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Explorando nuestros los orígenes

Escribe: Pedro Alva Mariñas*
Edición N° 1463

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Sorprende la capacidad de resistencia a la altura del poblador originario de nuestra serranía. Como muchos, se explica por una adaptación al medio. Pero con el tiempo se comprobó que la resistencia a la altura se debía a la presencia del gen EPAS1, propio del hombre de Denisovo, uno de los parientes extintos del humano moderno. Despertada mi curiosidad realicé una pesquisa para actualizar mi conocimiento sobre el tema y el resultado es esta nota.

El origen de la humanidad es un tema apasionante para mucha gente, pero que suelen no abordarlo por diversos factores, siendo uno de ellos el religioso. Charles Darwin conmocionó al mundo de su tiempo con la publicación del Origen de las Especies (1859) y poco tiempo después lo volvió ha impactar con la publicación de El Origen del Hombre y la selección en relación con el sexo” (1871). Desde entonces el tema se ha convertido en un asunto de alta controversia. Lo llamativo y arriesgado de la propuesta de Darwin fue que en ese tiempo no se contaba con evidencias fósiles de un humano primitivo. A la fecha, la ciencia cuenta con todo un muestrario de evidencias directas e indirectas de la existencia de ancestros y hombres primitivos que confirman la arriesgada tesis de Charles Darwin.

Un tema de este nivel ha sido abordado por nosotros en ciertas ocasiones. En diciembre del 2024 publicamos en el Semanario Expresión el artículo “Lucy cumple 50 años. Ella vivió hace 3.2 millones de años”. En esta oportunidad volvemos a tratar el tema como un apretado estado de la cuestión.

Se confirma la tesis de que el humano tiene con los chimpancés un ancestro común, a partir del cual evolucionaron y que este proceso se inició “hace 6 a 8 millones de años”. Si bien no se ha encontrado un fósil que sea de consenso científico, se considera a dos candidatos: el Sahelanthropus Tchadensis (7 millones de años. Chad) y el Orrorin Tugenensis (6 millones de años. Kenia). Talla 1.13 m. y 1.2 m. respectivamente.

Entre los 4.2 y 2.9 millones de años existió la especie de Australopithecus Afarensis cuyos restos fosilizados se encontraron en Etiopía, Tanzania, Sudáfrica, siendo Lucy el espécimen más representativo. Era un ser bípedo completo y utilizó las primeras herramientas de piedra simples. Estatura promedio 1.2 m

El Homo Habilis vivió entre los 2.8 y 1.5 millones de años en Olduvai – África, es el primer espécimen del género homo, mayor capacidad creaneana y elabora continuamente herramientas. Estatura promedio 1.3 m

El Homo Erectus, vivió en Africa y luego en Asia hace 2 a 0.8 millones de años y fue la primera especie en migrar fuera de África, controló el fuego, fabricó herramientas más sofisticadas. Estatura promedio 1.8 m

Homo Heidelbergensis vivió entre los 800,000 a 300,000 años y se considera que es el ancestro común de las especies de neandertales y los sapiens. Presenta un cerebro moderno, caza organizada, primeras viviendas. Talla 1.7 m.

Neandertal, vivió en Europa, Oriente Próximo y Asia Central, se aclimató al frío y su ADN está presente en los humanos modernos de procedencia no africana. Estatura promedio 1.65 m

Homo Sapiens. Vivió en África hace 300,000 a 200,000 años, tenía un cerebro similar al hombre moderno. Estatura promedio 1.7 m, presentaba comportamiento simbólico. Esta especie que vive en África, pero hace la segunda gran migración que lo lleva al sur de Asia y Australia. En esa migración se encuentra con neandertales y denisovanos, que son “los parientes extintos más cercanos de los humanos modernos” (NT) y con los cuales se cruza, pero llega a imponerse para terminar como la especie dominante y única en el mundo. Gracias al ADN ancestral se han logrado establecer otros linajes humanos arcaicos o extintos que se cruzaron y convivieron con el género homo sapiens y han sido datados hace unos 50,000 años en Indonesia, Filipinas, Asia y África. Se llaman también “fantasmas genéticos”.

