El local principal del colegio Pedro Abel Labarthe Durand, ubicado en la esquina de la calle Colón con la avenida Francisco Bolognesi, es la clara muestra de la desidia de las autoridades. Cerrado desde marzo del 2011 en que fue declarado en riesgo e inhabitable por Defensa Civil debido al grave deterioro de su infraestructura histórica de quincha y adobe, hoy el local escolar se cae literalmente a pedazos.
El último fin de semana, una de las paredes que dan para la avenida Bolognesi se derrumbó, generando preocupación y alarma entre los transeúntes que se desplazaban por el lugar. Afortunadamente, ninguna persona salió lastimada y se procedió al encintado en la zona para evitar el tránsito peatonal.
Cronología del abandono
Juan Carlos Calle Olemar, director de la institución educativa, relata que el primer derrumbe de la infraestructura del local escolar ocurrió en el 2010. Al año siguiente, Defensa Civil declaró en riesgo e inhabitable dicho local, por lo que la comunidad estudiantil tuvo que ser evacuada y reubicada temporalmente en las instalaciones del colegio Karl Weiss para no interrumpir el año escolar.
Desde entonces, el predio original quedó completamente desocupado. A partir de allí, el local sufrió varios colapsos estructurales por lluvias, incendios provocados por la invasión de personas de mal vivir, así como la acumulación de basura y desmonte.
En el 2016 se encendió una luz de esperanza cuando se asignó presupuesto para la elaboración del perfil del proyecto para la restauración y puesta en valor del local escolar. La convocatoria se hizo, pero -según cuenta el director Calle Olemar- la empresa encargada de realizar el perfil lo hizo con serias deficiencias técnicas, pues no contempló estudios de paredes, de adobes ni de madera, requisitos indispensables al tratarse de un Monumento Histórico Nacional, reconocido mediante resolución directoral en 1989.
“En el 2023 se declaró como no viable el proyecto de restauración del colegio Pedro A. Labarthe por estas deficiencias técnicas en la formulación del perfil. Ya no sirve. Lo que se invirtió y gastó en su momento ha sido liquidado y estamos a la espera que el gobierno regional comience con un nuevo estudio, pero con opinión del Ministerio de Cultura”, apunta.
Hoy, tras años de colapsos parciales y falta de mantenimiento, la infraestructura centenaria ha perdido gran parte de su arquitectura original.
Fenómeno El Niño
Mientras tanto, poco o nada se ha hecho para evitar que situaciones climatológicas como las lluvias sigan dañando lo poco que queda de la infraestructura del monumento histórico. En el 2024, relata Calle Olemar, la Dirección Desconcentrada de Cultura ejecutó la instalación de calaminas para mejorar la respuesta ante las precipitaciones, pero esto resultó insuficiente
“Se necesita atender las zonas internas del local. Requerimos un desagüe pluvial para que el agua pueda circular de forma adecuada. También hace falta una intervención en el adobe, pues el salitre ha afectado demasiado. Si no se toman las medidas urgentes, esta edificación podría colapsar antes de lo esperado”, asegura.
Tras el último derrumbe, un arquitecto de la Dirección Desconcentrada de Cultura se acercó a inspeccionar el predio, pero sin ningún aporte de mayor relevancia, según refiere el director de la institución. Por lo pronto, se ha pedido a Cultura el procedimiento para el retiro de los escombros y al gobierno regional, entidad a la que pertenece el predio luego de que la Superintendencia de Bienes Estatales se lo traspasara, el apoyo para ejecutar este retiro.
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