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Una frase que se acuña comúnmente para el atribulado contexto político del país es que la «política es un mal necesario». Ocho presidentes en nueve años y el doble de ministros de Economía en el mismo período es una muestra de lo inestable que es la clase política. Sin embargo, el presidente de la Centenaria Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque – CCLAM, Juan Manuel Scander Chikhani, tiene una visión diferente de las cosas. Para él, siendo necesaria, la política no es mala, mas los políticos sí tienen una forma más reducida de ver los problemas del país.
“El político se enfoca en el árbol, a él le interesa el voto. El empresario, en cambio, el bosque, las oportunidades. Pero es necesaria la alianza entre el empresario y el político para el desarrollo de la región”, sostiene Scander Chikhani, quien ve con optimismo el devenir de Lambayeque, pues considera que la actual gestión regional está dejando proyectos encaminados para su continuidad.
“La actual autoridad heredó un gobierno regional totalmente sin futuro, sin ningún proyecto. Y hacer un proyecto de desarrollo tarda tres, cuatro, cinco años. No es que yo hoy tomo la decisión y mañana tengo un puerto. Hay etapas y los períodos de gestión son tan cortos que no se puede desarrollar por completo. El gobernador está dejando buenos proyectos que ya hemos analizado como cámara de comercio. Son viables. Espero que el nuevo gobernador asuma la responsabilidad y no piense como político y diga: ‘Estos proyectos no son míos, voy a iniciar los propios’, sino que articule con el privado y le de continuidad a lo avanzado en el parque industrial y el terminal portuario de Eten”, asevera.
Grandes proyectos
Para el presidente de la CCLAM, la concretización del terminal portuario de Eten pasa también por una decisión política. Revela que en el último año se ha reunido con delegaciones de empresarios de Estados Unidos, México, Suecia y China, todos ellos interesados en invertir en el terminal portuario.
“¿Por qué tenemos que esperar 20 o 30 años para tener Puerto Eten? Debemos darle apertura a cada país interesado que viene para que se haga su estudio, un análisis donde realmente se den cuenta que instalar un puerto a una concesión de 15 o 20 años, asumiendo el 100 % de la inversión, es totalmente rentable. Pero esta es una decisión que no pasa por el gobierno regional, sino por el Estado”, sostiene.
Asimismo, señala como urgente la construcción de la segunda etapa de la represa Limón, bajo el paraguas de la licitación internacional. Acota que construida la presa al 50 % se generaron 72 mil nuevos puestos de trabajo, hecho que -a su parecer- ha impactado en diferentes esferas de la sociedad.
“Lambayeque no tiene tanta delincuencia como otras regiones porque hay trabajo, hay recursos. La gente no se da cuenta y piensa que Lambayeque está blindado, pero hay delincuencia cuando hay necesidad. Estos 72 mil puestos de trabajo le han generado un estatus comercial a Lambayeque. Las empresas transnacionales que llegaron a invertir aquí convirtieron a la región en un hub logístico”, señala.
Agrega que como Cámara de Comercio de Lambayeque se pondrán desde el primer día a disposición de las electas autoridades regionales y locales para brindar el soporte técnico, reforzar con ideas, proyectos, pero también para adoptar una actitud más fiscalizadora.
“No solo vamos a dar un consejo y esperar que se tome en cuenta, sino que adoptaremos una actitud más fiscalizadora. Estaremos atrás apoyando, dando la mano a las autoridades, encaminándolas. La articulación entre el empresariado y el Estado es importantísima”, menciona.
Asimismo, ve con buenos ojos que en Lambayeque se haya empezado a ejecutar obras bajo el mecanismo de Obras por Impuestos, aunque enfatiza que la parte operativa estatal sigue siendo muy burocrática y ralentiza este tipo de intervenciones.
“Como Lambayeque estamos un poco rezagados en las Obras por Impuestos. Pienso que inicialmente el gobierno regional no encontró la viabilidad para hacerlas, pero luego de una reestructuración, donde se trajo a un especialista en este mecanismo de inversión, se han empezado a ejecutar. Lamentablemente, la burocracia estatal no deja panificar”, apunta.
Política nacional
De otro lado, espera que el mensaje de 28 de julio de la presidenta electa Keiko Fujimori sea de aliento y esperanza para un país que ha pasado por momentos muy difíciles durante el último quinquenio. Anhela que sea un mensaje de confianza para el empresariado y de apertura a la cooperación.
“El tema político no nos ha dejado desarrollar a nivel económico. Se habla mucho de que la política no interfiere en lo economía, pero sí lo hace. Este es un país que debió crecer entre 7 % u 8 % al año, pero hemos crecido a un ritmo de 3 % por la desconfianza que genera la política en el empresariado. Los inversionistas dudan en poner su dinero en el Perú, dudan de las personas que dirigen el país. Espero que Keiko Fujimori, ya más madura políticamente hablando, tome los lineamientos necesarios para encaminarnos hacia un futuro próspero, sobre todo para las regiones donde la necesitamos mucho”, manifiesta.
