En el norte de Perú y en la última centuria han ocurrido tres episodios del Fenómeno El Niño catastróficos. Nos referimos al FEN de los años 1925, 1982-1983 y 1997-1998 y están dándose las condiciones para que este FEN ocurra entre fines de este año y principios del siguiente y que pueda considerarse catastrófico. No existe evidencias para hablar del “más catastrófico del siglo”.
El impacto de estos periodos es global y de larga duración pues empieza arruinando las actividades de pesca y recolección de especies hidrobiológicas y termina con la fuerte salinización de los suelos y los consiguientes daños en las viviendas e infraestructura pública, pasando por las inundaciones y colapsos del sistema de alcantarillado y ruina de vías de comunicación. El impacto es tal que no solo “paraliza el desarrollo”, lo que ya sería grave, sino que retrotrae por lo menos en 10 años el desarrollo de los territorios más impactados por este fenómeno.
Adicionalmente diremos que, en todos estos episodios, el Estado no ha estado a la altura de lo esperado, las situaciones lo han desbordado totalmente y, por ello, es la sociedad organizada, en este corto tiempo, la que debiera asumir la conducción de las labores de prevención, emergencia y restablecimiento de la normalidad en sus territorios y, desde allí, presionar para que el Estado funcione.
El fenómeno es conocido por sus siglas ENSO (Oscilación del Pacífico Sur) y también como el Fenómeno El Niño que es considerado como “la más importante interacción entre el mar y la atmósfera”. A nivel global se pronostica escasez de lluvias en el sudeste de Asia, América Central y el norte de América del Sur. Se pronostica lluvias intensas en Perú y Ecuador, entre otras zonas. Este fenómeno es causado por variedad de factores, siendo los más importantes: los vientos que son como los motores que encienden o apagan este fenómeno y las corrientes marinas que transportan el calor que desencadena los procesos.
En condiciones normales los vientos alisios que recorren la parte ecuatorial del planeta soplan en dirección Este – Oeste y, con ello las aguas cálidas de esa parte del mundo (Australia, Indonesia) no avanzan hacia las costas de América. Estacionadas en esta zona terminan generando intensas lluvias y también escasez de lluvias América central y Sur. Pero en condiciones del ENSO – FEN los vientos alisios se debilitan, no tienen la fuerza para contener las aguas calientes que se dirigen hacia América (ondas Kelvin) y se produce el calentamiento del mar, no permitiendo el afloramiento de aguas frías de la corriente de Humboldt.
El reporte de IMARPE no habla que al mes de Setiembre la corriente peruana tiene una capa superior – hasta los 200 m. con una temperatura superior a la normal de otros años y para esta misma época y que la parte más profunda – entre los 200 y 700 m. -- la corriente mantiene su temperatura baja (10°C). Esta situación, junto con el debilitamiento de los vientos alisios, determinan que no se produzca el afloramiento de la corriente de Humboldt (que es fría) y que transporta los nutrientes para las especies hidrobiológicas que prosperan en la superficie del mar con el consiguiente impacto en la vida de estas especies y en la pesca que vive una situación de crisis.
Al mes de setiembre de 2026 estamos viviendo la “fase de transición hacia un evento de El Niño que podría consolidarse a fines de este año o a principios del 2027”. Esta definición se basa en los datos siguientes:
Las ondas Kelvin son las que proceden de la zona de indonesia y dos de ellas ya se encuentran en Perú, perturbando el clima especialmente de la zona costera. Pero cuatro ondas más se esperan que arriben al litoral peruano en este mes y noviembre y con lo cual se garantiza la alta temperatura alta del mar. Por su parte el SENAMHI confirma un debilitamiento general de los vientos alisios y con lo cual no hay condiciones para el afloramiento de aguas frías con sus nutrientes.
En su último boletín (28 de agosto 2026) el EFEN expresó lo siguiente:
- Se mantiene una alta probabilidad de que El Niño Costero persista desde setiembre hasta el verano del 2027
- Que se confirma una magnitud extraordinaria de setiembre 2026 a enero 2027 (62%) y entre fuerte y extraordinario en los meses de febrero – marzo 2027.
- Adicionalmente habrá temperaturas del aire por encima de lo normal
- Se prevé lluvias débiles a moderadas desde noviembre
- Habrá escasez de anchoveta que es básica en la cadena alimenticia.
El pronóstico final del ENFEN a fines de agosto de este año: “El escenario actual indica que las condiciones para un verano (primer trimestre de 2027) con lluvias de superiores a normales en la costa norte ya están encaminadas debido al calor acumulado en el mar”. Aunque la tendencia a un FEN fuerte parece encaminada; sin embargo, podrían aparecer componentes que disuelvan esta posibilidad; pero se afirma que ello es poco probable.
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*Instituto de Desarrollo Regional - INDER
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