Tras medio siglo de servicio, la vida de Laura Ramírez Cabezas dio un giro radical el pasado 30 de diciembre cuando acabó su último turno. Era la una de la tarde y sus compañeras, provistas de globos, pancartas y flores, despidieron al ritmo de los tunos a quien hasta ese día fue su jefa del Departamento de Enfermería del Hospital Almanzor Aguinaga Asenjo, de EsSalud.
“No lo podía creer, no me imaginaba tanto cariño”, dice modestamente la enfermera, quien a lo largo de los cincuenta años y siete meses de trabajo supo cosechar el cariño de sus compañeros y de cada paciente que pasó por sus manos. Desde su formación en el Hospital Arzobispo Loayza en Lima, pasando por el Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud – Serums, en Tacna, los años de docencia en la universidad hasta su servicio en el Hospital Almanzor Aguinaga Asenjo, Laura Ramírez demostró ser un ejemplo de profesional de la salud. Expresión conversa con ella, luego de haberla distinguido como una de las mejores profesionales del año.
¿Cómo toma el reconocimiento recibido como ‘Mejor Profesional’?
Realmente, me siento muy satisfecha. Si recojo algunas palabras de la noche tan bonita vivida el 27 de febrero, me quedo con lo que dijo alguien sobre ser agradecidos con Dios por la oportunidad de tener vida, salud y trabajo. También otra persona dijo que estos reconocimientos se reciben con alegría, porque nadie así te hace un reconocimiento ahora. Lo he tomado como parte mía, porque es una gran verdad el recibir una premiación en estos tiempos tan difíciles que se están viviendo.
¿Cuántos años de servicio tuvo?
Cincuenta años con siete meses. Yo empecé muy joven. Terminé secundaria casi de 17 años y, después de mi formación profesional, postulé inmediatamente al Hospital Almanzor Aguinaga Asenjo y comencé a trabajar acá en septiembre de 1979. En aquella época el gerente de la institución era el doctor Juan Aita Valle, quien muy acertadamente reconocía nuestros años de estudio como parte de nuestra formación profesional, por eso es que suma cincuenta años, porque la formación que teníamos antes era netamente hospitalaria. Nosotros en la mañana recibíamos las clases teóricas y a partir de la 1:00 p.m. ya deberíamos estar almorzando para ir a cubrir turnos. En este caso, yo fui formada en el Hospital Arzobispo Loayza de Lima, que pertenece a la Universidad Cayetano Heredia. Cubríamos los turnos con mucha responsabilidad y cumpliendo toda la normatividad que exigía en aquel tiempo el Ministerio de Salud.
Después usted hizo su vida laboral en EsSalud…
Sí, yo he trabajado desde mis inicios en EsSalud, pero paralelamente trabajé también en la Clínica Chiclayo un año. Sin embargo, era un poco difícil trabajar en dos instituciones. También trabajé más de 16 años como docente en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Luego he sido consultora en otras universidades tanto locales como internacionales. Ahora, en esta etapa de mi vida, habiéndome quedado viuda muy joven, mis hijas me dicen: ‘Basta mamá, ahora te queremos ya en casa’, pero siempre estoy leyendo, participando, saliendo.
Justamente, usted nunca dejó de estudiar. ¿Qué estudios tiene en posgrado?
Una de las primeras especialidades que hice fue en Cirugía de Tórax y Cardiovascular, después he hecho en Neurocirugía, en Administración de los Servicios de Enfermería, en Salud Pública y, dentro de las especialidades, tengo el orgullo de decir que fui una de las enfermeras pioneras que tuvo la oportunidad de iniciar la colocación de marcapasos en nuestra institución, donde ahora ya es casi una rutina y se hacen intervenciones mucho más complejas. Hemos ido aprendiendo a lo largo de los años. Después también me he especializado en Administración de Hospitales, por eso es que -a través de la meritocracia- concursé y fui jefa de muchos servicios en el hospital, lo que me dio una visión mucho más amplia de lo que era dirigir un servicio, con lo cual me sentí mucho más segura de concursar para la supervisión. He tenido más de 14 años de supervisora y estando como supervisora me preparé para ser jefa del Departamento de Enfermería. Me actualicé y preparé con las herramientas digitales necesarias, incluso seguí cursos con el Instituto Nacional del Niño en Inteligencia Artificial.