En el caso de América se confirma que el hombre más antiguo es ya un homo sapiens que proviene de África, atraviesa el Asia y, desde Siberia, ingresa al continente americano a través del estrecho de Bering. Esta población traía un pequeño porcentaje de ADN Neandertal y un mínimo porcentaje de Denisovano, como se confirma en los estudios de poblaciones originarias. De este último se hereda la resistencia a las alturas, capacidad que se comparte con la población del Tibet (cordillera del Himalaya)

Es un tema apasionante, que consideramos pertinente resumirlo en lo que podría ser un “estado de la cuestión”.

  1. Se confirma que África fue el territorio en el que se desarrolló el género homo y, desde allí, se generaron dos grandes migraciones a otras partes del mundo. Un homo ancestral y del cual quedaron como vestigios el neandertal y el denisovano. Tiempo después el Homo sapiens surgirá en África y desde allí se diseminará por el mundo. Compartiendo y disputando espacios con los que quedaron de la primera migración.
  2. La aparición o utilización de técnicas, consideradas humanas, no fue un proceso lineal y generalmente se ha retrasado en mucho tiempo su aparición. Tal es el caso del uso del fuego controlado ha sido identificado hace 1.5 millones de años en África y atribuido al género homo. El uso de artefactos líticos sofisticados ha sido referido a periodos más tempranos. Algo similar ha pasado con los aspectos rituales que se atribuyen también a humanos muy remotos.
  3. El predominio del homo sapiens – hombre moderno ha sido atribuido al tamaño del cerebro, el bipedismo, fabricación de herramientas. Actualmente se prefiere hablar de varias causales para esa transformación, añadiendo a los anteriores, el cambio drástico del paisaje, el trabajo comunitario, el uso controlado del fuego, compartir conocimientos a través del lenguaje.

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Imágenes: Internet, Getty y National Geographic.

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*Instituto de Desarrollo Regional - INDER

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RESISTENCIA BACTERIANA: Una amenaza silenciosa que pone en riesgo la salud de todos

Escribe: Olinda del Pilar Bustamante Canelo
Edición N° 1463

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La resistencia bacteriana constituye uno de los mayores retos para la salud pública mundial, ya que para muchas personas si bien parecería un problema exclusivo de los hospitales, es en realidad, una amenaza que afecta a toda la población.

La Organización Mundial de la Salud la considera una de las diez principales amenazas para la humanidad, debido a que cada vez más bacterias dejan de responder a los antibióticos que durante décadas permitieron tratar eficazmente numerosas infecciones.

Resulta importante aclarar antes un concepto fundamental: las personas no se vuelven resistentes a los antibióticos; quienes desarrollan la resistencia son las bacterias. Sin embargo, nuestras acciones promueven que estas bacterias resistentes aparezcan, sobrevivan y se propaguen.

¿Cómo se desarrolla la resistencia bacteriana?

Cuando se administra un antibiótico, las bacterias sensibles mueren, mientras que aquellas que poseen mecanismos naturales de defensa, sobreviven y continúan multiplicándose. Además, las bacterias pueden intercambiar genes de resistencia entre ellas mediante diferentes mecanismos de transferencia genética, acelerando la aparición de cepas multirresistentes capaces de propagarse en hospitales y en la comunidad.

Aunque la resistencia es un fenómeno biológico natural, las actividades humanas han acelerado notablemente este proceso.

¿Qué acciones favorecen la resistencia bacteriana?

La automedicación, el uso de antibióticos sin prescripción médica, suspender el tratamiento antes del tiempo indicado, utilizar antibióticos para enfermedades virales como la gripe o el resfriado, y compartir medicamentos con familiares son prácticas que favorecen la selección de bacterias resistentes.

