A unos minutos de Pimentel, en un fundo conocido como Villa Milán, habitan cinco equinos, tres caballos, una yegua y un poni. Sobre su lomo, estos animales llevan a niños, jóvenes, adultos y ancianos, quienes los montan con la esperanza de mejorar su calidad de vida a nivel cognitivo, emocional, conductual y social. Así lo explica Johan Jaime Rodríguez, neuropsicólogo y gerente de Neuroevolución, una empresa dedicada a la evaluación, diagnóstico y tratamiento en rehabilitación neuropsicológica
“La equinoterapia sirve para ayudar a las personas en temas de regulación emocional, para estimular zonas, para la atención, concentración, el lenguaje, la memoria, el déficit de atención, el control inhibitorio. Sirve para optimizar la parte motora, porque la forma de caminar del caballo genera una activación hemisférico cerebral. Nuestro cerebro está compuesto por un hemisferio izquierdo y otro derecho, conectados por un cuerpo calloso. Allí se da la activación por el modo de trotar del caballo”, explica.
Neuroevolución
Johan Jaime cuenta que para ofrecer este programa especializado buscaron una universidad que brinde esta certificación, siendo la única en el Perú la Universidad Cayetano Heredia, y allí se capacitaron, tanto él como Olivia Gutiérrez Vargas, parte de su equipo. Ya con esa certificación, pusieron en marcha el programa de equinoterapia.
Como parte de esta puesta en marcha visitaron la Unidad de Policía Montada, a fin de conocer el taller de equinoterapia que ellos ofrecen. De los agentes recibieron asesoría, pero notaron una falencia: la gran recarga de demanda que tienen.
“Nosotros felicitamos a la Policía, como institución pública ofrecen un gran servicio, pero tienen una recarga increíble y eso genera que necesiten de más equipo humano y equino. Como empresa privada lo que ofrecemos es un tratamiento con programa especializado de 45 minutos por sesión en cada paciente”, sostiene Johan Jaime, quien añade que hoy cuentan en su equipo con dos policías: Carlos Vigo, en situación de retiro, y Benedicto García, en actividad, quienes son también parte del equipo de equinoterapia de la Policía.
Señala que una de las primeras acciones al emprender este programa fue seleccionar al equipo equino que los acompañaría. Cuentan con tres caballos, una yegua y un pony. Los cinco equinos están entrenados y los caballos cuentan con siete, ocho y nueve años trabajando con personas, lo que garantiza un servicio seguro, saludable y armonioso.
Tratamiento
El especialista señala que todo paciente que llega a Neuroevolución pasa primero por una evaluación neuropsicológica, donde se ve el estado de sus funciones ejecutivas, puesto que son esas y las motoras las que precisamente se estimulan al contacto con el equino.
“Teniendo un diagnóstico preciso podemos plantear un plan de rehabilitación para mejorar estas funciones. Este plan puede ir desde diez sesiones, veinte sesiones, hasta sesenta. Pueden ser una vez por semana, dos veces por semana o tenemos pacientes que incluso vienen cuatro veces por semana. Tenemos pacientes con todo tipo de trastornos del neurodesarrollo como déficit de atención, hiperactividad Trastorno del Espectro Autista Nivel 1, 2 y 3. Tenemos niños también que tienen dificultades con el tema muscular. Depende de muchos factores la cantidad de sesiones y semanas”, manifiesta.
Entre los logros que han tenido los pacientes de Neuroevolución destaca el de Dariana Medina, una adolescente que en solo dos meses de equinoterapia y clases de equitación ganó el primer lugar en el Concurso Regional de Salto Ecuestre en 30 centímetros y el segundo puesto en 60 centímetros, competiciones disputadas en Piura y Cajamarca.
“Hace poco hemos tenido la visita del neurocirujano Fernando Gómez con quien hemos hecho una alianza estratégica para hacer de la equinoterapia no solo un tratamiento para activar funciones ejecutivas, sino para ayudar los pacientes postoperatorios del cerebro y con problemas en la columna. La equinoterapia está abierta para niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Trabajamos trastorno del neurodesarrollo y enfermedades degenerativas. Todos están invitados a probar este servicio del cual somos pioneros en Chiclayo.