¿Y en el campo de la docencia?
Tuve la oportunidad de ser profesora de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Comencé con las alumnas justo en lo que era la especialidad de cirugía de tórax y neurocirugía, siempre teniendo en cuenta que esta docencia se haga en los días libres, no paralelo a nuestros horarios de trabajo, porque no considero que sea ético hacer una doble función: tener pacientes a mi cargo y alumnas, porque puedo descuidar una parte. Y la razón principal que es la atención centrada en el paciente uno no la puede descuidar. Sé que hay colegas que actualmente quieren que se haga paralelo, pero ya serán las nuevas directivas las que decidan.
¿Qué casos la marcaron durante su ejercicio como enfermera?
Muchos. Desde que hacía el Serums en Tacna hasta mis últimos días en el Hospital Almanzor Aguinaga Asenjo. Recuerdo que tuve la oportunidad de atender a un paciente con meningitis, que en aquellos tiempos eran casos a los que casi nadie quería acercarse porque las medidas de aislamiento eran muy estrictas, pero yo era enfermera de neurocirugía y neurología y mis turnos me permitían darle atención directa a este adolescente que era de extrema pobreza y tenía una meningitis bastante avanzada. Me marcó porque entró con un pronóstico tan reservado, pero el trabajo en equipo hizo que este niño al final saliera caminando, claro que no con todas sus facultades neurológicas, pero gracias a esa labor me eligieron aquel año como la enfermera del año en mi institución. Hasta ahora lo recuerdo y él también, porque cuando ha podido ha ido a verme al hospital. Ahora la meningitis es una enfermedad que ya tiene muchas aristas de cómo recuperarse, ya la ciencia ha avanzado, ya no hay ese temor del contagio, pero en aquel entonces me propuse que ese adolescente saliera de ese cuadro.
¿Alguna vez le tocó atender a alguna autoridad, dignatario, personaje importante?
Ah claro que sí, a varios. Me acuerdo bastante en que en mi etapa formativa tuve la oportunidad de colocarle un inyectable al presidente Fernando Belaunde Terry y acá en Chiclayo, en la Clínica Chiclayo, atendía a un asesor del presidente de la república de aquella época. Pero cuando uno trabaja ve pacientes y a todos los ve por igual. Al final, cuando se van de alta, uno recién se da cuenta de sus títulos o grados. Y es grato, porque a veces en mi humilde casa he recibido arreglos de flores, detallitos que me dicen vienen de parte de tal persona que usted atendió. A veces estoy en la calle y me saludan, pero son tantos los pacientes que he atendido que uno ya no recuerda quién es. También he tenido bastantes pacientes difíciles de atender, hay quienes no aceptan el tratamiento, pacientes que tienen alteraciones muy fuertes como Guillain-Barré, que tienen que recibir inmunoglobulina. Y la inmunoglobulina debe administrarse en una dosis a un gotaje indicado. Uno coloca la máquina, la calcula y esta va dando vueltas, pero a veces los pacientitos se ponen tan tensos, a veces no es uno al que le colocas inmunoglobulina, son hasta tres o cuatro. He tenido esa experiencia de que se ponen tensos, pero uno debe tener paciencia y explicarles, porque todo paciente tiene derecho a ser informado y a ser escuchado. Al final, ya cuando ellos terminan su tratamiento, aunque una sale cansada, queda contenta, gratificada.
En contraste, ¿recuerda alguna ocasión donde, a pesar del esfuerzo, las cosas no salieron bien?
No recuerdo el año, pero hubo un accidente de una empresa de transportes acá en Chiclayo, cuyo bus recién partía hacia Lima y se chocó con otra unidad, y en esa unidad iban muchos paisanos conocidos. Iba un médico esposo de una colega, también una enfermera que iba a participar de un congreso en Lima, y ambos fallecieron. Nos llamaron como voluntarios para que asistiéramos, porque había una gran cantidad de accidentados que traían al hospital. En aquel tiempo nos hacían el llamado por la televisión, se necesitaba enfermeras, médicos y donantes de sangre. Recuerdo que me marcó, porque casi todos llegaban fallecidos o en las últimas. Al final sobrevivieron de dos a tres accidentados. A uno de ellos se le colocó en neurocirugía, en la cama stryker y me preguntaba: ‘¿Por qué no puedo mover mis manos y mis pies?’. Fue la primera vez que mentí, le dije que era por la anestesia; pero en realidad el diagnóstico ya estaba dado: había fractura de la médula espinal a la altura de C4, C5 y a los pocos días entró en insuficiencia respiratoria, a ventilación mecánica y falleció. Esa persona, de haber sobrevivido, iba a quedar cuadripléjico. Después, los otros dos pacientes salieron en silla de ruedas.
