En las celebraciones por las más de tres décadas de trayectoria ininterrumpida del semanario Expresión, el reconocido periodista y expresidente del Instituto Prensa y Sociedad - IPYS, Augusto Álvarez Rodrich, ofreció un emotivo y reflexivo discurso conmemorativo. Durante su intervención, el analista destacó la resiliencia de este medio lambayecano, repasó los desafíos que enfrenta la prensa independiente y abordó el papel crucial que cumple la fiscalización del poder frente a la arbitrariedad de las instituciones en el Perú contemporáneo.
Álvarez Rodrich inició su intervención recordando los orígenes del medio de comunicación en el norte del país y la rigurosidad de su labor desde su fundación. El semanario nació en la ciudad de Chiclayo tras la iniciativa directiva de la periodista Rosa Amelia Chambergo Montejo.
"El 13 de agosto de 1993 vio la luz el semanario Expresión, un tabloide en cuché de cuatro páginas a todo color que condensó una serie de noticias y publicó su primer ejemplar, inspirado en un periódico de noticias de Taiwán cuyo modelo Rosa Amelia Chambergo hizo circular. Hace 33 años, un día jueves, Expresión estuvo en la mano de periodistas, comunicadores, autoridades, representantes de colegios profesionales, empresarios y universidades, con la decisión de salir semanalmente", expresó Álvarez Rodrich.
El periodista subrayó la dinámica exigente del trabajo editorial que ha caracterizado al medio desde sus inicios, manteniendo la misma mística a lo largo de más de mil cuatrocientas ediciones.
"Cada miércoles, el día de cierre de la edición —el día antes de la publicación desde el primer número hasta el que se ha publicado el día de ayer, la edición 1462— sigue siendo un día agitado, como son todos los cierres de edición: entre redactar los artículos, corregirlos y afinar todos los detalles que implica el cierre con material periodístico exclusivo. Del tabloide de cuatro páginas en agosto de 1993 se han impreso semanalmente ediciones de hasta 100 páginas en fechas trascendentales como el aniversario de Chiclayo, las Fiestas Patrias, el mes de aniversario y su esperada presentación de fin de año", detalló.
La falibilidad del periodismo
En otro momento de su discurso, el expresidente del IPYS reflexionó sobre el ejercicio de la profesión periodística, diferenciando entre la rectificación honesta ante el error involuntario y la mala praxis orientada a tergiversar la verdad.
"A diferencia de lo que creen muchos periodistas que se sienten dueños de la verdad y que consideran que su palabra es sagrada con una arrogancia absolutamente injustificada, el periodismo puede cometer errores. Hasta los mejores medios del mundo lo reconocen; The New York Times, por ejemplo, tiene todos los días en la página dos los errores que cometieron el día anterior y se prestigian por eso, porque identifican cuáles son las fallas y están muy preocupados por corregir las cosas que no se pudieron trabajar correctamente. Por supuesto que el periodismo no es infalible y en su práctica cotidiana se pueden cometer muchos desaciertos, algunos por no haber contado con la información completa en el momento de cerrar la edición, algo que es frecuente en este oficio", afirmó.
Álvarez Rodrich explicó que las condiciones de producción periodística obligan a salir a la luz en horarios inflexibles, lo que a veces impide constatar absolutamente todos los matices antes de la imprenta o la emisión, pero resaltó la importancia de la corrección explícita.
"Los cierres de edición o la aparición de un noticiero nunca esperan a que toda la información esté lista; salen a la hora que tienen que salir. Por eso, cuando ocurre un error, lo correcto es rectificarse sin adornar el asunto y decir: Me equivoqué, no tomé en cuenta estos elementos que hubiera querido considerar y me comprometo a que en el futuro seré más diligente. Pero también hay otros errores que en realidad son horrores para el periodismo, pues se orientan a mentir a propósito, por encargo o por fines subalternos. De eso lamentablemente también está lleno el periodismo en el mundo y en el Perú, con personas que hacen de este oficio una máquina de cometer delitos, pues mentir o acomodar la realidad tergiversándola para demostrar lo que quiero que se crea, aunque no sea la verdad, es un acto reprochable", aseveró.
El acoso judicial y el trabajo bien hecho
Al referirse a las investigaciones y denuncias impulsadas por Expresión, Álvarez Rodrich abordó las consecuencias legales que suelen enfrentar los medios independientes cuando incomodan a las esferas del poder. En ese sentido, compartió una anécdota personal sobre sus inicios en la dirección de diarios de tiraje nacional.