Finalmente, Jaime Rodríguez resalta que el programa de equinoterapia se ofrece lejos del ruido y el caos de la ciudad, a fin de cuidar el bienestar y la salud mental de los pacientes.
“Nuestros pacientes están en contacto con la naturaleza. Estamos en una sociedad pospandemia y les ofrecemos algo diferente en contacto con los equinos”, subraya.
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El inicio de las celebraciones por el 166.° aniversario del Colegio Nacional de San José de Chiclayo estuvo marcado por un emotivo reconocimiento al reverendo padre Edgard Rimaycuna Inga, exalumno de la institución y actual secretario personal del Papa León XIV.
La ceremonia abrió los actos del Mes Granate y fue desarrollada en el auditorio del plantel, reuniendo a estudiantes, docentes, exalumnos y autoridades, quienes destacaron la trayectoria del padre Rimaycuna como uno de los más ilustres representantes de la comunidad sanjosefina en la Iglesia Católica.
A través de la Resolución Directoral N.º 055-2025/UGEL. C.San José, se le otorgó la medalla y la estola sanjosefina, símbolos de nobleza espiritual y testimonio de esperanza, reconociéndolo como “Embajador Sanjosefino de Cristo en la Tierra”.
Inmensa gratitud
“Es una alegría inmensa volver a mi colegio, reencontrarme con antiguos profesores, compañeros y sentir de nuevo esa identidad sanjosefina que nos une a todos, dentro y fuera del Perú”, expresó emocionado el secretario papal.
Durante el acto, Rimaycuna recordó con gratitud sus años de formación en el colegio y reafirmó el cariño del papa León XIV hacia la capital lambayecana. “El papa siempre tiene en su corazón a Chiclayo”, aseguró, evocando además la misa celebrada recientemente en el distrito chiclayano de La Victoria, donde entregó la mitra episcopal al párroco de la iglesia San José Obrero.
El evento contó con la presencia del director del colegio, César Paredes; la alcaldesa provincial de Chiclayo, Janet Cubas, familiares del padre Rimaycuna, alumnos y autoridades educativas.
Con este homenaje, el Colegio San José no solo inicia las actividades de celebración de su aniversario, sino también visibiliza la huella imborrable de sus exalumnos, reafirmando su tradición académica y compromiso con la formación de líderes que trascienden fronteras.
Desde sus inicios en el Seminario Mayor Santo Toribio de Mogrovejo en 2006, Rimaycuna Inga mostró un camino de dedicación y entrega.
En ese mismo espacio, conoció a monseñor Robert Prevost, entonces conocido como “padre Roberto”, quien se convirtió en su guía espiritual y mentor, influyendo decisivamente en su formación y vocación.
La cercanía entre ambos fue fundamental para su crecimiento dentro de la Iglesia, forjando un lazo que trascendió fronteras y que ahora se materializa en este importante cargo.
Su labor en la iglesia Santa María Catedral de Chiclayo como vicario parroquial fortaleció aún más sus lazos con la comunidad y con su mentor, quien en 2017 lo acompañó en su formación en el Pontificio Instituto Bíblico en Roma.
Durante 2024, sirvió en la comunidad de Manesseno, en Liguria, Italia, demostrando su compromiso y vocación internacional.
Libro para el papa
Por otro lado, con un profundo gesto de fe y unidad, la Diócesis de Chiclayo entregó al secretario personal del papa León XIV, dos significativos volúmenes: un libro con mensajes escritos por los fieles y otro que contiene la carta oficial de los sacerdotes de la diócesis dirigida al santo padre.
La entrega fue realizada por el obispo de Chiclayo, monseñor Edinson Edgardo Farfán Córdova, O.S.A., quien destacó la importancia de este acto como un puente espiritual que une a la comunidad chiclayana con el Vaticano.
El primero de los libros reúne miles de mensajes que los fieles plasmaron durante su visita a la Catedral de Chiclayo. Según explicó el obispo, el ejemplar ya se encuentra completamente lleno, y otro permanece en la entrada del templo para que continúe recogiendo las expresiones de fe y gratitud hacia el Santo Padre.