¿Alguna vez tuvo que socorrer a alguna persona estando fuera de las labores del hospital?
Sí, eso fue en Tacna. Me iba a un pueblito llamado Pocollay, había una persona que se había lesionado la arteria y la vena, entonces allí le pedí al chofer que pare, le dije que debíamos ayudarlo, no podíamos dejarle desamparado. Le hice el torniquete conforme corresponde a arteria y vena y lo llevé inmediatamente al hospital de Tacna, al Hipólito Unanue. Él se recuperó, era hijo de una autoridad, del alcalde o del gobernador de Tacna me parece. Y tal fue su agradecimiento que en el grupo de enfermeras me invitaron a izar el pabellón nacional.
¿Qué expectativas tiene ahora que se encuentra jubilada?
Estos dos últimos meses he viajado, mis hijos me han regalado viajes, pero estoy todavía pensando en las oportunidades que me han dado para seguir ejerciendo la docencia, esperando también que pase la temporada de lluvias y de calor. De consultora sí seguiré y continuaré estudiando. Tengo en mente seguir dos diplomados.
Doce periodistas de cuatro ciudades del país llegaron esta semana a Chiclayo como parte del ‘Presstour’, iniciativa promovida por la Municipalidad Provincial de Chiclayo, a fin de invitar a comunicadores de diferentes regiones a recorrer los destinos que conforman la Ruta Caminos del Papa León XIV. En esta ocasión fueron periodistas de Cusco, Tarapoto, Lima y Arequipa quienes conocieron los lugares que pisó el hoy sumo pontífice de la Iglesia Católica.
Se trató de Karerina Bayona Olivera de Qosqo Times Cusco; Jeannette Katherine Mendoza Quintana de Cusco Post; Alberto Cabrera Marina del Diario Voces de Tarapoto; Elvis David Sánchez Linarez de Tele Selvática de Tarapoto; Edgar Miguel Gutiérrez Zevallos y Jennifer Thalía Ponce Ramos, ambos de la filial de Panamericana en Arequipa; Lenin Alfredo Lobatón Calero y Armando Alfredo Ávalos Espichan, ambos de Andina en Lima; Melina Rocío Mejía Reyes de El Peruano; José Antonio Toledo Carlos y Abel Gabriel Camasca Advíncula, de la cadena internacional EWTN; y Raquel Carolina Castro Carbonell de Turiweb de Lima.
Recorrido
El itinerario arrancó este lunes por la tarde con la llegada de los visitantes al aeropuerto José Quiñones Gonzales, donde fueron recibidos con una demostración de la danza de ‘Los Diablicos’ de Túcume, a cargo de la Policía Nacional. Aquel día los periodistas fueron llevados al Parque Principal de Chiclayo, donde tuvieron entrevistas con representantes de la parroquia Santa María Catedral y de la municipalidad. El recibimiento en el palacio edil estuvo a cargo de la alcaldesa Janet Cubas.
Al día siguiente recorrieron el Santuario Nuestra Señora de la Paz; luego fueron a Monsefú donde visitaron la parroquia San Pedro y la imagen de Jesús Nazareno Cautivo, hicieron imágenes de la artesanía monsefuana y participaron de la presentación de cocina en vivo. Posteriormente, hicieron un recorrido de payas en Santa Rosa y Pimentel para finalmente llegar al Colegio de Periodistas de Lambayeque donde participaron de una significativa ceremonia.
En tanto, el miércoles recorrieron Ciudad Eten, donde visitaron la parroquia Santa María Magdalena y conocieron el milagro eucarístico del Divino Niño del Milagro y la reliquia de San Carlos Acutis; luego estuvieron en Zaña, distrito donde visitaron la Iglesia Matriz, el convento San Agustín y el Museo Afroperuano; luego tuvieron un show artístico de caballos de paso en Casa Sipán; después visitaron el Museo de Sitio Huaca Rajada de Sipán para finalmente emprender el retorno a sus ciudades.