Un buen síntoma de su madurez política es la actitud que ha demostrado durante la campaña política, refiere el líder del empresariado lambayecano, quien ve también un grupo importante al lado de la mandataria electa, quienes tienen visión de futuro, inversión y prosperidad, lo cual genera confianza.
“Como presidente de la cámara de comercio estoy más que seguro que no podemos bajar la guardia. Tenemos que estar atentos porque se vienen cosas buenas. El Perú está posicionado de una manera diferente ante el mundo. No es el Perú de antes. Ahora es un país que está en los ojos de todos por las condiciones que ha demostrado en la parte turística, gastronómica y ahora más con la elección del papa León XIV. Nos hemos posicionado también como un país agroexportador. Nuestra agricultura está en los países más importantes del mundo con productos que ocupan el primer, segundo y tercer lugar en exportación como el arándano, la uva y la palta”, asevera.
Cámara de Comercio
De otro lado, resalta que en la Cámara de Comercio han emprendido un trabajo firme para apoyar en la reducción de la informalidad, la misma que -refiere- se ha reducido de 82 % a 73 % desde que inició gestión el año pasado.
Explica que se han formado incubadoras comerciales donde la Cámara de Comercio incluso da capital semilla. Se han convocado a 800 emprendedores, personas muy talentosas, a las que se les ha dado cursos de estructura de costos, marketing, cadenas productivas y planificación, además de capacitaciones con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – Sunat y la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral – Sunafil.
“Acá estábamos malacostumbrados. Por ejemplo, un emprendedor quería hacer un jabón, tenía el arte en las manos, producía el jabón e inmediatamente decía vamos a venderlo. Su estructura de costos consistía en averiguar en cuánto vendía su vecino el mismo jabón y ponerle un sol menos. No sabía si estaba realmente perdiendo o ganando. Invertía mil soles en su emprendimiento, pero a los 60 días desaparecía porque trabajaba a pérdida. Los emprendedores no tenían antes esa preparación que ahora les estamos dando para que su emprendimiento adopte esa solidez. Ese emprendedor ya nace formal porque tiene un trabajo que se articula a través de las cenas de negocio, de los networking a los que los incluimos con las grandes empresas que necesitan”, sostiene.
Destaca que como cámara de comercio están ofreciendo los productos de estos emprendedores a las grandes empresas, a fin de que los incluyan en sus canastas navideñas. Cita, por ejemplo, a las agroexportadoras, que tienen 15 mil trabajadores y por tanto requieren 15 mil canastas. “Estamos hablando de que ese emprendedor va a vender 15 mil de sus jabones, lo que va a fortalecer su emprendimiento y lo hará crecer en una cadena segura”, sostiene.
Visita del papa
En tanto, refiere que la visita del papa León XIV al Perú, proyectada entre el 15 y 17 de noviembre, marca el inicio de un plan turístico para Lambayeque, el cual debe ser aprovechado. Para ello, señala que han sostenido reuniones entre el empresariado y el gobernador regional para poder apoyar en toda la logística que se requiera para la venida del santo padre.
“En lo que va del año hemos tenido un incremento de casi 10 % de pasajes aéreos. Eso se lo debemos al papa. El crecimiento comercial ha sido desbordante de Lambayeque en los últimos tiempos (…) Estamos como cámara de comercio impulsando a los inversionistas hoteleros, ya que ese es nuestro talón de Aquiles. No tenemos tanta capacidad hotelera, pero creo que poco a poco iremos encontramos inversionistas en este rubro que vengan atraídos por la visita del santo padre”, manifiesta.
La historia de los pueblos no solo se escribe en los libros de historia, sino también en los surcos de sus tierras y en las cocinas de sus hogares. En Lambayeque, existe un ingrediente que define su identidad gastronómica y cultural: el loche. Sin embargo, el reconocimiento de su exclusividad y valor no fue un hecho fortuito, sino el resultado de un arduo y coordinado esfuerzo liderado por la ingeniera Rosa Meléndez Malesta. Durante las gestiones gubernamentales de Yehude Simon y Nery Saldarriaga, ella asumió el desafío como gerente de Desarrollo Económico del gobierno regional, comprometiéndose a proteger este patrimonio histórico frente a la indiferencia y el desconocimiento generalizado.
El punto culminante de esta intensa labor administrativa y científica llegó en diciembre del año 2010. Tras meses de gestiones y rigurosos sustentos técnicos, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual – Indecopi, emitió la Resolución n.° 018799-2010/DSD-INDECOPI. Mediante este documento histórico, se otorgó oficialmente la denominación de origen al Loche de Lambayeque, que distingue del loche (Cucurbita moschata Duchesne). Este logro no solo significó un triunfo burocrático, sino la materialización de un esfuerzo colectivo por blindar legalmente un producto único en el mundo.