“El pueblo de Chiclayo está emocionado de tener un papa peruano que lleva a nuestra tierra en su corazón. Este libro es testimonio de ese cariño y alegría”, expresó el obispo al entregar los volúmenes.
Por su parte, el padre Rimaycuna agradeció el gesto y aseguró que hará llegar personalmente al papa León XIV este signo del amor y cercanía de los chiclayanos.
Desde hace 44 años, el Centro de Educación Básica Especial – CEBE San Pedro de Lambayeque realiza una loable labor en beneficio de niños con discapacidad de diferentes partes de Lambayeque, distritos y caseríos. Pese a las dificultades logísticas y de personal, el equipo docente ha logrado formar a generaciones jóvenes que egresan de sus aulas siendo independientes y productivos.
En su semana de aniversario, los niños, adolescentes y jóvenes participaron de un festival de talentos, donde demostraron su arte para deleite de sus familias, profesores y el público que asistió a la actividad.
Especialistas
Marisol Calonge de la Piedra, directora del CEBE San Pedro, cuenta que atienden a 86 niños con diferente tipo de discapacidad: intelectual, sensorial (sordera o ceguera) y física, así como el Trastorno del Espectro Autista. Sin embargo, la demanda de niños con discapacidad supera a la oferta educativa, lo que hace que haya muchos en lista de espera para ingresar al CEBE.
“Nosotros necesitamos psicólogos, terapistas, especialistas en terapia sensorial, auxiliares y más docentes, porque no nos alcanza. La capacidad de las aulas está sobrecargada de estudiantes. Deberíamos atender máximo a ocho estudiantes y tenemos aulas hasta con catorce alumnos. Necesitamos un terapista ocupacional, un terapista físico, unos tres auxiliares y aunque sea dos docentes de aula más. Estamos insistiendo y pidiendo al Ministerio de Educación para ver si nos asigna más personal, pero aún no tenemos suerte”, comenta.
Calonge de la Piedra señala que existen pocos docentes de educación especial en el Perú y en Lambayeque, por lo que muchas veces estas vacantes terminan siendo cubiertas por docentes de inicial o primaria que siguen estudios de capacitación, mas no son especialistas, sino que son maestros de la Educación Básica Regular.
Marisol Calonge, quien además es psicóloga y ha sido decana del Colegio de Psicólogos, afirma que, irónicamente, en el CEBE San Pedro no hay plaza para psicólogos.
“Contamos con el apoyo de internos de psicología porque tenemos convenios con diferentes universidades, gracias a que yo, además de ser docente, porque aquí soy directora por ser docente de educación especial, soy psicóloga y docente en algunas universidades, por lo que tengo el apoyo de estudiantes que están haciendo su internado, pero no existe en el CEBE ninguna plaza para psicólogo”, manifiesta.
Logros
Marisol Calonge refiere que los niños ingresan al CEBE desde los tres años y salen a los veinte. Durante estos diecisiete años se priorizan actividades funcionales como aseo, alimentación y vestido. Y, si tienen posibilidades académicas, lectura, escritura y cálculo básico.
“Buscamos que sean independientes y productivos, porque también los preparamos para el trabajo. A partir de los 14 años entran a un programa de educación para el trabajo. Allí tenemos taller de impresiones, serigrafía, tenemos un biohuerto y un taller de crianza de conejos y cuyes. Se les prepara a los chicos para que puedan tener una opción ocupacional”, explica.
En esta labor es importante el apoyo de los padres, por eso, dejando un viernes, se realizan Escuelas de Familia, donde orientan a los progenitores sobre cómo debe ser el trabajo con sus hijos en casa, cuenta Marisol Calonge.
“Nosotros acogemos a los niños que tienen una discapacidad severa o profunda, son aquellos que ya no pueden beneficiarse de la Educación Básica Regular y tienen que venir al CEBE. Los estudiantes que están incluidos es las escuelas regulares solo tienen discapacidad leve y moderada”, precisa.