Acogida profesional
Durante su visita a la sede institucional del Colegio de Periodistas de Lambayeque, el decano del consejo departamental, Larcery Díaz Suárez, acompañado de la past decana Rosa Amelia Chambergo Montejo y el director secretario de la orden, Javier Onofre Bances, les entregaron un reconocimiento como embajadores de prensa a cada uno de los periodistas visitantes por su valiosa labor en la difusión de la ruta papal, además de un ejemplar del libro Alma lambayecana, obra del actual decano de la orden, y souvenirs de la Universidad Señor de Sipán y el Semanario Expresión.
“Para nosotros es un orgullo que ustedes estén con nosotros representando a gran parte de la prensa del país para desarrollar la difusión de lo que significa la ruta del papa, de lo que significó nuestro monseñor Robert Prevost Martínez en Chiclayo, con quien tuvimos el gusto de compartir diariamente las labores evangelizadoras. Es un orgullo que ustedes quieran difundir a Chiclayo mismo. Queremos revalorar la «Capital de la Amistad», señaló Larcery Díaz Suárez.
Sobre el libro ‘Alma lambayecana’, destacó que la publicación recoge el registro fotográfico que dejaron en negativo los fotoperiodistas Teófilo y Humberto Quiroga, el cual fue entregado a él por sus familias
“Aquí se recoge parte de la historia de hace más de 50 años de diversos puntos de la región. Un día, durante la pandemia, me llamó la esposa de uno de ellos (de los hermanos Quiroga) y me dice tú que has sido su colega y amigo, tengo un material que te puede interesar. Y, efectivamente, cuando fui encontré que habían guardado en una bolsa más de dos mil negativos. Cuando lo he llevado a mi casa, al trasluz de mi ventana, he empezado a verlos y me parecía increíble que la historia viva de Lambayeque, artística, poética e histórica esté en estos negativos”, señaló.
Refirió que, con ayuda de su esposa, la periodista Jesús León Ángeles, y de su hija comunicadora, reconstruyeron cada negativo que estaba deteriorado. Inicialmente se publicó el libro en digital, el cual ganó el Premio Bicentenario, y luego se hizo en impreso gracias a un incentivo del Ministerio de Cultura.
“A cada uno de ustedes les entregamos este libro para que se lleven un pedacito del alma lambayecana a sus regiones. Se llevan un pedacito de esa fuerza inspiradora que llevó a los fotoperiodistas a detenerse un momento para registrar esta hermosa historia”, manifestó.
Por su parte, la past decana Rosa Chambergo saludó también la presencia de los periodistas visitantes, a quienes expresó su gratitud por llegar a la ciudad cuna del papa León XIV.
“Cuando Robert Prevost, exobispo de la Diócesis de Chiclayo, fue nombrado como sumo pontífice de la iglesia, nos puso en un segundo en los ojos del mundo al mencionarnos, al nombrar la tierra que él ama con todo su corazón. Los lambayecanos tenemos la gran responsabilidad de honrar esa mención que hizo él y aquello que ni el mejor marketero del mundo hubiera logrado: que hoy se haya despertado en el mundo el interés por conocer esta bendita tierra y que venga mucha gente del turismo religioso a conocer nuestras costumbres”, indicó la past decana.
Agradecimiento
Por su parte, Katherine Mendoza, de Cusco Post, manifestó su satisfacción por haber sido acogida en el Colegio de Periodistas. “Creo que este ejemplo debe replicarse en las sedes de todas las regiones y esa es la voz que yo también llevaré al Cusco. Comprobadísimo que Chiclayo es la ‘Capital de la Amistad’, porque hemos visto por todos lados mucho desprendimiento, mucha amabilidad, y nos dejan una tarea bastante importante: levantar la imagen de Chiclayo para contarle a nuestras regiones lo que hemos vivido aquí”.
A su turno, Armando Ávalos Espichán de Andina, saludó que este ‘Presstour’ haya convocado a periodistas no solo de Lima, sino de distintas regiones, ya que se coadyuva así a una real descentralización. “Es algo que debemos cambiar poco a poco. Me parece fenomenal la publicación que ha hecho el decano porque yo como directivo del Colegio de Periodistas de Lima sé lo difícil que es publicar en el Perú. Estoy seguro que podremos trabajar cosas en conjunto más adelante”.