"Como medio independiente, ha desarrollado desde sus inicios trabajos de investigación en diversos temas, muchos de los cuales incomodaron a algunos poderosos quienes, negando la verdad, denunciaron a su directora Rosa por difamación. Mediante procesos judiciales y gracias a su buena defensa legal, pudo revertir esas demandas porque se confirmó que cada informe estaba bien documentado. Cuando yo pasé de trabajar en un medio económico a dirigir periodismo diario y de batalla como Perú21, aprendí algo de eso. Al final de mi primera semana, vino el abogado del grupo editor con un montón de cartas de reclamo y amenazas de juicio. Luego de revisarlas, me dijo: Te veo preocupado, pero si no tienes bastantes cartas y amenazas de juicio, es porque no estás haciendo un buen trabajo. Preocúpate si estas cosas no llegan. Tenía mucha razón: los procesos judiciales suelen constituir una expresión de que a veces se están haciendo bien las cosas", sostuvo.
El exdirigente del IPYS enfatizó que la libertad de prensa ha requerido en múltiples ocasiones el respaldo de instituciones tutelares y gremiales para garantizar la circulación de la información frente a actos de censura gubernamental o regional.
"Para hacer valer el derecho a la libertad de expresión, información y opinión, el semanario Expresión medio tuvo que acudir a la Defensoría del Pueblo o al Congreso de la República y recibir el respaldo de entidades como el Colegio de Periodistas del Perú, la Asociación Nacional de Periodistas o el propio Instituto Prensa y Sociedad, que tuve el honor de presidir varios años. Estas instituciones exigieron que se restituyera el derecho de circulación libre en dependencias públicas donde algunos funcionarios habían censurado a Expresión por las denuncias publicadas", recordó.
Institucionalidad en el Perú
Durante su alocución, Álvarez Rodrich extendió su análisis hacia la coyuntura institucional del país, denunciando el uso desmedido de la prisión preventiva y la persecución contra ciudadanos por parte de ciertos operadores del aparato judicial.
"El periodismo felizmente está lleno de personas que buscan acercarse a la verdad, y a veces esto requiere enfrentarse a gente con poder, como autoridades que hacen gestión pública o incluso las encargadas de impartir justicia. En el Perú reciente hemos estado llenos de autoridades —fiscales o jueces— que han hecho del ejercicio de la justicia una chaira delincuencial o una pata de cabra política, perjudicando a mucha gente inocente. Afortunadamente, el tiempo está poniendo las cosas en su sitio, identificando a quienes hicieron eso; personas que hoy deben recibir todo el peso de la ley para dar cuenta de las persecuciones e injusticias que promovieron", aseveró.
Para ilustrar los excesos de la administración de justicia y la desproporción penal, el periodista relató un caso real que conoció de primera mano durante sus entrevistas televisivas.
"Entrevisté a un periodista que estuvo preso un año y medio porque le hizo unos trabajos de filmación al entonces gobernador de Áncash. Cada trabajo costaba 400 soles, cobraba con factura y al final fueron diez trabajos por cuatro mil soles. El fiscal pidió y el juez aceptó que eso configuraba lavado de activos. Lo metieron preso y pasó un año y medio viendo cómo superar esa situación absolutamente injustificada. El periodismo es un buen espacio para luchar contra esas injusticias y desnudar los problemas graves del país, aunque esto pueda costar grandes complicaciones", enfatizó.
Aporte al desarrollo integral y cultural de Lambayeque
Más allá de la cobertura política, Álvarez Rodrich elogió el impacto social, económico y editorial que Expresión ha mantenido en la región norteña, destacando su compromiso con proyectos de infraestructura decisivos para la comunidad local.
"Año a año, Expresión ha sido un referente periodístico desde el norte del país por la estructura de sus temas, en particular en casos judiciales, periodismo de datos, contrataciones públicas y la defensa de proyectos como el terminal portuario regional de Lambayeque, el terrapuerto de Chiclayo, la segunda etapa de Tinajones, la presa Limón del proyecto Olmos, el sistema integral de saneamiento o La Calzada. Asimismo, es un referente del empresariado, la academia y las instituciones centenarias, siendo además el único medio de la región que cuenta con un fondo editorial propio mediante el cual ha publicado a connotados escritores e investigadores", remarcó.
Del mismo modo, valoró la capacidad tecnológica del semanario para adaptarse a la transformación digital sin perder su identidad periodística de análisis profundo.
"Fue el primer medio en Lambayeque que tuvo una página web en el año 2005 y hoy mantiene una comunidad activa en redes sociales, formando parte de la Red de Medios Regionales del Perú para desarrollar proyectos colaborativos. A diferencia del diario de masa, el semanario tiene tiempo para explicar mejor las noticias, publicar notas de fondo, entrevistas y crónicas con mayor amplitud. Expresión ha dado muestras de resiliencia: venció la crisis del papel, la imprenta y el desafío digital, manteniéndose como el espejo fiel de los ciudadanos que confían en que sus problemas pueden canalizarse para encontrar una solución. Felices 33 años de circulación", concluyó Álvarez Rodrich.
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