La empresa ejecuta acciones estratégicas e inversiones en Fábrica, Campo e Infraestructura Hídrica para asegurar la molienda, resguardar sus activos y mitigar el impacto de eventuales lluvias extremas en la costa norte.
Frente a los pronósticos climáticos que advierten la llegada de El Niño de intensidad extraordinaria en la costa norte del país, Azucarera Pomalca activó una respuesta operativa y de campo integral para resguardar sus activos, proteger la producción de azúcar y asegurar la continuidad de la molienda.
Ante el riesgo de precipitaciones intensas, la Gerencia General viene convocando a sesiones constantes, con el propósito de diseñar un plan preventivo que mitigue los impactos en la infraestructura agrícola e industrial, tomando como lección el impacto del Ciclón Yaku en 2023, cuando las lluvias forzaron la paralización de la fábrica durante dos meses consecutivos.
En el frente industrial, la Gerencia de Fábrica realizó un diagnóstico para identificar los puntos críticos expuestos a filtraciones y aniegos. Las acciones inmediatas se concentran en la renovación de calaminas, la hermetización de techos, la limpieza de canaletas pluviales y la instalación de muros de contención. Estas medidas buscan proteger especialmente los almacenes de azúcar terminada y las áreas de centrifugación y cristalización, donde un eventual ingreso de agua o daño electromecánico ocasionaría graves pérdidas económicas e interrupciones en el proceso productivo.
Por su parte, el área de Campo concentra sus esfuerzos en superar los retos logísticos derivados de las lluvias, que suelen aislar zonas agrícolas y dificultar el traslado de la caña cosechada. Para garantizar el libre discurrir del agua, la empresa ejecuta la limpieza y descolmatación periódica de 37.3 kilómetros de canales y 55.8 kilómetros de sistemas de drenaje, además de habilitar rutas alternas y mantener maquinaria pesada disponible para responder a los desbordes o derrumbes en la infraestructura.
Desde la perspectiva agronómica, el exceso de humedad y la menor radiación solar amenazan con reducir la concentración de sacarosa en el cultivo. Para contrarrestarlo, la Gerencia de Campo viene intensificando la evacuación de agua mediante el mantenimiento de drenes, la adquisición de nuevas motobombas y la reactivación de pozos como sistemas de drenaje vertical. De forma complementaria, se aplican dosis adicionales de madurantes para preservar la calidad del azúcar, se refuerza la liberación de controladores biológicos para el manejo de plagas y se hace uso de la plataforma digital Nax Solution para el monitoreo y seguimiento de evolución de los campos de caña.
El plan preventivo se completa con importantes obras en la infraestructura hídrica y defensas ribereñas. La empresa apoya su estrategia en la operatividad de reservorios impermeabilizados con geomembrana, como el de Wadington Alto —con capacidad para 33,000 metros cúbicos—, los cuales permiten un control eficiente de caudales en contingencias pluviales.
Asimismo, se evalúa la intervención de aproximadamente 19 kilómetros en defensas ribereñas y encauzar 5 km de quebradas con el fin de reforzar bordos de protección para evitar erosión de los campos, al tiempo que se coordinan con las autoridades competentes soluciones definitivas mediante enrocado y geobolsas. Con esta estrategia integral, Azucarera Pomalca busca reafirmar su resiliencia y proteger la sostenibilidad de sus operaciones ante eventuales emergencias climáticas.
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