En tanto, Edgar Gutiérrez Zevallos de Panamericana Televisión Arequipa, manifestó haberse quedado sorprendido por las bondades de Lambayeque, particularmente por su gastronomía. “En todas las provincias del Perú hay muy buena gastronomía, pero en Chiclayo me he quedado realmente sorprendido. El recibimiento de la gente también ha sido muy grato. De nuestra parte tienen el compromiso de que vamos a realizar un trabajo muy profesional para difundir la ruta del papa”.
Asimismo, el representante de Diario Voces de Tarapoto, Alberto Cabrera Marina, señaló que muchas veces los periodistas están centrados en los problemas de su localidad, pero este tipo de encuentros son propicios para darse cuenta que la labor del periodista no se circunscribe a una sola región. “A veces estamos centrados en nuestra región y nos olvidamos lo que pasa afuera. Este momento es magnifico para darnos cuenta del potencial que tenemos como país, es nuestra labor mostrar que juntos lo podemos hacer, porque, así como tenemos problemas, tenemos las ganas de salir adelante”.
Lambayeque ha aprendido a levantarse tras desastres naturales, pandemia y crisis social, y hay nombres que se asocian con la respuesta inmediata, con la organización silenciosa y con la capacidad de convertir la solidaridad en acción concreta. Uno de esos nombres es el de Janinna Sesa Córdova, directora de la ONG Voces de Ayuda, profesional que ha hecho del servicio una línea de vida y que hoy reflexiona sobre el rol de la mujer, la responsabilidad ciudadana y el desafío de construir una sociedad más solidaria y sostenible.
Su trayectoria no comenzó ayer. Durante diez años estuvo al frente de Cáritas Chiclayo, institución desde la cual enfrentó dos de los momentos más duros que ha vivido Lambayeque en la última década: el fenómeno El Niño Costero de 2017 y la pandemia de la Covid-19. Hoy, desde nuevas plataformas, continúa articulando esfuerzos entre empresa privada, organizaciones sociales y comunidades vulnerables.
Diez años en la primera línea de ayuda
Entre 2014 y 2024, Janinna Sesa Córdova dirigió Cáritas Chiclayo. Fue una etapa marcada por emergencias constantes. El fenómeno costero puso a prueba la capacidad de respuesta de la Iglesia Católica y de la sociedad civil, y la pandemia terminó por redefinir la dimensión del servicio.
“Desde el año 2014 hasta el 2024 trabajé como directora de Cáritas Chiclayo. Ha sido una bendición haber podido trabajar bajo la guía de nuestro ahora papa León XIV, que en esos años era obispo de la Diócesis de Chiclayo”, recuerda.
Durante El Niño Costero, la institución activó redes de apoyo, convocó donaciones y llevó ayuda humanitaria a las zonas más afectadas. “Nuestra población sufrió muchos daños y él nos motivó siempre a ponernos de pie y a conmovernos por el dolor de la gente”, señala.
La experiencia de organización y respuesta rápida fue determinante para lo que vendría después. Cuando llegó la pandemia, la estructura ya estaba preparada para actuar con inmediatez.
Oxígeno de la esperanza
La etapa más crítica llegó con la segunda ola de la Covid-19. La escasez de oxígeno medicinal generó escenas dramáticas en hospitales y domicilios. Fue entonces cuando nació la campaña “Oxígeno de la Esperanza”.
Janinna Sesa recuerda que ella misma estuvo gravemente enferma. “Estuve internada en casa quince días, casi me voy, gracias a Dios no. Y cuando me dieron de alta era la época en que la gente se moría por falta de oxígeno”, relata.
Fue en ese contexto que surgió la iniciativa de adquirir una planta de oxígeno. “Monseñor Prevost me dijo: ‘Ya no, hagamos algo’. Al inicio lo veía difícil, pero la confianza en la providencia me la transmitió”, recuerda.
La respuesta ciudadana fue masiva. En poco tiempo se recaudaron fondos suficientes no solo para una planta, sino para dos. “Era tanta la generosidad que alcanzó para otra. Cuando completamos el primer monto, teníamos un excedente y decidimos continuar”, cuenta.