El camino hacia la identidad
El proceso para consolidar el expediente técnico exigido por las autoridades no fue sencillo ni inmediato; demandó más de un año de trabajo continuo y articulado. Desde la Gerencia de Desarrollo Económico, Meléndez Malesta asumió la responsabilidad de estructurar un equipo multidisciplinario capaz de coordinar las orientaciones necesarias para dar forma al proyecto. Sabían que el loche requería un respaldo institucional sólido que demostrara científicamente su singularidad, por lo que decidieron tender puentes y forjar alianzas estratégicas con destacadas entidades académicas y científicas del país.
“Para la investigación agronómica actual, el equipo recurrió al conocimiento de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo y de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Estas instituciones analizaron minuciosamente la calidad de la semilla, las características del fruto y las particularidades de los cultivos existentes. No obstante, el expediente técnico necesitaba algo más que datos contemporáneos; requería un sustento histórico inobjetable. Fue en este punto donde el Museo Nacional de Sicán desempeñó un rol fundamental. Bajo la dirección del doctor Carlos Elera Arévalo, se recopilaron las evidencias arqueológicas y culturales que demostraban que este producto ya era consumido por las civilizaciones ancestrales de la zona, otorgándole al expediente el peso definitivo para su aprobación”, rememora Rosa Meléndez.
La ciencia del suelo y la exclusividad del cultivo
Uno de los aportes más valiosos de la investigación dirigida por la ingeniera Meléndez Malesta fue la delimitación exacta de las zonas geográficas que otorgan las propiedades únicas al producto. El estudio determinó con precisión que el suelo y el microclima de sectores específicos como Poma I, Poma II, Monsefú, Ferreñafe e Íllimo (en las cercanías de Mórrope) poseen particularidades químicas irremplazables. “Estas condiciones terrestres son las responsables directas de brindar al fruto su coloración característica y su aroma inconfundible, elementos imposibles de replicar fuera de los linderos lambayecanos”, remarca.
La exclusividad del territorio quedó demostrada con experimentos prácticos desarrollados por profesionales agrarios. En diversas ocasiones, agrónomos interesados en el éxito del proyecto intentaron trasladar las semillas originales hacia otras zonas vecinas, como el valle de Chepén, con la intención de reproducir el cultivo. El resultado fue contundente: las cosechas obtenidas fuera del suelo lambayecano perdieron su esencia originaria, dando como fruto un vegetal con el sabor y la textura de un zapallo común. Esto confirmó científicamente que la magia del producto no radica únicamente en su genética, sino en la íntima relación que mantiene con los nutrientes del suelo de Lambayeque.
La pared inconclusa
A pesar del júbilo inicial que provocó la entrega del certificado y el acrílico oficial de Indecopi, el camino posterior a la denominación de origen evidenció los problemas de las transiciones políticas en el Estado. La planificación original de la ingeniera contemplaba una segunda fase crucial: organizar, censar y capacitar a los agricultores locales, además de trazar alianzas con los gremios gastronómicos para estandarizar el uso de la etiqueta oficial “Loche de Lambayeque” en los menús y promover derivados innovadores como el polvo de loche deshidratado para la exportación. Sin embargo, la falta de continuidad política truncó estos avances institucionales.
"Como suele ocurrir con los cambios políticos, es común que la gestión entrante no preste atención ni priorice lo realizado por su antecesora, buscando siempre hacer algo que parezca más grande. Esto se convierte en una pared que nunca terminamos de construir: ponemos dos filas de ladrillos y, cuando llega un nuevo dueño, las derriba para volver a empezar desde cero, impidiendo que la obra avance. El proyecto merecía continuidad y atención. Nosotros ya habíamos iniciado un trabajo con los agricultores a través de la entonces Dirección Regional de Agricultura —actualmente gerencia— para identificar, organizar y capacitar a los productores. El objetivo era mejorar sus técnicas agrícolas mediante buenas prácticas, logrando así cosechas uniformes y de alta calidad”, menciona.
Hoy en día, el desafío sigue vigente en la agenda regional. Aunque el sector gastronómico y turístico ha mostrado una notable resiliencia al diversificar el uso del loche de Lambayeque en helados, postres, licores y repostería como el king kong, persiste la tarea cultural de corregir el lenguaje cotidiano y comercial. Para Rosa Meléndez Malesta, la denominación obtenida hace más de una década no debe ser vista simplemente como una bonita etiqueta archivada en el pasado. Es un derecho territorial ganado con esfuerzo que exige ser defendido por la comunidad, desterrando el término común de "zapallito" y llamándolo con orgullo por su nombre legal y legítimo: Loche de Lambayeque.