suiza1906/ ?), Raymundo Closa Cirisi (Barcelona-España1916/ ?), Miguel Ángel Vassallo, Miguel Echeandía, Carlos Urbano Balarezo V. (Guadalupe1920/Lambayeque2003) y muchos más que sería largo enumerar.
Los acontecimientos que a la “Hermandad Marciana” le dieron resonancia internacional fueron: El encuentro con el célebre novelista norteamericano y Premio Nobel de Literatura 1954 Ernest Hemingway y la visita del Príncipe Felipe de Inglaterra a Cayaltí.
--------
Investigador e historiador.
Heber Sánchez Nunura, más conocido en redes sociales como Heber Snc Nur, es un joven escritor nacido en Chiclayo y autor de seis libros de prosa poética, tres de los cuales pertenecen a la serie Tormenta de Pensamientos, compuesta por: ‘Oscuro silencio’ (2015), ‘Ruinas internas’ (2016) y ‘Tormenta de pensamientos’ (2017).
En dichos libros se reúnen los textos que publicó en su blog de Tumblr entre los años 2013 y 2017. Posteriormente ha publicado ‘El peso del vacío’, actualmente en reedición, y ‘La ciudad de los recursos’ (2021).
Sánchez Nunura también dirige el blog literario y proyecto editorial Sexta Fórmula, y trabaja en proyectos de narrativa, un libro de relatos y su primera novela.
Inicios como escritor
Desde el 2015, Heber Sánchez creó un personaje peculiar, escritor como él, publicaba bajo el seudónimo de Daskten Geriott en Tumblr, donde ganó reconocimiento por parte de miles de lectores.
Hasta el 2021 nunca se había sabido que ambos escritores eran la misma persona, pues el estilo de escritura de los dos, amén de tener su propio encanto y gracia, podrían diferenciarse por las expresiones propias de su personalidad. Heber Sánchez, un tanto más romántico y nombre; Daskten, más profundo, filosófico y fatalista.
‘La ciudad de los recuerdos’
“Más de una vez he dicho que en cada libro muestro mi lado sincero, humano, imperfecto e incluso ingenuo y así infantil. Podría decir lo mismo de este y no mentir; sin embargo, me viene a la mente la contraparte del tema: la ficción dentro de la sinceridad, ese lado oscuro y abstracto que sostiene el andamiaje de toda obra literaria e, incluso, al menos en mi caso, de la vida real”, relata el autor en su obra recientemente publicada, ‘La ciudad de los recuerdos’.
Refiere que su debilidad por los países urbanos lo ha llevado a reflexionar sobre la existencia sobre la existencia de una ciudad que “sólo nosotros conocemos y que hemos recreado a partir de nuestras vivencias en una ciudad real”.
“Pienso que estos lugares que frecuentamos con una persona especial, luego, cuando se va, permanecen en la memoria inevitablemente relacionadas a ella. Cada rincón de la ciudad parece reinventarse cuando lo evocamos, porque no es lo mismo visitar un lugar que recordarlo; en nuestra memoria convergen detalles significativos que en la vida real no existen, y que le dan un valor sentimental que, a veces, sólo nosotros podemos llegar a comprender”, detalla.
Sánchez Nunura afirma que ‘la ciudad de los recuerdos’ puede ser cualquiera y al mismo tiempo resulta completamente única, porque es un habitáculo en esencia íntimo.
“Habitáculo que visitamos de vez en cuando, especialmente en esas ocasiones en las que la vida no parece insulsa, vana, vacía y resulta menester dotarla de esa mezcla de sensaciones que sólo puede otorgar ese viaje breve y fugas hacia el pasado”, cuenta.
La obra de Sánchez Nunura tiene presencia en México, Argentina, Colombia, España, Chile, Perú y el resto de Latinoamérica, además de Estados Unidos, Francia e Italia.
“Tengo 24 años y planeo dedicarme a la literatura por el resto de mi vida. Quiero dar el salto de poeta a narrador. Deseo que con este libro más personas de Chiclayo y el resto del Perú me conozcan y disfruten de lo que escribo. Que sea una fuente de inspiración para muchos y el refugio de otros”, menciona.
Se dirige a los jóvenes aconsejándoles que no desistan y practiquen su arte de manera constante para ser mejores en lo que hacen.
“Que siempre tengan proyectos, porque los objetivos nos hacen sentir realizados y que no esperen crear algo estando inspirados, sino que tienen que disciplinarse. Tienen que escribir, cantar, crear arte aun sin inspiración, porque las grandes obras no se llevan a cabo de manera mágica, sino con esfuerzo, técnica y trabajo duro”, acota.