Desde abril de 2021, el oxígeno se distribuyó de manera gratuita. El sistema era ágil: una videollamada permitía evaluar al paciente y evitar colas. “El primer día recibimos mil solicitudes. Hicimos turnos hasta la madrugada para producir al máximo de la capacidad”, cuenta.
La campaña no solo implicó la planta de oxígeno. También se entregaron alimentos, respiradores, mascarillas y apoyo logístico a hospitales y organizaciones de primera línea. “Fue un momento muy conmovedor. La Iglesia Católica cumplió un papel muy importante de respuesta inmediata”, afirma.
Voces de Ayuda
Tras cerrar su etapa en Cáritas, Janinna Sesa Córdova no se retiró del trabajo social. Desde la ONG Voces de Ayuda y su participación en la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, ha impulsado proyectos que combinan solidaridad y sostenibilidad.
Uno de ellos fue la llamada “Papaleta”, una paleta helada solidaria creada en alianza con la empresa Mr. Paleta. El 20 % de las ventas se destinó a un proyecto educativo en la parroquia San Juan Apóstol, en José Leonardo Ortiz.
“Es una paleta con propósito que endulza, abraza y educa”, explica. Gracias a esa iniciativa se logró implementar una biblioteca y clases de reforzamiento escolar para unos 30 niños. “El proyecto superó los 25 mil soles y permitió crear un espacio lúdico hermoso para fomentar la lectura”.
La experiencia motivó a ampliar la propuesta este año. Para Janinna Sesa, la clave está en articular. “No podemos solos, pero sí podemos ejercer liderazgo para articular con diferentes actores y generar impacto positivo”, sostiene.
Desde la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque también promovieron la campaña “Con Amor”, que reunió a más de 20 empresas para donar alimentos a parroquias, comedores y ollas comunes. Se distribuyeron alrededor de 50 toneladas de productos, beneficiando a más de 100 organizaciones.
Además, gestionaron el rescate de alimentos en mercados locales para evitar desperdicios y redirigirlos a quienes más lo necesitan. “No es posible que se pierdan frutas y verduras cuando pueden llegar a comedores populares”, afirma.
Mujer, liderazgo y desarrollo regional
En el marco del Día Internacional de la Mujer, Janinna Sesa reflexiona sobre el papel femenino en el desarrollo de Lambayeque. Según el INEI, más del 50 % de la población regional está conformada por mujeres.
“Creo que ejercer nuestro liderazgo es muy importante porque podemos ser influyentes en el desarrollo socioeconómico de la región”, sostiene.
Para ella, el liderazgo femenino no se limita al ámbito asistencial. Incluye capacitación, incubación de emprendimientos y fortalecimiento de capacidades. “En la cámara hemos impulsado planes de negocio y herramientas tecnológicas para que emprendedores mejoren sus ingresos”, refiere.
Considera que la educación es el puente hacia una participación más sólida. “Invito a las mujeres a formarse, a estudiar, a superarse. Tenemos la capacidad de hacer muchas cosas a la vez y de impactar positivamente en distintos ejes de la sociedad”, indica.
También resalta la importancia de la participación cívica. “Debemos aprovechar ese don de ser multifacéticas para ser también fiscalizadoras del tema público”, afirma.
Elecciones y responsabilidad ciudadana
Con un nuevo proceso electoral en el horizonte, Sesa Córdova hace un llamado a la reflexión. “Es hora de tomar conciencia y hacer un voto responsable, con conocimiento de causa”, señala.
Considera que la ciudadanía debe informarse sobre la trayectoria y experiencia de los candidatos. “No podemos tomar a la ligera el tema de las elecciones. Hay que observar la trayectoria y el plan de trabajo”.
Para ella, las organizaciones sociales también pueden convertirse en espacios de información y debate, promoviendo una cultura democrática más participativa.
Servir como forma de vida
Janinna Sesa Córdova insiste en una idea central: servir no es un acto extraordinario, sino una decisión cotidiana. “Servir no es difícil, es tener actitud y voluntad”, resume.
Aunque ya no está al frente de Cáritas, reconoce que la experiencia marcó su vida. “Ir por las zonas y que la gente nos reconozca es saber que algo positivo hicimos”.