Otro factor preocupante es el uso indiscriminado de antibióticos en la producción animal. Su empleo para prevenir enfermedades o favorecer el crecimiento del ganado facilita la aparición de bacterias resistentes que pueden llegar al ser humano a través de los alimentos, el agua o el medio ambiente. Por ello, la resistencia bacteriana debe abordarse bajo el enfoque "Una Sola Salud" (One Health), que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental.

En el Perú, la resistencia bacteriana representa un problema creciente. El Instituto Nacional de Salud mantiene un sistema permanente de vigilancia, que ha emitido alertas por la circulación de bacterias altamente resistentes, entre ellas Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasas, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter spp., microorganismos asociados a infecciones graves y con opciones terapéuticas cada vez más limitadas.

En hospitales de alta complejidad, como los de nuestra región, también es frecuente el aislamiento de Escherichia coli, principal causante de infecciones urinarias, así como Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii, bacterias que han desarrollado resistencia frente a múltiples antibióticos y representan un reto para el tratamiento de pacientes hospitalizados.

¿Por qué es un problema tan grave?

Porque las consecuencias son profundas y críticas para la salud. Las infecciones resistentes prolongan la estancia hospitalaria de los pacientes, incrementan los costos de atención, obligan al uso de antibióticos más costosos y con mayores efectos adversos, y aumentan el riesgo de complicaciones y muerte. Además, ponen en peligro procedimientos médicos como cirugías, trasplantes, tratamientos oncológicos y cuidados intensivos, que dependen de antibióticos eficaces para prevenir infecciones.

¿Cómo podemos prevenir la resistencia bacteriana?

La resistencia bacteriana puede prevenirse de diferentes modos, como por ejemplo la población puede desempeñar un papel fundamental usando antibióticos únicamente bajo indicación médica, respetando la dosis y la duración del tratamiento, evitando la automedicación y nunca compartiendo medicamentos. Igualmente, importantes son el lavado frecuente de manos, la vacunación, la adecuada manipulación de alimentos y el fortalecimiento de las medidas de prevención de infecciones tanto en la comunidad como en los establecimientos de salud.

Como microbióloga clínica, observo diariamente cómo las bacterias resistentes dificultan el tratamiento de pacientes que, años atrás, habrían respondido favorablemente a antibióticos convencionales. Detrás de cada resultado de laboratorio existe una persona cuya recuperación depende de que aún dispongamos de medicamentos eficaces.

Los antibióticos constituyen uno de los descubrimientos más importantes de la medicina moderna. Preservar su eficacia no es solo responsabilidad del personal de salud; es un compromiso de toda la sociedad. Cada uso responsable contribuye a frenar la propagación de bacterias resistentes y a proteger la salud de las generaciones presentes y futuras.

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(*) Hospital Regional Lambayeque

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LA CORRUPCIÓN EN LOS GOBIERNOS LOCALES: Fuera del foco, pero con un alto costo para el desarrollo de los pueblos

Escribe: José Carlos Sánchez Manayay (*)
Edición N° 1463

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La corrupción no vive solamente en los grandes escándalos. Mientras la atención pública se concentra en la llamada “gran corrupción”, en los gobiernos locales se acumulan investigaciones, denuncias y alertas por presuntas irregularidades. Allí, donde el Estado está más cerca del ciudadano y donde cada sol debería contribuir a cerrar brechas, una contratación irregular, una obra paralizada o una decisión tomada en beneficio de unos pocos puede tener un alto costo social. Porque en los territorios más vulnerables, la corrupción no solo puede significar dinero perdido: también significa oportunidades de desarrollo que no llegan.

Cuando hablamos de corrupción en el Perú, solemos pensar en grandes obras, millones de soles y altos funcionarios. Sin embargo, los reportes oficiales muestran que el problema también está mucho más cerca del ciudadano. Al cierre de 2024, las municipalidades concentraban más del 37 % de los casos de corrupción en trámite y registraban la mayor cantidad de casos en 18 regiones, según la Defensoría del Pueblo.

La situación se mantuvo en el primer semestre de 2025: 2205 de los 6503 casos de corrupción en trámite correspondían a municipalidades, es decir, más del 33 % del total.

Asimismo, un reporte de la Defensoría, basado en informes de control de la Contraloría, identificó 1052 responsabilidades de presunta naturaleza penal en gobiernos distritales entre enero de 2023 y junio de 2025.

Estos datos muestran que la corrupción municipal no es un problema menor ni distante. Una contratación cuestionada, una obra que no se ejecuta o una decisión que se aleja del interés público puede terminar afectando directamente los servicios y las oportunidades de desarrollo de una comunidad.

Cuando cada sol público debería valer más

Esta realidad resulta aún más preocupante en los territorios rurales y alejados de las grandes ciudades. En Lambayeque, distritos como Incahuasi, Kañaris y Salas todavía enfrentan importantes brechas en servicios e infraestructura. Allí, cada recurso público debería administrarse con mayor responsabilidad, porque las necesidades son mayores y las oportunidades para la población, más limitadas.

Sin embargo, lejos de los grandes titulares, la ciudadanía convive con prácticas que generan cuestionamientos sobre la integridad y transparencia de la gestión pública: favoritismos, decisiones poco transparentes, posibles conflictos de interés o contrataciones que despiertan dudas. Cuando quienes tienen la responsabilidad de decidir dejan de priorizar el interés general y anteponen intereses particulares, el riesgo de corrupción termina afectando derechos y oportunidades de toda una población.

Y las consecuencias atraviesan generaciones. Niños que crecen con dificultades para acceder a servicios de salud y educación de calidad; familias que enfrentan problemas de acceso a agua segura y saneamiento; jóvenes con pocas oportunidades para desarrollar sus capacidades; y poblaciones que continúan enfrentando problemas como la anemia, la desnutrición crónica y las dificultades para acceder a servicios esenciales. Cuando los recursos públicos no cumplen su finalidad, pueden convertirse en derechos que no se garantizan y oportunidades de desarrollo que se pierden.

El problema es que estas situaciones no siempre son visibles ni llegan a los grandes medios de comunicación. Pero sí son visibles para quienes las viven todos los días. Por eso, hablar de integridad y lucha contra la corrupción en los gobiernos locales no es solamente hablar de dinero: es hablar de derechos, oportunidades y del futuro de generaciones enteras.

Las alertas existen, el desafío es actuar a tiempo

 

No se trata de afirmar que una municipalidad es corrupta porque existen denuncias o alertas. Una denuncia no constituye por sí misma una prueba, pero sí una señal que debe ser investigada y atendida oportunamente. Los informes de control, las denuncias ciudadanas y las investigaciones de las instituciones competentes permiten identificar riesgos antes de que se conviertan en daños mayores.

 

También es necesario recordar que un cargo público no es un privilegio ni una oportunidad para beneficiarse del Estado: es una responsabilidad para servir a la ciudadanía. Quienes administran recursos públicos tienen el deber de hacerlo con transparencia, integridad y pensando en el interés general, no en intereses particulares ni utilizando los recursos públicos a su antojo.

 

La ciudadanía también tiene un papel fundamental. No debemos normalizar el favoritismo, el direccionamiento de contratos, los conflictos de interés o el uso indebido de los recursos públicos. Vigilar, denunciar y exigir rendición de cuentas también es una forma de defender lo que pertenece a todos.

 

La lucha contra la corrupción municipal debe comenzar mucho antes de una investigación o una sentencia: con autoridades que sirvan, instituciones que actúen frente a las alertas y ciudadanos que no permanezcan indiferentes. Porque cada recurso público que se desvía de su propósito no solo representa dinero perdido; puede significar un derecho que no se garantiza, una oportunidad que se pierde y años de desarrollo que se postergan.

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(*) Politólogo.

 

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