Lambayeque ha captado atención internacional por el liderazgo espiritual surgido en su diócesis a través del papa León XIV y por ello Janina Sesa cree que la región tiene una oportunidad histórica para impulsar el turismo religioso y fortalecer su identidad solidaria.
“El liderazgo que ejercemos, si se multiplica, puede transformar nuestra región”, concluye.
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Según cifras de la Gerencia Regional de Salud, son seis los casos de golpe de calor que se han atendido en los establecimientos de salud de la región. El incremento de las temperaturas, que en algunos distritos de Lambayeque llega hasta los 38° grados, ocasiona estragos en la población, siendo los más vulnerables los adultos mayores y los niños.
Yonny Ureta Núñez, gerente regional de Salud, refiere que se han reportado casos de personas que incluso se han desmayado tras estar expuestas durante prolongado tiempo ante el sol. La situación podría empeorar a partir de la quincena de marzo cuando los alumnos empiecen clases en los colegios públicos, donde se espera que el tiempo de formación se reduzca y las horas de Educación Física se desarrollen bajo sombra.
Todos afectados
Ureta Núñez destaca que estos casos de golpe de calor se han dado en Chiclayo y Pimentel, cuyos afectados recibieron la atención correspondiente en los establecimientos de salud. Señala que ni las mascotas se han salvado de los efectos de las excesivas temperaturas.
“Recomendamos a la población que no se exponga al sol en determinados horarios, sobre todo entre las once de la mañana y las dos y media de la tarde. La exposición prolongada puede sofocarlos, además de aumentar el riesgo de cáncer de piel por la radiación ultravioleta. No solo tenemos golpe de calor en personas, también en animales. La hidratación constante y la protección solar son indispensables en este momento”, refiere.
Advierte que la situación podría complicarse con el inicio de las clases escolares, debido a la inadecuada infraestructura de algunos colegios.
“Hay escuelas que tienen aulas prefabricadas o que funcionan en módulos tipo container, los cuales acumulan calor. Hay que tomar las medidas del caso para que los estudiantes puedan hidratarse, que exista un tiempo destinado para este fin. Debemos evitar la deshidratación y los colapsos por golpe de calor en los niños”, menciona.
Lluvias y dengue
Asimismo, manifiesta su preocupación por otra consecuencia derivada de las lluvias como la aparición de casos de dengue. Según el último reporte epidemiológico, en lo que va de este año se han confirmado 32 casos de dengue y 135 casos probables por picadura del Aedes aegypti. Este vector prolifera precisamente en las aguas estancadas, problemática a la que aún no existe una solución.
“Hemos tenido reuniones en la plataforma de gestión de riesgo de desastres y se ha hablado con la ANA (Autoridad Nacional del Agua) y la Junta de Regantes para que nos permitan llevar el agua de lluvia a las acequias. El problema es que esta agua se mezcla también con la de los desagües, pero ambas instituciones han dicho que solo aceptarán el agua pluvial, pero ¿cómo separamos el agua de lluvia del agua de desagüe?”, se pregunta el funcionario de Salud.
Añade que son conscientes del problema que se puede generar a los agricultores con el desvío de las aguas contaminadas a los canales, pero destaca que también se generará un problema de salud pública si esas mismas aguas se dejan estancadas en la ciudad.
“Esa agua se va a secar, se hará tierra, si se ha combinado con el desagüe puede provocar hepatitis A, conjuntivitis, problemas dérmicos, enfermedades digestivas, todo eso generará un problema mucho más grande, el colapso”, explica.
Ante esta situación, señala que ya se tiene un plan de fumigación, el cual empezará según un cronograma establecido por la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental – DESA.. Para ello se ha incrementado de 150 a 450 el número de termonebulizadores y se ha capacitado al personal del Ejército en su uso.
“Tenemos el apoyo de todas las instituciones. Se ha capacitado al Ejército, a la Policía y a los agentes comunitarios para que brinden apoyo en el estado de emergencia. Felizmente, aún no tenemos incremento de casos de dengue. La última semana epidemiológica solo se reportó un caso en Olmos, pero tenemos nuestras nueve Uviclines (Unidad de Vigilancia Clínica) listas para funcionar. Aparte, tenemos dos carpas totalmente implementadas, cada una con seis camas, equipo de laboratorio, trauma shock, todos los implementos para hacer frente al dengue”, manifiesta.